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El informe Mueller

El informe de Robert Mueller tiene a Washington en el filo

Por Stephen Collinson

Washington (CNN) — El sonido del silencio está llevando a Washington a la distracción.

Las señales más claras hasta ahora de que el monástico fiscal especial Robert Mueller podría estar a punto de presentar su informe final al secretario de Justicia William Barr han puesto a los enterados dentro del gobierno en un estado de alerta nerviosa.

Pero todavía no hay informe.

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Así que los abogados de la Casa Blanca, los publicistas de la campaña de Trump, las oficinas clave del Congreso y las salas de redacción siguen contando las horas, listos para dar forma al juego final en la investigación más importante sobre el comportamiento de un presidente en al menos 20 años.

Para todos los involucrados, es como esperar a que un jurado en un juicio importante llegue a su veredicto: los largos períodos de ociosa agudeza están relacionados con la posibilidad de una acción frenética y resultados sumamente importantes que podrían desarrollarse en cualquier momento.

Este momento de purgatorio político se produce después de dos años turbulentos y llenos de revelaciones sobre los contactos encubiertos entre asociados del presidente Donald Trump y Rusia, la imagen de los acólitos de Trump enviados a la cárcel tras dramas en la corte sensacionales y una feroz campaña del presidente para desacreditar a Mueller.

Cuando finalmente presente su informe, el fiscal especial abrirá un nuevo capítulo en la historia sobre Rusia, aunque a la mayoría de los estadounidenses les puede llevar semanas saber lo que encontró durante su investigación.

Dependiendo de sus conclusiones, podría levantar la nube de sospechas sobre supuestos vínculos con Rusia que han oscurecido los días del gobierno de Trump.

O si encuentra un delito grave, Mueller podría desencadenar un enfrentamiento constitucional que ponga en peligro la presidencia.

Tensión en aumento

Apenas salir el sol el jueves, Mueller se encontró con los flashes de las cámaras mientras conducía su automóvil hacia el garaje subterráneo del edificio que ha sido base de su investigación de casi dos años sobre el plan de interferencia electoral de Rusia.

Un grupo de reporteros que creció repentinamente, acurrucados con sus cámaras bajo los paraguas en medio de un frío diluvio de finales de marzo, esperó afuera todo el día, en vano en guardia para detectar alguna actividad que pudiera indicar que el tiempo se le ha acabado a Mueller.

La tensión hervía a fuego lento en la Casa Blanca donde los abogados del presidente probaban diferentes escenarios que podrían surgir después de que Mueller presentara su informe.

Como todos los demás en Washington, el equipo de Trump estaba en la oscuridad, gracias al cono de silencio a prueba de fugas que ha envuelto a Mueller, quien apenas ha pronunciado una palabra en público desde que aceptó su encargo hace dos años.

“Estamos adivinando como todos los demás”, dijo un funcionario de la Casa Blanca.

El tiempo se hacía pesado en el Departamento de Justicia. Los reporteros establecieron cadenas de mensajes de texto para asegurarse de no perder ninguna noticia de última hora durante la hora del almuerzo o mientras estaban en el baño.

El reportero de ABC Mike Levine escribió en Twitter que se encontró con Barr en el edificio y recibió una “mirada de muérete” cuando le preguntó: “¿Es hoy el día?”.

Cuando no hay información, cualquier anécdota es una pista potencial.

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Cuando Andrew Weissmann, quien pronto dejará de ser la mano derecha de Mueller, lució un traje color claro el miércoles, periodistas e informantes legales se preguntaban si su conjunto insinuaba un estado de ánimo de fin de curso en la oficina del fiscal especial.

El estricto Mueller, exdirector del FBI y marino condecorado, es famoso por elegir una camisa blanca, traje sobrio y corbata neutral todas las mañanas, y por alentar a sus subordinados a hacer lo mismo.

Las señales de un giro inminente en el relato de la historia sobre Rusia volvieron a atraer a varios personajes clave al escenario.

El exdirector del FBI James Comey, cuyo despido por Trump condujo al nombramiento de Mueller, escribió en un artículo de opinión en el diario The New York Times que a pesar de que pensaba que el presidente no estaba en condiciones de ejercer el cargo, no esperaba que lo expusieran como un criminal.

“No estoy a favor de nada en particular, excepto que se le permita al fiscal especial terminar su trabajo, imponer cargos a cualquier caso que lo justifique e informar sobre su trabajo”, escribió Comey.

El presidente de la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, dijo en un mensaje preventivo en USA Today que cualquier intento por parte de Barr de encubrir los hallazgos de Mueller “mancharía la reputación (del Departamento de Justicia) durante los próximos años”.

Un comité de recaudación de fondos afiliado a la campaña de reelección de Trump intentó encender a la base de apoyo del presidente, su mejor escudo contra un golpe de muerte político si el informe de Mueller contiene revelaciones perjudiciales.

“Esta cacería de brujas ha sido orquestada por los demócratas perdedores y sus amigos en los medios de comunicación falsos”, decía un correo electrónico. “Afirman que planean publicar el informe ‘pronto’, pero lo han estado diciendo durante MÁS DE 2 AÑOS”.

El final está muy lejos

A pesar de la explosión de anticipación, hay muchas posibilidades de que cuando, finalmente, se presente el informe de Mueller, haya una sensación de anti-clímax.

La primera pregunta será simple.

“¿De verdad ya terminó?”, dijo el analista legal de CNN Michael Zeldin, excolega de Mueller.

“¿Le está diciendo al secretario de Justicia: ‘mi investigación ha terminado’?”, agregó Zeldin.

Pueden pasar días, semanas o incluso meses antes de que la mayoría en Estados Unidos conozca lo que hay en el informe.

De acuerdo con las regulaciones del Departamento de Justicia, Mueller debe presentar un informe confidencial a Barr. Luego, dependerá de Barr decidir cuánto se puede divulgar al Congreso y al público en su propio informe.

Barr dijo en su reciente audiencia de confirmación que favorecía la transparencia pero solo dentro del alcance de las reglas del departamento y la ley. Eso llevó a algunos demócratas a advertir que el gobierno podría intentar suprimir los hallazgos de Mueller.

“El secretario de Justicia, según entiendo las reglas, informará al Congreso sobre la conclusión de la investigación”, dijo Barr en su audiencia.

“Creo que puede haber arbitrio sobre lo que el secretario de Justicia puede incluir en ese informe”, dijo.

Barr también tendrá que decidir si la información en la evaluación de Mueller puede generar reivindicaciones del privilegio ejecutivo por parte de la Casa Blanca: para proteger las consultas entre el presidente y sus asesores más cercanos o en caso de que parte de la investigación sea una investigación de contrainteligencia que deba permanecer clasificada.

El miércoles, Trump enturbió las aguas sobre la cuestión de la transparencia cuando le dijo a los reporteros que estaría feliz de que se publicara el informe.

Sin embargo, su sinceridad es cuestionable dado un tuit del fin de semana en el que parecía aconsejar a los republicanos en el Congreso a seguir adelante con el “juego” en torno a la divulgación del informe.

Solo Mueller sabe cómo presentará el expediente

También existe misterio sobre el tipo de informe que Mueller presentará.

Uno de los modelos sería que el fiscal especial adopte un enfoque tradicional segmentado para explicar los casos que inició y las decisiones que tomó para no acusar a otras personas vinculadas al caso.

Pero un enfoque reducido ignoraría el importante interés público en su investigación, dado que esta tenía que ver con la pregunta de si un presidente electo conspiró con una potencia extranjera para ganar la elección.

Dada la opinión prevaleciente del Departamento de Justicia de que un presidente en funciones no puede ser acusado en un caso penal, es posible que Mueller pueda incluir detalles de cualquier conducta incriminatoria de Trump en su informe.

Si Barr se sintiera obligado a pasar la información al Congreso, los legisladores decidirían si es necesario instituir el deber constitucional de los procedimientos de juicio político para juzgar las faltas presidenciales.

La tormenta política

Tan pronto como Mueller presente su informe, comenzará el juego de expectativas que establecen y rivalizan por la ventaja política.

Si Barr no libera algo en el corto plazo, es probable que los demócratas en el Congreso exijan la divulgación, armados con su poder de emitir citaciones.

Y Washington siendo Washington, no se pueden descartar las filtraciones.

Todo lo que no indique que los asesores de Trump se asociaron abiertamente con Rusia en 2016 y obstruyeron la justicia varias veces para encubrirla, por ejemplo, en el despido de Comey, es probable que sea descrito por la Casa Blanca como una victoria.

“Esto nos permite prepararnos”, le dijo un asesor de la campaña de Trump a Jim Acosta de CNN, lo que refleja un optimismo perceptible en el bando del presidente en los últimos días de que el informe no dañará al comandante en jefe.

Aunque el presidente aún enfrenta múltiples investigaciones criminales y civiles sobre su inauguración, transición y asuntos personales y de negocios, la exoneración por parte de Mueller sería enormemente significativa.

Después de calificar repetidamente a Mueller como un fiscal fuera de control empeñado en una “cacería de brujas”, Trump trataría de exagerar su excelente carácter. El jueves, el asesor de Trump incluso describió al fiscal especial como un “boy scout”.

Pero el presidente también se encargó de probar un argumento que podría usar en caso de presentarse el escenario opuesto, argumentando que Mueller nunca debería haber sido designado y que la investigación representa un golpe político de facto.

“Tuve la mayor victoria electoral, una de ellas, en la historia de nuestro país. Un éxito tremendo. Decenas de millones de votantes. Y ahora alguien va a escribir un informe que nunca obtuvo un voto”, dijo Trump el miércoles.

Los demócratas también están probando cómo responder a su informe.

Los hallazgos de Mueller impulsarían de inmediato las exigencias de un juicio político por parte de las bases liberales.

Pero si Trump escapa a la desaprobación, los demócratas deben considerar si es posible que su vasta investigación sobre la vida y la carrera política de Trump sea vista como exagerada por los votantes en 2020, lo que le ofrecería una oportunidad al presidente.

Em Steck, Laura Jarrett y Marshall Cohen de CNN contribuyeron con este informe.