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Coronavirus

Brasil

Estados Unidos envió a Brasil millones de dosis de hidroxicloroquina. Meses después, todavía están almacenadas

Por Nick Paton Walsh, Jo Shelley, Marcia Reverdosa, Eduardo Duwe

Sao Paulo (CNN) — Este fue el tipo de regalo que debería haber venido con un recibo para su devolución.

La donación del gobierno de Donald Trump a Brasil de 2 millones de dosis de hidroxicloroquina —uno de los pocos países que aún recomiendan el medicamento para tratar el covid-19— no se ha visto afectada desde su llegada, dijeron funcionarios brasileños a CNN. Grandes cantidades de las píldoras todavía están almacenadas en la megaciudad brasileña de São Paulo, y un exministro de Salud cree que eventualmente tendrán que ser destruidas.

El destino de las píldoras en Brasil es apropiado dada su inutilidad médica contra el covid-19: estudios tras estudios han demostrado que la hidroxicloroquina no funciona para tratar el coronavirus y puede ser dañina. Sin embargo, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, insiste en que la hidroxicloroquina lo ayudó a recuperarse de una infección de dos semanas, y el Ministerio de Salud de Brasil informó que los médicos recetan el medicamento para tratar casos leves, incluso para mujeres embarazadas. Mientras tanto, el número de infecciones por coronavirus en el país se está disparando.

Entonces, ¿por qué no se han distribuido las píldoras?

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El medicamento llegó a Brasil el 31 de mayo. En ese momento, la Casa Blanca dijo que la entrega, emitida cuando varios estudios ya habían demostrado que el medicamento era ineficaz contra el covid-19, si no peligroso, «se usaría como profiláctico» para ayudar a defender a las enfermeras, médicos y profesionales de la salud de Brasil contra el virus. También se utilizaría como un tratamiento para tratar a los brasileños que se infectan. También se dijo que el medicamento sería parte de un estudio allí y que también se donarían ventiladores.

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Pero la entrega pronto se almacenó cerca del aeropuerto de São Paulo, dijo Renato Strauss, un portavoz del Ministerio de Salud. Dos meses después, las píldoras todavía se encuentran en un centro logístico, según Strauss.

La forma en que se configuró la medicina estadounidense puede haber sellado su destino antes de su llegada. La hidroxicloroquina llegó en paquetes de cien pastillas de 400 mg, según la asociación de secretarios de Salud del estado, CONASS. Deben desglosarse en números más pequeños antes de que puedan distribuirse, dijo Strauss.

Ese trabajo se llevaría a cabo en un laboratorio del ejército brasileño en Río de Janeiro y en otros laboratorios oficiales, agregó. Strauss no explicó por qué eso aún no ha sucedido, aunque los expertos dicen que esto podría deberse a que el proceso es costoso y requiere mucho tiempo. Otra portavoz del Ministerio de Salud dijo que Anvisa, el organismo regulador de salud de Brasil, dio permiso para que el proceso comenzara la semana pasada.

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Un portavoz de la Embajada de los Estados Unidos en Brasilia se negó a responder preguntas y remitió más consultas a la Casa Blanca, que no respondió a correos electrónicos a este medio.

El senador de Nueva Jersey Robert Menéndez, el principal demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, sin embargo, señaló que la Administración de Medicametos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) ha revocado la autorización para la hidroxicloroquina como tratamiento contra el covid-19. «El presidente Trump claramente no se preocupa por un buen consejo médico. Si lo hiciera, habríamos tomado medidas para detener el brote de covid-19 antes de que matara a 150.000 estadounidenses, y la administración no estaría exportando a sabiendas una terapia que podría afectar negativamente a miles de brasileños. Es reprensible», dijo Menéndez a CNN.

La donación de Estados Unidos llegó a un país en que ya rebosaba la droga. El ejército y el estado brasileños mantienen una reserva anual para combatir la malaria, pero debido a falsas afirmaciones de que la hidroxicloroquina ayudaría a derrotar al coronavirus, ambos aumentaron su fabricación y en abril ordenaron una gran cantidad de ingredientes precursores de la India.

Siguiendo la orientación científica, muchos médicos brasileños han dejado de recetar hidroxicloroquina a pesar del entusiasmo del gobierno por ella. Pero en una señal de cuán generalizado ha sido el respaldo de Bolsonaro para el medicamento, una encuesta reciente de médicos en todo Brasil informó que la mitad de ellos se sentían presionados por los pacientes para administrar el medicamento ineficaz.

Un exministro de Salud, Luiz Mandetta, despedido por Bolsonaro en abril en parte por el apoyo del presidente a la hidroxicloroquina, describió la demanda pública de hidroxicloroquina como una «falsa esperanza». Dijo que el presidente sabía desde el principio que la ciencia no respaldaba su elección del medicamento, aunque Bolsonaro ha insistido recientemente en que esta lo ayudó médicamente.

«Es solo una falsa esperanza», le dijo a CNN. «Las personas pobres tienen dificultades para que el sistema de salud funcione y dicen ‘al menos yo tengo esto’. Es más como un placebo, algo que pueden tomar y agradecerle (a Bolsonaro)», dijo. «Es una elección política, nada sobre salud. Él usa la droga para decirle a la gente que pueden volver a trabajar».

Bolsonaro ha dicho recientemente que el uso del medicamento es un asunto entre el paciente y el médico, pero ha insistido en que ha ayudado a curarlo de una infección de dos semanas.

Él cree que el regalo de Estados Unidos probablemente será destruido después de unos años. «No creo que haya suficientes personas para tomar todas esas píldoras. Probablemente las mantendrán en algún laboratorio, en algún aeropuerto, y probablemente tendrán que destruirlo», dijo.

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El excedente de hidroxicloroquina del país se produce en medio de la necesidad urgente de otros medicamentos para ayudar a los pacientes con covid-19. Pedro Archer, director del sindicato de médicos de Río de Janeiro, y médico de la UCI durante meses en la pandemia, dijo que temía que el enfoque en la hidroxicloroquina haya desviado la atención del gobierno de la obtención de medicamentos que los pacientes con coronavirus realmente necesitan.

«Midazolam, fentanilo, noradrenalina», dijo, refiriéndose a los medicamentos vitales utilizados para mantener a los pacientes vivos y cómodos en una UCI. «La salud pública siempre se está quedando sin estos medicamentos».

Y agregó: «Si Estados Unidos quiere ayudar a Brasil, envíe estos medicamentos, no hidroxicloroquina».