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Costa Rica

Costa Rica estrena radar que detecta basura espacial de hasta 2 centímetros

Por Djenane Villanueva

(CNN Español) — El paisaje cambió en una pequeña localidad de Carillo, Guanacaste, en el pacífico norte de Costa Rica, a unos 250 kilómetros de San José, la capital.

En medio de extensos terrenos agrícolas y con una población dedicada a este tipo de labores y al turismo, empezó a operar un radar espacial que Franklin R. Chang Díaz, exastronauta costarricense y presidente de Ad-Astra Rocket —firma que participa en el proyecto— no duda en calificar como el más avanzado del planeta, capaz de identificar basura orbital de hasta dos centímetros a cientos de kilómetros de distancia.

“Es como identificar una bolita de golf en la Ciudad de México desde Costa Rica, ese nivel de precisión no se había logrado hasta el momento y eso es una gran ventaja que le da a la empresa esa capacidad de resolución de objetos”.

Según la compañía de Sillicon Valley LeoLabs, gestora principal de la iniciativa, se trata de un radar comercial de monitoreo y mapeo de la órbita baja de la tierra, Low Earth Orbit (LEO por sus siglas en inglés) que proporciona cobertura de la zona ecuatorial, con lo que la firma cubre por completo esta órbita.

“A solo nueve meses del inicio de los trabajos en Costa Rica, es muy gratificante anunciar el estado totalmente operacional del radar espacial comercial más avanzado de su clase en cualquier lugar del planeta”, dijo Dan Ceperley, cofundador y CEO de LeoLabs, durante su inauguración el jueves pasado. La compañía tiene radares en Alaska, Texas y Nueva Zelanda.

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El presidente de Costa Rica Carlos Alvarado, dijo en la misma actividad, que el radar construido por costarricenses, representa una señal de esperanza de que “el país es capaz de hacer las cosas bien y salir adelante a pesar de las adversidades.”

Radar espacial Costa Rica

La instalación de este tipo de instrumentos permite detectar escombros espaciales en las órbitas más cercanas a la tierra, protegiendo la operación de satélites activos.

Chang explicó a CNN que estos desechos también representan una amenaza para los astronautas en la estación espacial internacional. «Yo hice varias caminatas espaciales y cuando estaba fuera de la nave me preocupaba de que una tuerca, un tornillo me pegara a esas velocidades; es como una bala, puede perforar el traje espacial y la integridad de la nave”.

Edward Lu, también exastronauta de la NASA y cofundador de LeoLabs, resaltó durante la actividad, que el lanzamiento del radar refuerza la prevención de colisiones a partir de datos adicionales que fluyen desde Costa Rica, “lo que es una contribución importante a la sostenibilidad del espacio y a la seguridad de los vuelos”.

Tecnología espacial en zonas agrícolas

La estructura de acero del radar se levanta en medio de cañales y cerca de pequeñas comunidades que poco a poco se familiarizan con la tecnología espacial. En esta misma provincia está ubicada desde 2006, una subsidiaria de Ad Astra Rocket, con sede en Texas, empresa de ingeniería aeroespacial que se dedica al desarrollo de tecnologías de propulsión avanzadas a partir de plasma.

Para Chang, la instalación del radar en la zona, con mano de obra costarricense, es una evidencia del potencial que tiene el país y Latinoamérica en este campo, además de que constata que la tecnología espacial puede desarrollarse en regiones agrícolas de forma armoniosa, “como ocurrió en California con Silicon Valley”, hoy sede de gigantes tecnológicos como Google, Apple y Facebook.

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El exastronauta destacó además que iniciativas como esta permiten a los jóvenes de la zona soñar. “Tenemos todas las de ganar: el espacio, un aeropuerto de primera línea, un colegio científico y el talento, hay que aprovechar todo eso”.

Con esto coincide Valery Sánchez, estudiante de Administración de negocios de un poblado aledaño al terreno donde se ubica el radar espacial, quien asegura que ahora más jóvenes piensan que el sueño de una carrera que los vincule a la tecnología espacial puede convertirse en realidad. “Nos acerca a metas que creíamos imposibles”.