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Opinión | ¿Lentejas o pasta? ¿Por qué las pequeñas decisiones se sienten tan difíciles como las grandes en este momento de crisis?

Por Daphna Shohamy

Nota del editor: Daphna Shohamy es neurocientífica del Instituto Zuckerman de la Universidad de Columbia y del Departamento de Psicología. Las opiniones expresadas aquí son las suyas. Lea más opinión en CNNe.com/opinion

(CNN) — La otra noche, mientras trataba de decidir qué hacer para la cena, me congelé. ¿Debo hacer lentejas o pasta? Traté de recordar cuál duraría más. ¿Puedo recordar lo que todavía estaba en stock en los estantes de mi supermercado? ¿Había decidido cuándo haría la próxima compra de comestibles?

En un mundo tambaleándose por la pandemia de coronavirus, las decisiones mundanas pueden sentirse tan difíciles como las existenciales. El problema real no se trata de algo tan menor como una elección de comida, sino de comprender cómo, a medida que nos quitan tantas decisiones, podemos sentirnos paralizados frente a aquellas que aún tenemos que tomar. Tu cerebro no distingue entre decisiones consecuentes y triviales ahora. La línea entre ellas está borrosa por la incertidumbre.

En mi trabajo como neurocientífica trato de arrojar luz sobre lo que sucede en nuestros cerebros cuando deliberamos. Diseñamos experimentos de laboratorio que desafían el proceso de toma de decisiones y probamos cómo responde el cerebro a estos desafíos. Y aunque nuestra investigación no puede decirte qué decisión tomar, ayuda a revelar por qué es tan difícil para muchos de nosotros tomar cualquier decisión, ya sea grande o pequeña, en este momento.

La respuesta está en cómo nuestro cerebro usa la memoria. Ante una decisión, nuestro cerebro calcula los posibles resultados para ayudarnos a tomar la mejor decisión. Esta estimación se basa en la experiencia pasada. Es fácil decidir qué café pedir en nuestro local favorito porque lo hemos pedido muchas veces antes. Tomamos muchas de nuestras otras decisiones diarias sobre la misma base. El cerebro aprende por experiencia lo que funciona mejor.

Entonces, ¿qué sucede cuando se enfrentan decisiones en un contexto que es muy diferente de cualquier cosa que se haya experimentado? ¿Juega la memoria un papel cuando todo está cambiando y todo es incierto, cuando no se tiene un patrón claro de elecciones pasadas para aprender?

Si. De hecho, la memoria es especialmente importante para tomar decisiones frente a una gran incertidumbre. Es crucial para nuestra supervivencia y prosperidad. Esto se debe a que la memoria no es solo un registro del pasado, sino también la base de nuestra capacidad para imaginar el futuro.

La parte del cerebro necesaria para crear recuerdos es el hipocampo, una estructura en forma de caballito de mar ubicada justo detrás de nuestras orejas. Las personas con daños en el hipocampo no pueden crear nuevos recuerdos. Tampoco pueden imaginar vívidamente eventos que les puedan suceder en el futuro. Y como no pueden imaginar el futuro, también luchan por tomar decisiones simples en el presente.

En un estudio reciente, observamos los cerebros de las personas mientras tomaban decisiones menores entre dos refrigerios, sopesando entre papas fritas y pretzels o Kit Kat versus M&M’s. Mientras más personas deliberaban, más activaban el hipocampo. Las personas con daños en el hipocampo tardaron más del doble en tomar estas decisiones aparentemente simples.

Esta profunda conexión anatómica entre formar recuerdos e imaginar el futuro indica que el cerebro no respeta los límites del tiempo. Sin un ancla hacia el pasado, lucha por construir puentes hacia el futuro.

Un chip para recuperar la memoria (2019) 4:01

La memoria no es solo un registro de algo que sucedió. Es un dispositivo creativo, temporalmente trascendente que nos ayuda a generar versiones plausibles de lo que está por venir. Es posible que no te des cuenta de esto a nivel consciente, pero así es como nuestro cerebro maneja rutinariamente las decisiones simples y complejas.

Si tu cerebro depende de la memoria para tomar decisiones, ¿deberías preocuparte de que estés volando a ciegas, mientras tu cerebro se esfuerza en vano para pronosticar un futuro impredecible? ¿O es su esfuerzo una señal de que tu cerebro está en buen camino, incluso cuando el trabajo mental puede provocarte un dolor de cabeza temporal?

La respuesta es ambas. Sin acceso a evidencia confiable del pasado, tu cerebro usa lo que puede para proyectar hacia el futuro. No solo adivina. En situaciones de gran incertidumbre, el cerebro recurre a la información más fácilmente accesible, por muy defectuosa que pueda ser. Pero si comprendes el poder de la memoria en la configuración de tus decisiones, puedes ejercer cierto control sobre ella. Puedes reducir la velocidad y asegurarte de estar usando los recuerdos más relevantes para el futuro que deseas.

Por ejemplo, los neoyorquinos que viven la pandemia de coronavirus pueden recordar los temores que sentimos después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, cuando se rememora la oscuridad del 11 de septiembre, también se puede recordar una increíble solidaridad; la expresión de apoyo que mantuvo intactas a las comunidades. Se puede recordar cómo nuestros peores temores de lo que podría venir no se hicieron realidad.

Un recuerdo como este puede ayudarte a decidir que en realidad no necesitas arriesgarte a ir al supermercado; que es mucho más importante poner nuestros esfuerzos y pensamientos para ayudar a nuestros vecinos, amigos y familiares más vulnerables.

Además, la sensación de esfuerzo que viene con las decisiones no es en sí misma algo de qué preocuparse. El esfuerzo es solo una señal de que tu cerebro está haciendo su trabajo, tratando de reunir tanta información como sea posible para ayudarte a tomar buenas decisiones para tu supervivencia. En momentos como estos, donde la división entre la vida antes y después del nuevo coronavirus parece tan vasta, la evidencia que reúne es naturalmente incierta, por lo que tu cerebro sigue buscando más.

De repente, cada decisión implica la consideración de un nuevo conjunto de factores y dimensiones que parecen estar cambiando constantemente. Esta búsqueda de información ocurre inconscientemente, pero es laboriosa y requiere mucho tiempo, lo que se presta a esa sensación frenética que todos hemos experimentado en las últimas semanas.

Millones de años de evolución le han dado a tu cerebro la capacidad de tomar decisiones cuando las cosas son inciertas. De hecho, así es como tu cerebro resuelve decisiones todo el tiempo. Puede ser desconcertante reconocer la cantidad de información futura que implican tus decisiones. Pero incluso cuando se enfrenta a una realidad que es muy diferente de cualquier cosa que hayamos experimentado antes, el hipocampo puede estar a la altura de las circunstancias, uniendo el pasado con el futuro.

Esto lleva tiempo y esfuerzo, pero es útil saber que tu cerebro tiene mucha experiencia haciendo precisamente eso.