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Niños

En Estados Unidos, el dolor de las niñas se toma menos en serio, dice un estudio

Por Ryan Prior

(CNN Español) — La creencia de que los niños son más estoicos y las niñas más expresivas puede llevar a muchos estadounidenses a sobrevalorar la severidad del dolor físico masculino.

Un estudio reciente, conducido por psicólogos de la Universidad de Yale, concluyó que los adultos, al ver imágenes de un dedo infantil siendo pinchado, creyeron que cuando se trataba de niñas, el dolor experimentado era menor.

La investigación, publicada en The Journal of Pediatric Psychology, consistió en mostrarle a 264 adultos un video en el que no era posible determinar el género del pequeño protagonista. Posteriormente, a un grupo de participantes se les dijo que se trataba de Samuel, mientras que a otros les dijeron que era Samantha. Entonces les pidieron que calificaran cuánto dolor pudo haber experimentado el “niño” o la “niña” comparado con el dolor que cada uno de ellos demostró.

Los participantes que creían que se trataba de un niño calificaron el dolor experimentado de más intenso.

“Estereotipos explícitos de género – por ejemplo, que los niños son más estoicos o que las niñas son más emotivas- puede sesgar la valoración que haga un adulto del dolor infantil”, concluyeron los autores.

La investigación se diseñó basándose en el trabajo de una de sus coautoras, Lindsey Cohen, de la Universidad Georgia State, que en 2014 condujo un estudio en Children’s Health Care usando el mismo método, pero utilizando un grupo predominantemente femenino de estudiantes de edad universitaria. Yale amplía esa investigación, demostrando que el efecto se puede medir en un grupo de participantes adultos, con edades comprendidas entre los 18 y 75 años y equilibrado entre los sexos.

Es particularmente interesante, dijo el autor principal del estudio de Yale, Brian Earp, que los fenómenos ilustrados en el estudio se aplican principalmente a las observadoras. Si bien es probable que los hombres califiquen las percepciones del dolor de niños y niñas más estrechamente, las mujeres en el estudio sintieron que el dolor de los niños es más agudo que el de las niñas.

Earp dijo que era como si pensaran: “Para que un niño exprese tanto dolor, realmente debe sentir dolor”.

El investigador sugiere que los académicos podrían hacer una investigación similar con bebés para determinar si los estereotipos de género comienzan incluso antes.

En su libro “Haciendo daño”, publicado en 2018, Maya Dusenbery descubrió que el sexismo influye en cómo se tratan los casos de mujeres en el sistema de salud. Opina que el estudio de Yale sobre el sesgo de género “realmente se alinea con lo que vemos en las percepciones de dolor entre los adultos. Es notable que esos estereotipos empiecen a tan temprana edad”.

“Es más probable que las mujeres busquen atención para el dolor con mayor facilidad. Esto no significa que deban ser tomadas menos en serio cuando busquen atención”, dijo Dusenbery, agregando que “lo que sucede en el mundo real es que se considera que las mujeres exageran el dolor, no que son más precisas al describirlo”.

La de Yale forma parte de una investigación más amplia que analiza cómo a otras poblaciones marginadas les resulta más difícil lograr que los médicos escuchen cuando dicen que sufren dolor. Un estudio de este tipo mostró que los hombres y los blancos eran mucho más propensos a ser remitidos para un cateterismo cardíaco que las mujeres y los negros que informaron los mismos síntomas de dolor torácico.

Otro estudio concluyó que los estudiantes de medicina y médicos residentes blancos tenían creencias falsas sobre las diferencias biológicas entre negros y blancos, lo que llevó a un sesgo racial en el tratamiento.