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Cine

Por qué importa lo que piensan las verdaderas bailarinas exóticas sobre “Hustlers”

Por Breena Kerr

Nota del editor: Breena Kerr es una periodista independiente que escribe sobre cultura, entretenimiento, viajes, ciencia y actualidad. Su trabajo ha sido publicado en el New York Times, Washington Post, CNN, BBC, Rolling Stone y muchas otras publicaciones. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora.

(CNN) — “Hustlers”, la historia real de un grupo de bailarinas exóticas que le ganaron a la crisis financiera de 2008 drogando y desplumando a neoyorquinos pudientes y calenturientos, se estrenó con entusiastas críticas durante el fin de semana. Habiendo recaudado US$ 33 millones y superado las expectativas de ingresos, ha sido hasta el momento la mejor semana de apertura para Jennifer Lopez, que coprotagoniza el filme junto a Constance Wu, en sus papeles de las mentes maestras del esquema comercial ilegal.

Pero muchas bailarinas exóticas de la vida real han hablado en contra de la película en redes sociales, diciendo que están molestas por una incoherencia: se celebra una película sobre bailarinas exóticas de ficción mientras que en la vida real las bailarinas exóticas a menudo son excluidas y marginadas. Algunas dicen también que temen que su trabajo —ya estigmatizado— quede ahora entreverado con la actividad criminal.

Vi “Hustlers” el fin de semana y me encantó. Tiene el mismo atractivo atemporal de Robin Hood, salvo que en esta ocasión Robin Hood trabaja en un cabaré, le roba a los estafadores de Wall Street y se lo regala, bueno, a sí misma. O también, cuando el personaje de Lopez, Ramona, le presenta su punto de vista ético a Destiny, interpretada por Wu: “el juego está arreglado, no recompensa a quien sigue las reglas”. Ramona actúa en consecuencia. Pero después de hablar con varias mujeres que hacen en la vida real el trabajo realzado en la película, tengo sentimientos más complejos sobre “Hustlers”.

Las bailarinas exóticas con las que hablé, al igual que muchas con quienes hablé en las redes sociales, recalcaron que su objeción es que se retrate como criminales a mujeres como ellas, señalando que quienes hacen este trabajo están haciendo este trabajo y punto; están montando un espectáculo porque ese es su trabajo.

Jacqueline Frances, una bailarina exótica, artista y comediante que se desempeñó como consultora para “Hustlers”, luego me dijo por teléfono que “Huslters” no se trata tanto de salirse con la suya con un delito, ni sobre el mundo de los clubes nocturnos en general. Es una historia sobre mujeres “que sobreviven en el capitalismo”. Si miramos las críticas y la taquilla, a la gente le fascina. ¿Por qué entonces, parecen preguntarse las bailarinas exóticas reales, no reciben más apoyo por el trabajo que eligen hacer en nuestro mundo capitalista?

Si bien el baile exótico es una de las pocas ramas del llamado trabajo sexual que es legal, las severas reglamentaciones sobre el baile exótico son indicativas de cuán incómodos están los legisladores y los votantes con esta inmutable profesión. En algunas ciudades, las bailarinas deben cubrir sus pezones y estar al menos a unos 2 metros de los clientes. En otras, no pueden vender alcohol ni dar bailes privados con contacto físico. E incluso en otras ciudades las bailarinas no pueden tocarse los pechos ni las nalgas en el trabajo. A lo que, me pregunto, ¿le tenemos tanto miedo?

La bailarina exótica y de cabaré radicada en Las Vegas, Isabelle Green, me dijo que tiene la sospecha de porqué la relación del público con las bailarinas exóticas puede ser tan tensa. “Creo que a la gente le resulta difícil combinar intimidad con dinero”, dijo. Green mencionó que no tiene la intención de ver “Hustlers”, porque teme que da la impresión de que las bailarinas exóticas respetuosas de las leyes cuando van a trabajar literalmente están timando a la gente.

“Es solo un trabajo”, me dijeron varias bailarinas exóticas. Un trabajo legal, gravable, y que viene con la inesperada trampa mundana de turnos de ocho horas y códigos de vestimenta.

Después del éxito de “Hustlers”, muchas bailarinas exóticas alzaron la voz en las redes sociales para preguntar: si los espectadores alientan la versión hollywoodense de las bailarinas exóticas, ¿por qué no son más aceptadas y visibles las verdaderas bailarinas exóticas? ¿Podría ser que nos entusiasme el baile exótico siempre y cuando sea brillante, criminal y extremadamente lucrativo, pero que nos generan rechazo las realidades de la jornada laboral del baile exótico como un trabajo regular? Es algo con lo que Salem, una bailarina exótica basada en Denver, Colorado, tiene experiencia. Cuando hizo público que era bailarina exótica, muchos familiares y amigos dejaron de hablarle. Otros, según me contó, comenzaron a enviarle mensajes con ofertas de dinero a cambio de sexo y compañía.

Salem reflexionó acerca de la reacción que cree recibiría si fuera a ver “Hustlers” en su ropa de trabajo.

“Pensé que sería muy gracioso ir a ver esta película vistiendo mis tacos de bailarina exótica”, dijo. “Creo que recibiría muchas opiniones y comentarios de la gente. Como si estuviera bien que la gente interprete el rol de bailarina exótica pero no está bien que alguien sea realmente una bailarina exótica”.

Yendo al mismo punto, varias bailarinas exóticas me dijeron que les molesta ver que “Hustlers” sea celebrada en las plataformas de redes sociales como Instagram, mientras que esos mismos sitios toman medidas para restringir y bloquear el tipo de contenido sexual que las bailarinas exóticas y los trabajadores del sexo necesitan publicar para promover su trabajo.

“A casi todas las que conozco les han eliminado su cuenta”, dice Green. Frances, a quien también le han ocultado su cuenta (“Jacq the Stripper”) en las búsquedas y también se la han eliminado dice “nos están, literalmente, borrando de las redes sociales”.

Frances dijo que esperaba, como mínimo, que la película llame la atención sobre la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo de las bailarinas exóticas. Entre las escenas iniciales, hay una en la que Destiny, interpretada por Wu, sale del club con solo unos billetes en la mano. Frances y las demás han dicho que esta es una realidad para muchas bailarinas exóticas, cuyos trabajos traen adosados varios costos: desde los gastos por peluquería y maquillaje, a los honorarios debitados para el disc jockey, la “casa” y demás personal. “Traspasas la puerta y debes US$140 solo para hacer tu trabajo”, dice Frances. “Tienes que hacer siete bailes privados antes de llegar a cero”.

Alerta de espóiler: si ha visto “Hustlers”, entonces sabe que la película termina como la historia de la vida real, con el arresto de la banda de bailarinas exóticas que drogaban y robaban a sus clientes. Me recordó algo que las mujeres con las que hablé dijeron una y otra vez: que algún día les gustaría ver una historia sobre una bailarina exótica en la que el crimen no sea el centro de la trama. No se necesita un crimen, me decían algunas de ellas, en un club nocturno, y en las vidas de las bailarinas exóticas, ocurren muchas cosas interesantes y fuera de lo común. Y quizás esa película se haga en un futuro no muy cercano, pero primero debemos aprender a estar cómodos con las bailarinas exóticas y con el público del país que demanda sus servicios.

Traducción de Mariana Campos