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Noticias de EE.UU.

OPINIÓN | Segunda vuelta en Ecuador: todos tienen un incentivo para impedir que Correa se salga con la suya

Por Carlos A. Montaner

Nota del editor: Carlos Alberto Montaner es escritor, periodista y colaborador de CNN. Sus columnas se publican en decenas de diarios de España, Estados Unidos y América Latina. Montaner es, además, vicepresidente de la Internacional Liberal. Las opiniones aquí expresadas son exclusivamente suyas.

(CNN Español) — En las elecciones de Ecuador hoy parece que ganará Andrés Arauz, el candidato elegido por Rafael Correa, pero no se sabe con total certeza. La segunda y última vuelta electoral será el 11 de abril. Hay encuestas para todos los gustos. Su contrincante es Guillermo Lasso, un banquero (Banco Guayaquil) que comenzó siendo un hombre pobre, muy católico, miembro del Opus Dei, en un país en el que la banca no tiene muy buena prensa, aunque la institución financiera de Lasso no ha sido manchada por ningún escándalo y se reconoce popularmente que él “se ha hecho a sí mismo”.

Arauz es un hombre joven que forma parte de la clase media alta. Estudió en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y vivió también en Rusia, donde aprendió a tocar el piano. Está dotado para aprender idiomas. Habla inglés mucho mejor que Rafael Correa. Tiene apenas 36 años. Nació en Ecuador en 1985. En ese momento, Mijaíl Gorbachov llegaba al poder en la extinta URSS, y transcurría el segundo mandato de Ronald Reagan en EE.UU. Arauz presidía el Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano hasta que Lenín Moreno disolvió aquel engendro, sospecho que por no entender lo que hacía, salvo gastar dinero de los contribuyentes al fisco.

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Andrés Arauz no vivió, pues, la Guerra Fría, ni la angustia de vivir en un país acosado por La Habana. El jefe de los servicios de inteligencia cubanos en Ecuador, el oficial Enrique García, formado en Moscú, desertó en 1989, precisamente en Quito, y me contó el nivel de podredumbre de la clase política ecuatoriana. Según García, casi todos los grandes partidos, menos los socialcristianos, en algún momento habían recibido ayuda de La Habana.

Eso explica la confusión ideológica que reina en un país que puede votar por Abdalá Bucaram, a quien llamaban “El loco Bucaram” por sus excentricidades, o por una persona seleccionada por Rafael Correa, abanderado del «Socialismo del siglo XXI», quien está en las antípodas del personaje.

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Hay dos electores principales que pueden darle la victoria a Guillermo Lasso.

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El primero de ellos es Yaku Pérez, un ilustrado indígena, doctor en Derecho, que perdió la primera vuelta electoral por el 0,35%: votó por Pérez el 19,39% de los electores. Pérez no aceptó el apretado resultado frente a Lasso (19,74%) y salió a denunciar un supuesto fraude. Por ahora ha pedido a sus partidarios que no voten por Arauz o por Lasso, pero esa orden pudiera ser revocada.

El otro es el empresario Xavier Hervas de la Izquierda Democrática, quien perdió la primera vuelta el 7 de febrero tras obtener un total de 15,68% de los votos emitidos. Si se suman las votaciones de Lasso, Pérez y Hervas —quien ya ha dicho que personalmente respalda a Lasso— se obtiene un total de más de 54%, pero en política dos y dos no suman cuatro.

No obstante, todos tienen un incentivo para impedir que Correa se salga con la suya: impedir que su gente gobierne durante 50 años, como Arauz ha dicho imprudentemente y un periodista y político, Carlos Vera, lo ha reflejado oportunamente en su cuenta de Twitter. Ni a Yaku Pérez, ni a Xavier Hervas, y mucho menos a Guillermo Lasso, le interesa que el mismo rostro se instale en el Palacio de Carondelet durante medio siglo.