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Donald Trump

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El hombre invisible en la trama de Ucrania: mensajes de texto revelan el papel de un exgolfista

Por Vicky Ward

(CNN) – Cuando Lev Parnas e Igor Fruman viajaron a Ucrania el invierno pasado para ayudar al abogado Rudy Giuliani a buscar información a los opositores políticos del presidente Donald Trump, estaban acompañados de un estadounidense de 44 años llamado David Correia.

Se trata del exgolfista profesional y dueño de un restaurante que conoció Parnas y Fruman en el sur de Florida, donde empezó negocios con Parnas años antes.

Mientras Parnas y Fruman, quienes tenían contactos de alto nivel en Ucrania, trabajaban en recopilar documentos que ellos creían eran evidencia de corrupción por parte de Joe Biden y su hijo Hunter, Correia estaba allí para hacer que el esfuerzo valiera la pena en lucrativos negocios, según personas que hablaron con él en ese momento, así como copias de mensajes de texto que fueron obtenidas por CNN.

Antes del viaje, Correia le envió un mensaje de texto a un socio estadounidense en el que le decía que quería estar “completamente preparado para cerrar acuerdos específicos en Ucrania mientras estamos allí”, según una de las comunicaciones vistas por CNN. Aunque él no tenía experiencia en el negocio del gas o la energía antes de trabajar con Parnas, Correia estaba decidido a lograr un acuerdo para vender gas natural licuado de Estados Unidos a Ucrania a través de un oleoducto en Polonia.

Cuando los tres hombres fueron acusados ​​en octubre pasado por hacer pasar dinero extranjero ilegalmente hacia círculos políticos republicanos, la atención se centró rápidamente en Parnas y Fruman, quienes se han convertido en personajes clave de la saga del juicio político contra el presidente Donald Trump.

Mientras tanto, el rol de Correia ha tenido muy poco escrutinio. En parte, esto se debe a la falta de detalles en la acusación más allá de la supuesta participación de Correia en un esfuerzo por cabildear a favor de un negocio de marihuana que, según la acusación, fue respaldado en secreto por un empresario ruso. En comparación a los cuatro cargos que enfrentan Parnas y Fruman, Correia fue acusado de solo uno. Los tres hombres se han declarado inocentes.

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Sin embargo, fuentes y documentos obtenidos por CNN dan nuevos detalles sobre el papel crucial que desempeñó Correia en la promoción de los intereses comerciales de Parnas y Fruman. Los tres hombres no solo estaban allí para ayudar al presidente a encontrar información contra sus oponentes políticos. También buscaban ganar dinero.

Correia fue con frecuencia la persona clave del trío en negociar con los contactos comerciales en Ucrania, y su trabajo incluyó la redacción de contratos y memorandos de entendimiento que el grupo podría presentar a posibles socios comerciales, según cuatro fuentes que se relacionaron con ellos.

Las fuentes que trataron con estos tres hombres dijeron que la manera suave y consciente de Correia era un contraste útil frente Parnas y Fruman, quienes a veces daban la impresión a las personas de ser estafadores.

“Lev era extravagante; solo se levantaba de la cama a las 2 de la tarde”, dijo una persona que regularmente hablaba de negocios con el trío en la costa este. “Correia era el trabajador, el que realmente intentaba hacer un negocio con todas sus conexiones”, añadió.

“Correia se mostró simpático y profesional”, señaló otra persona que negoció con. “Sin él, Parnas y Fruman realmente no tenían credibilidad”, apuntó.

Varios días después de que Fruman y Parnas fueran atrapados en el Aeropuerto Internacional de Dulles, Correia aterrizó el 16 de octubre en el Aeropuerto Internacional JFK de Nueva York y se entregó. Tras una breve comparecencia ante la corte ese mismo día, donde se le pidió que pagara una fianza de 250.000 dólares, Correia se ha mantenido fuera del centro de atención.

El abogado de Correia rechazó hacer comentarios para esta historia.

Contactando a Giuliani

Correia, Parnas y Fruman han operado juntos en una variedad de intereses comerciales en Florida durante años. En 2012, Correia figuraba como secretario de Parnas Holdings.

Juntos, Parnas y él crearon Fraud Guarantee, una compañía que buscaba ofrecer un producto similar a un seguro para proteger a los inversores de estafas, según reportó el diario The New York Times.

Correia también figuraba como el agente registrado de la ahora desaparecida corporación Global Energy Partners, que los fiscales aseguran Parnas y Fruman usaron como una empresa fantasma para hacer pasar ilegalmente donaciones políticas a los republicanos, incluido el súper PAC (Cómité de Acción Política= insignia de Trump conocido como America First Action. Aquellos que recibieron donaciones han devuelto el dinero o lo han entregado a la caridad. America First Action sostiene que nunca gastó el dinero.

Como Parnas, Correia siempre parecía estar tratando de recaudar dinero para sus negocios. A veces pedía un préstamo a amigos más ricos, según dos personas que recibieron tales peticiones.

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Para el momento en que Trump fue elegido, Parnas, Fruman y Correia estaban conectado con una red de personas ricas en Florida, muchas de las cuales eran donantes republicanos. Finalmente encontraron su camino hacia Rudy Giuliani, a quien querían reclutar para unirse a su negocio, Fraud Guarantee.

Dada la experiencia de Giuliani en el negocio de la seguridad, él quería que le pagaran al menos 500.000 dólares por afiliarse a la empresa, según Reuters y fuentes que hablaron con CNN.

Correia tomó el liderazgo al tratar de recaudar el dinero, enviando argumentos a varios donantes republicanos ricos y alardeando sobre el posible papel de Giuliani en la compañía. Con el exalcalde de la ciudad de Nueva York involucrado, la empresa sería “un jonrón”, según recuerdan dos fuentes sobre lo que Correia dijo.

Varias personas que recibieron los argumentos e ideas de Correia ahora tienen citaciones del Distrito Sur de Nueva York.

Otros esfuerzos comerciales

Giuliani fue útil en otros asunto y Correia comenzó a trabajar en al menos uno de los contactos en televisión del exalcalde para posibles negocios.

Correia utilizó al experto en Medio Oriente y colaborador frecuente de Fox News Walid Phares para ayudar a concretar una reunión en el verano de 2018 con Okba Haftar, hijo del general libio Khalifa Haftar, según Phares. El encuentro fue una discusión general para hacer negocios en Libia, le dijo Phares a CNN.

Phares también sostuvo que Correia le propuso contratarlo para consultorías si aceptaba trabajar como experto para su empresa durante varios meses. “No he recibido ningún borrador, nunca se ofreció un contrato”, aseguró Phares a CNN. “No hubo ningún negocio”.

“Está empezando”

En 2019, Giuliani comenzó a organizar una serie de reuniones periódicas en una sala privada del restaurante BLT en el hotel Trump International de Washington relacionadas con el tema de Ucrania, como lo informó CNN anteriormente.

Correia era uno de los asistentes regulares, según indicó un testigo presencial que se sentó con ellos y escuchó sobre otras reuniones.

Correia también asistió a varios eventos relacionados con Trump en los últimos años y aparece en al menos dos fotos con el ahora presidente. Una foto, publicada en su perfil de Facebook en enero de 2018, muestra a Correia con Trump durante una recaudación de fondos en octubre de 2016 en la casa del empresario Robert Pereira en Hillsboro Beach, Florida.

En otra imagen aparecen Correia y Fruman sonriendo junto a Trump en un evento de junio de 2018 en el hotel Trump International en Washington para el súper PAC de Trump, America First Action.

El 1 de abril, Correia le envió un mensaje de texto a un amigo diciendo “está empezando”. Luego mandó un enlace a una columna de Solomon escrito en abril y cuyo título era “La pesadilla ucraniana de 2020 de Joe Biden”, haciendo referencia a una afirmación de Solomon de que el fiscal ucraniano Yuri Lutsenko estaba reabriendo una investigación sobre presunta corrupción por parte de Biden. Lutsenko declaró un mes después que se trataba de información falsa. No hay evidencia de irregularidades por parte de los Biden.

Llegando a Firtash

En todo momento, el gran objetivo de Correia parece haber sido encontrar una manera de vender gas natural licuado de EE.UU. en Ucrania y otras partes de Europa. Hacer eso implicó tener una fuerte relación con Naftogaz, la compañía estatal de petróleo y gas de Ucrania. Los mensajes de textos de Correia muestran que hasta 2018 y 2019 organizó varias reuniones para forjar un vínculo con la empresa.

La primavera pasada, Parnas y Fruman viajaron a Israel para reunirse con Ihor Kolomoisky, un partidario cercano al nuevo presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. El encuentro terminó en desastre cuando Kolomoisky echó a los dos hombres después de que le sugirieron que debía pagarles para llevar a funcionarios de la administración Trump a la inauguración de Zelensky.

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En un mensaje de texto enviado el 18 de mayo a un amigo, Correia sostuvo que la reunión fue un “dolor de cabeza de corto plazo”, uno que “con suerte” no dañaría sus “otros esfuerzos comerciales”.

Para el verano de 2019, el trío encontró una nueva fuente de ingresos potenciales en Dmitri Firtash, un oligarca ucraniano exiliado que tiene fuertes lazos con Putin, según dos fuentes que hablaban frecuentemente con los hombres. Firtash había ganado miles de millones de dólares durante décadas como intermediario clave en la venta de gas ruso a Ucrania.

En junio de 2019, según las dos fuentes, Parnas conoció a Firtash, quien para entonces necesitaba influencia política en EE.UU. Firtash había vivido en Viena durante los últimos años y los fiscales de Estados Unidos pedían su extradición por cargos de soborno.

De todos los negocios que a Parnas Fruman y Correia les trajo asociarse con Giuliani, Firtash fue el premio gordo porque había muchas formas en que podrían ayudarlo, tanto en Ucrania como en Estados Unidos.

Parnas contactó a Firtash con un par de abogados estadounidenses vinculados al gobierno de Trump: los amigos cercanos de Giuliani, Joseph diGenova y Victoria Toensing. A Parnas se le pagaron 200.000 dólares por un contrato de cuatro meses para ser intérprete de Firtash, según el abogado de Parnas, Joseph A. Bondy, quien dijo en la corte que Parnas dividió el dinero con Correia.

Como Correia le explicó a dos fuentes que hablaron con CNN, un pago inicial –suficiente para financiar viajes privados en jet, guardaespaldas y camionetas tipo SUV– fue una mezcla entre un “gracias” por el contacto con DiGenova y Toensing –quienes luego abogaron por Firtash ante el secretario de Justicia William Barr– y un pago por el trabajo de Parnas como intérprete. Ralph Oswald Isenegger, abogado de Firtash, sostuvo que no tenía nada que comentar sobre lo que las fuentes afirmaron que Correia dijo.

Cuando se le pidió una respuesta sobre si Firtash se había reunido con Correia, Isenegger le dijo a CNN: “Como hemos dicho una y otra vez, el Sr. Firtash no tuvo negocios con ninguno de estos caballeros”.

Pero, según las dos fuentes que hablaron frecuentemente con el grupo, Correia pasó más de una semana con Firtash en Viena durante el verano. Después de regresar a Florida, a mediados de agosto, Correia tenía la intención de encontrar a alguien que vendiera gas natural licuado a Firtash. Le dijo a dos empresarios estadounidenses que creía que el Medio Oriente tenía potencial, específicamente Qatar.

A principios del otoño, según los dos empresarios, Correia dijo a sus socios que iría a Dubai para cerrar un acuerdo con Firtash, donde Isenegger tiene una oficina.

El 7 de octubre, Correia le envió un mensaje de texto a un amigo diciéndole que estaba en Dubai. Cuando se le preguntó acerca de las recientes revelaciones del denunciante, Correia escribió que estaba demolido y estresado. “No he podido colgar el teléfono y es medianoche aquí y todavía no lo he hecho”, escribió Correia. “Cada vez que trato de llamarte entra otra llamada. Un día difícil para todos”, añadió.

Tres días después, Parnas y Fruman fueron arrestados en el aeropuerto de Dulles. El 16 de octubre, Correia voló de regreso a Estados Unidos para entregarse.