CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Moda

OPINIÓN | El juego de las sillas en la moda

Por Mari Rodríguez Ichaso

Nota del editor: Mari Rodríguez Ichaso ha sido colaboradora de la revista Vanidades por varias décadas. Especialista en moda, viajes, gastronomía, arte, arquitectura y entretenimiento. Productora de cine. Columnista de Estilo de CNN en Español. Las opiniones expresadas en esta columna son propias de la autora. Ver más opinión en CNNe.com/opinion.

(CNN Español) — ¿Quiénes son esos diseñadores que van y vienen? En este mundo tan diferente y en tiempos de covid-19, ¿saben quién diseña su marca favorita?

La verdadera importancia y permanencia de la moda se cuestiona en medio de la terrible crisis del coronavirus, cuando muchas marcas están fabricando mascarillas y batas de protección para los trabajadores de la salud.

Pero poco a poco esto irá cambiando y nuestro interés por la belleza y la creatividad volverá. Nunca será igual, pero existirá de nuevo. Y ya existen desfiles de moda en línea, igual que subastas de arte maravillosas por Internet, como la ocurrida recientemente en Sotheby’s, que fue todo un éxito.

(Crédito: Wesley Hitt/Getty Images)

Pienso que había una vez en que los que amamos la moda sabíamos con exactitud quién diseñaba cada marca y qué distinguía a un diseñador de otro.

Decíamos Yves Saint Laurent y al instante nos venía a la mente la imagen del diseñador que nos vestía de tuxedo, de safari o de granjeras rusas. Decir Armani era hablar del guapo italiano Giorgio, creador de un estilo único con telas y cortes óptimos. Decíamos Givenchy y la alta y aristocrática imagen de Hubert de Givenchy, y la imagen que creó para Audrey Hepburn, representaba la elegancia.

Y decir Óscar de la Renta o Carolina Herrera era hablar de dos creadores latinoamericanos maravillosos que habían fundado divinas marcas de moda.

Todos lo sabíamos. Era parte de un mundo estético tan agradable. Y nos encantaba llevar su ropa o sus perfumes, como símbolos de estatus en un mundo frívolo pero delicioso, que nos alimentaba una parte muy positiva de nuestro espíritu.

Pero hoy en día es todo lo contrario, y son muy pocos los que saben quién es quién en la moda, y quiénes son los responsables de diseñar marcas famosas. Un mundo nuevo que está cambiando muchísimo.

Al ignorar esto, y es algo curioso, de cierto modo vamos perdiendo interés en el diseño y los creadores, porque no es lo mismo comprarnos un Saint Laurent, creado por el gran Yves, que una bufanda o un vestido diseñado por «palito de los palotes». Y esto ocurre porque desde hace varios años, en el mundo de la moda se está jugando al juego de las sillas.

Y pocos saben, ni les interesa mucho, cómo se llaman los diseñadores de Dior -la italiana María Grazia Chiuri- o quién es el de Valentino -Pierpaolo Piccioli-, después de que el emperador se retirase hace unos años.

Se van los héroes clásicos y crear nuevos personajes, nuevos nombres o nuevos símbolos de elegancia en la moda es difícil, dado que toma tiempo, quizás hasta dos o tres generaciones hasta que se puedan forjar estas leyendas de creatividad.

(Crédito: Dia Dipasupil/Getty Images)

Y es difícil que los más jóvenes, que adoran mezclar estilos y llevan el «high & low» -o las mujeres que siguen comprando alta costura-, se sientan atraídos por nombres desconocidos que están a cargo de las marcas.

Esto es muy interesante, porque los diseñadores conocidos no solo creaban un estilo propio sino que llevaban una vida llena de aventuras y anécdotas interesantes. Conocíamos sus idas y venidas y eran personajes que le daban fuerza y personalidad a la marca que creaban. Eran la marca.

Como ocurrió con la legendaria Gabrielle “Coco” Chanel, cuya vida y grandes amores inspiraron innumerables films y libros. Y el ejemplo de Carolina Herrera, que revolucionó la moda en Nueva York cuando siendo de la clase alta venezolana, madre de cuatro hijas y amiga de la princesa Margarita de Inglaterra, de pronto sorprendió a todos debutando con una colección maravillosa en 1981 y creando un estilo.

Al morir, o al retirarse, estos nombres famosos de las grandes casas de moda se han quedado con un vacío y actúan como una especie de carrusel que da vueltas y vueltas sin saber a dónde van. E igual tienen un diseñador nuevo, que dura dos o tres años o uno que dura seis meses y nunca ni llegamos a conocer.

Ahora tuvimos la noticia de que Clare Waight Keller, la inglesa diseñadora de Givenchy, se fue de la casa. Estuvo tres años, le hizo el vestido de novia a Meghan Markle que la hizo superfamosa, y de pronto se fue.

Al morir Karl Lagerfeld, una figura más grande que la vida, en Chanel se quedó su asistente Virginie Viard, y muy pocos conocen cómo se llama. Igual que su propia línea, a Karl Lagerfeld la diseña alguien desconocido que hace esfuerzos para que la marca no desaparezca.

En Estados Unidos murió Óscar de la Renta y sus herederos pusieron al minimalista diseñador belga Peter Copping, duró casi 3 años, y se fue sin pena ni gloria. Y entonces buscaron a los que habían sido los jóvenes asistentes de Óscar, el dominicano Fernando García y la coreana Laura Kim, quienes están tratando de mantener la marca, diseñando cosas muy lindas y parecidas a las que hacía Óscar.

Pero al no estar Óscar, que era un hombre tan carismático y agradable, ya no es lo mismo. Y, aunque algunas famosas como Nicky Hilton llevan su ropa, ahora que estamos en medio de la crisis del coronavirus me pregunto si habrá mujeres que seguirán pagando miles de dólares por esos vestidos, que a lo mejor no hay dónde lucir, porque no se sabe cuándo van a volver esas grandes fiestas, si es que vuelven. Porque habrá muchos cambios en nuestro estilo de vida.

Otro ejemplo es Carolina Herrera, quien se retiró hace dos años y medio, y el nuevo director creativo de su marca es Wes Gordon, que hace un gran esfuerzo para darse a conocer y tiene una gran presencia en las redes sociales. Pero la gran mayoría de las mujeres que en todo el mundo compran Carolina Herrera no conocen a Wes Gordon, y siguen pensando en la imagen de Carolina, como ocurrió por años.

Y así vemos infinidad de casos en el mundo de la moda, y un constante «juego de las sillas» que puede hacer peligrar la industria de la moda, que emplea a millones de personas. Muchos creadores van y vienen, y en este contexto nos preguntamos cuántos van a quedar y cuántas marcas de moda van a sobrevivir a esta crisis económica y social.

De momento, sobreviven Narciso Rodríguez, aún a cargo de su marca; Burberry, una firma diseñada por Riccardo Tisci —que antes diseñó Givenchy por años— aunque el genial Jean-Paul Gaultier se ha retirado. Y, seguramente, queden vivas aquellas compañías que son muy fuertes, como la de Ralph Lauren o las que son propiedad de grandes corporaciones internacionales como Gucci, Dior, Louis Vuitton, Saint Laurent o Givenchy, que puedan asumir las pérdidas que en este momento están ocurriendo.

Pero otras marcas más pequeñas o de diseñadores que apenas estaban comenzando, quizá no sobrevivan a esta pandemia que tanto afecta a todas las industrias del mundo, incluyendo a la de la moda. Ojalá no sea así.