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CNN Estilo

OPINIÓN | Viajes inesperados ¡y maravillosos!

Por Mari Rodríguez Ichaso

Nota del editor: Mari Rodríguez Ichaso ha sido colaboradora de la revista Vanidades por varias décadas. Es especialista en moda, viajes, gastronomía, arte, arquitectura y entretenimiento. También productora de cine y columnista de Estilo de CNN en Español. Las opiniones expresadas en esta columna son propias de la autora. Ver más opinión en cnne.com/opinion

(CNN Español) — Ahora que diariamente sueño con poder viajar de nuevo y revivo en mis sueños viajes maravillosos, quiero compartir una experiencia muy interesante: la sorpresa de hacer un viaje 100% inesperado, que jamás se me había ocurrido hacer, producto de una invitación como periodista ¡y que resultó ser encantador y extraordinario!

Se trata de un viaje que me gustaría repetir si pudiera hacerlo ahora mismo y que les recomiendo muchísimo: un recorrido por Gales, en el Reino Unido.

Nunca cruzó por mi cabeza ir allí. Jamás lo pensé, ni me interesó, porque realmente no sabía nada de esa región. En realidad como un país aparte, con una lengua rarísima y su propio gobierno, aunque es parte del Reino Unido, al igual que Escocia, Inglaterra e Irlanda del Norte.

La visita fue fabulosa porque me encontré con un lugar todavía medio “salvaje”, con campos superverdes, fincas y prados inclinados habitados por infinidad de ovejas (que parecían estar en equilibrio en solo dos patas), además de bellísimos caballos y cientos de vacas. ¡Una sorpresa divina!

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A cada paso encontrábamos viejos castillos e impresionantes ruinas que datan de los años 1.100 y 1.200, como White Castle, abadías rodeadas de las leyendas del rey Arturo y Camelot, como la de Tintern, increíbles ruinas romanas en Caerleon y lindos pueblitos como Usk y Monmouth, llenos de viejas tabernas y decorados con infinidad de macetas y cestas llenas de flores colgando de sus fachadas.

Me encantó hacer este viaje, porque comprendí que su ambiente tradicional y pintoresco no era “para consumo de los turistas”, sino porque así es como viven sus habitantes y así llevan su cotidianidad. ¡Aspectos de una travesía sorpresa que me encantó!

Tras conocer en auto lo anterior, las últimas noches las pasé en Llansantffraed Court, una antigua casa de campo con 21 habitaciones, como esas que vemos en los reportajes de aristócratas en las revistas, o en las películas, rodeada de un lago ¡y hasta una capillita del siglo XVI!

Día tras día, todo estaba rodeado de armonía, de belleza natural, de serenidad y de la divina costumbre del “té de la tarde”. ¡Ideal para los que saben disfrutar de las sutilezas de la vida!

También conocí chefs gourmet fabulosos… en Rafters y The Grill, dos restaurantes excelentes ubicados en el hotel de golf Celtic Manor Resort, y después el chef Tim McDougall en Llansantffraed Court, quien me reconcilió con el sabor del cordero, el que siempre había rechazado. ¡Su cordero de Gales, asado y cocinado al horno después de un proceso ‘sous-vide’, me hizo cambiar de opinión!

A mi regreso a Nueva York, siempre fascinada por el “milagro” de los aviones que en horas nos transportan a mundos diametralmente opuestos, me sentí feliz porque había conocido lugares nuevos y gente encantadora (¡muy amistosos los galeses!), incluyendo mi nuevo amigo John F. Wake, un detective privado retirado y personajes fascinante convertido en guía, quien hizo del viaje un verdadero encanto, con sus relatos de la historia de su tierra y las leyendas que rodean a los castillos y las viejas iglesias de Gales.

Su presencia convirtió el viaje en una verdadera “aventura” al pasado de esta tierra verde, misteriosa y muy bella.

Sin duda, “la aventura de un viaje”, como mi padre sugirió que llamara a mis artículos de turismo cuando comencé a escribirlos, siempre han sido mi gran pasión.