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Cuba

«Ataque acústico» en Cuba podría estar relacionado con un insecticida destinado a combatir el zika, según un estudio

Por Jen Christensen

(CNN) — Una misteriosa enfermedad que afectó a docenas de diplomáticos estadounidenses y canadienses en 2016 en La Habana, Cuba, probablemente esté relacionada con insecticidas rociados para combatir el virus del Zika, según un nuevo estudio de un equipo de científicos en Canadá.

El personal de gobierno se quejó de síntomas como vértigo, zumbidos en los oídos, dolor, visión borrosa, mareos y problemas de memoria y concentración. Los líderes del Departamento de Estado de Estados Unidos estaban preocupados de que el personal fuera víctima de un «ataque acústico» por dispositivos sónicos. La misteriosa enfermedad llegó a ser conocida como «síndrome de La Habana».

Los diplomáticos han sido estudiados por agencias federales y científicos del gobierno. Han estado en el centro de una audiencia e investigaciones del Senado. El gobierno cubano negó cualquier participación en los incidentes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en 2017 que creía que los cubanos eran «responsables» de que los diplomáticos se enfermaran. En marzo de 2018, el Departamento de Estado anunció que mantendría al personal de su embajada en Cuba en el nivel mínimo requerido para realizar «funciones centrales diplomáticas y consulares» debido a las preocupaciones sobre los «ataques a la salud» del personal.

Las pruebas realizadas en 26 diplomáticos canadienses en el período de agosto de 2018 a febrero de 2019 aumentaron la posibilidad de «sobreexposición a inhibidores de la colinesterasa», posiblemente a través de insecticidas. La colinesterasa es una enzima necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

«Si bien la fuente de exposición a las toxinas de la familia de inhibidores de la colinesterasa aún no se ha confirmado en nuestro estudio, el uso de insecticidas se sugiere de manera fácil y evidente», indica el estudio. «Es importante destacar que ciertas clases químicas de pesticidas, como los organofosforados y los carbamatos, funcionan contra los insectos al inhibir la acción de la colinesterasa, pero también pueden ser venenosos para los humanos.

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La investigación fue financiada por Global Affairs Canada y aún no se ha publicado, pero se está sometiendo al proceso de revisión por pares. Los investigadores compartieron el estudio con CNN.

Las pruebas incluyeron evaluaciones cognitivas, cuestionarios de síntomas, análisis de sangre, imágenes cerebrales e historial médico. Cuando 24 de los sujetos de prueba originales fueron reexaminados 200 días después, los médicos dijeron que había «anormalidades cognitivas, vestibulares y oculomotoras que sugerían una ‘lesión sostenida a las redes cerebrales generalizadas'», según el estudio.

Las pruebas de espectrometría de masas confirmaron la presencia de insecticidas inhibidores de la colinesterasa, incluido Temephos, un organofosforado utilizado en Cuba para combatir los mosquitos. Las pruebas también encontraron ácido 3-fenoxibenzoico, un metabolito insecticida común.

Temefos se encontró en 6 de los 10 individuos expuestos de forma remota, en comparación con un individuo expuesto recientemente, y no apareció en ninguno de los pacientes que no estaban expuestos. (Las personas consideradas «expuestas de forma remota» fueron las evaluadas entre uno y 19 meses después de regresar. Las «personas expuestas recientemente fueron evaluadas dentro de un mes de su regreso»). El ácido 3-fenoxibenzoico se encontró en la mayoría de las personas expuestas que se sometieron a prueba.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos canceló el uso de Temephos en el país en 2011, pero el químico todavía se usa en Cuba y en algunas otras naciones.

Los investigadores escribieron que, en ese momento, Cuba tenía esfuerzos bien documentados en marcha para detener la propagación del virus del Zika, incluidas fumigaciones masivas en interiores y exteriores. Los registros de la embajada también confirmaron un aumento en la cantidad de veces que las personas rociaron mosquitos en la oficina canadiense y en las casas del personal en enero de 2017, lo que coincidió con el momento en que las personas informaban síntomas.

La enfermedad por el virus del Zika es una enfermedad que se transmite a través de las picaduras de mosquitos. Puede causar defectos de nacimiento y otros problemas neurológicos. Después de que comenzaron los brotes en 2015, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) activaron su respuesta de emergencia al zika en enero de 2016 y la desactivaron en septiembre de 2017.

No se devolvió una llamada al Departamento de Estado de EE.UU. sobre el estudio.

Uno de los autores del estudio dijo que este es solo el comienzo de la investigación, pero espera que lo que aprendan pueda ayudar a proteger la salud pública.

«Nos llevó muchos meses llegar a esta conclusión y todavía queda mucha investigación por hacer, pero creemos que este es el comienzo de una respuesta a lo que sucedió», dijo el coautor del estudio, el Dr. Alon Friedman, un profesor de neurociencia y la Cátedra Dennis en Investigación de Epilepsia en los departamentos de neurociencia médica y pediatría de la Universidad Dalhousie en Halifax, Nueva Escocia.

Friedman dijo que los investigadores esperan trabajar con científicos cubanos para ver si otros individuos en el área fueron afectados.

«Hay muchas cosas que no sabemos acerca de cuánto podemos exponer a las personas a estos químicos y cuáles son los niveles tóxicos o si el daño en el cerebro es reversible», dijo Friedman. «Pero no se llama neurotoxina por nada. La pista está en el nombre».