CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Sudán

Sudán: La alegría se vuelve temor mientras el ejército toma el control tras derrocar a Bashir

Por Farai Sevenzo, Sarah El Sirgany, Nima Elbagir

(CNN) — Los manifestantes que se lanzaron a las calles para celebrar el derrocamiento del hombre fuerte de Sudán, Omar al-Bashir, se enfrentan a la posibilidad de una larga lucha, ya que los líderes militares que terminaron con su gobierno de 30 años parecen estar preparándose para quedarse en el poder.

Mientras las noticias de la caída de Bashir todavía resonaban en todo el mundo, un consejo militar disolvió el gobierno, suspendió la constitución y declaró un estado de emergencia de tres meses. El ejército dijo que mantendrá el control durante al menos dos años para supervisar una “transición de poder”, lo que provocó la preocupación de manifestantes y observadores externos de que las elecciones no se lleven a cabo en un futuro cercano.

El jueves, las fuerzas del régimen y las milicias alineadas con el régimen mataron a 13 manifestantes pacíficos con municiones reales, según el Comité Central de Médicos de Sudán. Dos fueron asesinados en Jartum, uno en Atbara y ocho en Darfur, según el comité.

Manifestaciones en Sudán tras las destitución del presidente Omar Al-Bashir.

En un comunicado, la Unión Africana dijo que una toma militar “no es la respuesta adecuada a los desafíos que enfrenta Sudán y a las aspiraciones de su pueblo”.

Agregó que Sudán es signatario de tratados internacionales que “condenan enérgicamente cualquier cambio de gobierno inconstitucional y comprometen a los Estados miembros a respetar el estado de derecho, los principios democráticos y los derechos humanos”.

El jueves, los manifestantes que celebraban la victoria sobre Bashir, rápidamente cambiaron sus consignas canto contra el ministro de defensa del país, Awad Mohamed Ahmed Ibn Auf, quien hizo una declaración en la televisión estatal en la que explicaba la toma del poder por parte de los militares. Ibn Auf fue juramentado como jefe del consejo de transición militar horas después.

“La gente quiere derrocar a Ibn Auf”, gritaba una multitud en Jartum.

El grupo que ha liderado las protestas contra el gobierno, la Asociación de Profesionales Sudaneses o SPA, rechazó la “declaración de golpe” y ha pedido a la gente que continúe con las manifestaciones y realice una protesta fuera de los cuarteles militares.

El grupo dijo que las protestas continuarán hasta que “el poder sea entregado a un gobierno de transición civil”.

“El régimen ha llevado a cabo un golpe militar para reproducir las mismas caras y entidades contra las que se ha rebelado nuestro gran pueblo”, dijo el jueves en un comunicado la SPA, una organización de médicos, abogados y periodistas. “Aquellos que destruyeron el país y mataron a su gente quieren apropiarse de cada gota de sangre derramada por el gran pueblo de Sudán durante su revolución”.

Hablando a CNN, el activista Omar al-Neel dijo que “la calle se niega totalmente al anuncio de Ibn Auf”.

“Todos los sudaneses están en la calle y exigen la caída del régimen y no reciclar a las mismas personas”, dijo.

“Prueba” clave para militares

Estados Unidos dijo el jueves que había ordenado la salida de todo su personal no de emergencia de Sudán después del golpe contra el presidente Bashir. El Departamento de Estado también elevó su advertencia de viaje al nivel más alto que llama a no viajar al país africano.

El Reino Unido también pidió suspender “todos los viajes excepto los esenciales a Jartum y todas las áreas restantes de Sudán”.

El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Robert Palladino, dijo que Washington está “monitoreando” la situación y que “lo más importante para Estados Unidos en este momento es la seguridad y el bienestar de nuestro equipo diplomático en el terreno, así como todos los ciudadanos estadounidenses en Sudán”.

Agregó que “el pueblo sudanés debe determinar quién los dirige y su futuro” y que “se les debe permitir hacerlo antes de dos años”.

Jehanne Henry, directora asociada de Human Rights Watch en África, dijo que la forma en que las nuevas autoridades sudanesas manejen las protestas contra ellos sería una “prueba” clave para el nuevo régimen.

“Los manifestantes que observan tienen razón en ser escépticos”, dijo, y agregó que Ibn Auf “no tiene un buen historial en absoluto … Estados Unidos lo ha sancionado por su papel en las atrocidades de Darfur”.

Este viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU discutirá los desarrollos en Sudán en reuniones a puerta cerrada, según la misión británica ante Naciones Unidas.

Jonathan Allen, representante permanente adjunto del Reino Unido ante las Naciones Unidas, dijo el jueves que “el mensaje principal es que no debe haber violencia contra esos manifestantes”.

“El cambio propuesto por el ejército no es suficiente. No es suficiente decir que una transición de dos años al gobierno civil es adecuada”, dijo Allen. “Necesitamos ver una transición mucho más rápida. Necesitamos ver un gobierno civil ahora. Eso es lo que los manifestantes han estado pidiendo, y eso es lo que debemos hacer”.