Opinión: masculinad, enfermedades mentales y armas, ¿Una ecuación letal?
Tras la tragedia de Connecticut, Kimmel se pregunta qué lleva a algunos jóvenes enojados a cometer asesinatos en serie.
3 enero 2013
04:19 PM ET

Opinión: masculinad, enfermedades mentales y armas, ¿Una ecuación letal?

Por Michael Kimmel, especial para CNN

Nota del editor: Michael Kimmel es profesor de Sociología en la Universidad Stony Brook, en Estados Unidos. Su nuevo libro 'Hombres blancos enojados' será publicado en 2013.

(CNN) — Durante los últimos días, los estadounidenses han llorado juntos otra vez por el sinsentido de la tragedia. La horrible escena en Newtown, Connecticut, quedó grabada en nuestra conciencia colectiva y buscamos respuestas.

Miraremos la fotografía de Adam Lanza y preguntaremos una y otra vez cómo pudo llegar a esa encrucijada mortal.

Aún no sabemos nada sobre sus motivos. Sin embargo, ya hemos escuchado a expertos que hablan sobre enfermedades mentales, síndrome de Asperger, depresión y autismo. Los defensores de la libertad de uso de armas de fuego han dicho que el control de armas no habría impedido esto.

Pero seguimos soslayando variables cruciales, a pesar de que resaltan en la fotografía: Adam Lanza era un hombre blanco de clase media.

Si el tirador fuera negro y la escuela urbana, escucharíamos sobre la cultura de la pobreza y cómo la vida en el centro de la ciudad produce crimen y violencia.

Como vimos la semana pasada, no son sólo los marginados quienes expresan enojo a través de la violencia armada.

El hecho obvio de que Lanza —y casi todos los asesinos en masa recientes que atacaron escenarios no laborales— eran hombres blancos de clase media, parece que a duras penas se registra. Observa de nuevo las fotografías de algunos de los asesinos en masa de los últimos años: Jared Lee Loughner (Tucson), James Eagan Holmes (Aurora) y Wade Michael Page (Oak Creek). (El caso de Seung-Hui Cho, el perpetrador en Virginia Tech, el peor tiroteo en escuelas de nuestra historia, se destaca por ser la excepción. Y vale la pena discutirlo).

¿Por qué jóvenes enojados salen a matar multitudes enteras de desconocidos?

Las motivaciones son difíciles de precisar, pero el género es la variable más obvia en lo que se refiere a la violencia en Estados Unidos, donde los hombres y niños son responsables del 95 % de todos los crímenes violentos. “La participación criminal masculina en crímenes serios a cualquier edad excede extremadamente a la de las mujeres, sin importar el origen de los datos, tipo de crimen, nivel de involucramiento, o medida de participación”, así es cómo la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos resumió la investigación existente.

¿Cómo figura la masculinidad en esto? Desde una edad temprana, los niños aprenden que la violencia no es sólo una forma aceptable para resolver los conflictos, sino que es admirada. Sin embargo, la creencia de que la violencia es una característica intrínsecamente masculina es una falacia. La mayoría de los varones jóvenes no lleva armas, y la mayoría no asesina. Los hombres aprenden esas reglas y conductas.

Lo aprenden de sus padres; de los medios que lo glorifican; de héroes deportivos que cometen delitos graves y obtienen grandes contratos; de una cultura saturada con imágenes de violencia heroica y redentora. Lo aprenden unos de otros.

Al hablar con más de 400 jóvenes para mi libro Tierra de hombres: el mundo peligroso en el que los niños se vuelven hombres, escuché una y otra vez qué aprenden sobre la violencia. Aprenden que si son molestados, tienen la obligación varonil de defenderse; que tienen derecho a sentirse como verdaderos hombres, y que tienen el derecho de aniquilar a cualquiera que desafíe ese privilegio.

Este sentido de derecho es parte de concepto de masculinidad estadounidense, como Margaret Mead lo señaló en su análisis de la historia militar estadounidense: la cultura que no comienza la pelea, pero toma represalias desproporciondas frente al agravio inicial. Aprenden que el “derecho del agraviado” es una justificación legítima para la explosión violenta.

La fácil disponibilidad de armas es otra variable crucial. Después de un terrible tiroteo en una escuela en Escocia, en 1996, Gran Bretaña promulgó varias leyes que hicieron ilegal la posesión de armas de fuego. La tasa de asesinatos en Estados Unidos es más de tres veces mayor que la de Gran Bretaña.

Y sí, los niños han recurrido a la violencia durante mucho tiempo, pero los palos, puños e incluso la ocasional navaja no crean baños de sangre como los de los últimos años. En 2011, más del 80 % de todos los homicidios entre los jóvenes de 15 a 19 años estuvieron relacionados con armas de fuego.

Necesitamos hablar sobre las leyes de control de armas. Y algo mucho más profundo (y necesario) es una meditación sobre cómo nuestros ideales de masculinidad se tejieron de forma tan intrínseca con la violencia.

También vale la pena discutir por qué muchos de estos asesinos en masa jóvenes son blancos. Por supuesto que los chicos de color tienen esa misma necesidad de probar su masculinidad, y un similar sentido del derecho a aniquilar a cualquiera que la amenace. La diferencia es que parece ser exclusivo de los hombres blancos el hecho de expandir dramáticamente el alcance de su venganza y buscar destruir al mundo entero, no simplemente a la persona o grupo que cometió la supuesta ofensa. Quizá, es una conversación que vale la pena tener.

No sugiero sustituir la raza o género por las otras causas inmediatas de esta tragedia, como las leyes de armas poco exigentes y las enfermedades mentales. Sólo argumento que nunca podremos entenderlo completamente, a menos que también añadamos estos elementos a nuestra ecuación. Sin ellos, la historia es completamente sobre él, el tirador. Pero la historia más grande también es sobre nosotros.

Durante las próximas semanas, aprenderemos más sobre Adam Lanza, sus motivos, su locura particular. Escucharemos cómo “explotó” o que tenía una enfermedad mental seria. Intentaremos explicarlo apartándolo, distanciándolo del resto de nosotros.

Y continuaremos sin comprender el punto. No sólo esos niños de la Escuela Primaria Sandy Hook son nuestros niños. Adam Lanza también es nuestro niño. Estaba furioso, como lo estaban Eric Harris y Dylan Klebold, y Seung-Hui Cho, Jared Lee Loughner, James Eagan Holmes, y Wade Michael Page; y la lista mucho más larga de niños y jóvenes que han explotado en un paroxismo de violencia vengativa en años recientes.

En cierto sentido, no eran anormales, sino más conformistas con las normas de masculinidad que prescriben la violencia como una solución. Como los "hombres de verdad", no sólo se enojan, sino que se desquitan. Hasta que transformemos esa definición de masculinidad, esta terrible ecuación de masculinidad y violencia continuará con la producción de estos horribles resultados.


Secciones: Salud
soundoff (10 comentarios)
  1. ninfa

    yo soy estudiante y no creo que prohibiendo las armas se acabe la criminalidad, alcontrario lo mas oculto es lo mas sabroso como lo dicen en mi pueblo, que pasa con la droga segun que muy oculta y cuanto drogadicto existe nadamas en un pueblito pequeño como el mio, segun la policia ministerial realiza cateo a los domicilios y con una dosis que les regalan se hacen de la vita gorda por eso hay tanto loco desquiciado, delincuente por la falta de autoridades realmente responsables para con la ciudadania de que sirve tanta dependencia por mencionar alguna, "DERECHOS HUMANOS", mejor se debiera de llamar ni derechos ni humanos este es mi comentario compañeros. NINFA

    6 enero, 2013 en 10:26 pm | Report abuse |
  2. SANTIAGO

    Lo que pides es algo asi como que terminen las guerras en el mundo, cosa que sabemos que no va a pasar pues deja millones de dolares en ganancias a los empresarios y al Gobierno. Somos hombres y siempre lo seremos, no necesitamos dejar de ser hombres por unos tipos que en determinada circunstancia y con armas a su alcance se desquician y salen a matar a personas inocentes.

    4 enero, 2013 en 1:50 pm | Report abuse |
  3. xyz

    Venezuela no escapa a las estadísticas sobre muertes por armas de fuego. Ahora yo me pregunto ¿Cómo obtienen los delincuentes y asesinos las municiones que usan las armas? ¿Donde compran las municiones? Aquí en Venezuela hay un sólo fabricante oficial de municiones: CAVIM. La adquisición de municiones está, aparentemente, muy controlada. Entonces ¿Donde consiguen los criminales tantas municiones? Si usted calcula el numero de municiones utilizadas por los delincuentes en las decenas de miles de homicidios cometidos (tenga en cuenta que en la mayoría de los homicidios se utilizaron dos o más proyectiles) se dará usted cuenta de cuantas municiones, de cuantas toneladas de municiones "compraron" los delincuentes. Las noticias siempre mencionan el decomiso de drogas, de combustible, de otra infinidad de objetos, pero nunca se oye de un cargamento de municiones decomisado o del contrabando de municiones. Entonces, ¿Qué debo pensar como ciudadano de un país donde se irrespetan los Derechos Humanos asesinando vilmente a decenas de miles de ciudadanos cada año? ¿Qué hace el gobierno? ¿De donde vienen los cientos de miles de municiones usadas por los delincuentes? . . .

    4 enero, 2013 en 4:48 am | Report abuse |
  4. Maria O'Connor

    No son armas comunes, sino armas de guerra. El problema es que en la TV, videos, peliculas, etc. se glorifica de manera positiva o negativa a la violencia y agresividad.
    Por ejemplo, aun en canales sobre historia, que supuestamente es para educar, el tema historico es la guerra. Muy pocas veces se habla de las culturas o biografia de los personajes. Otro ejemplo: Vemos canales sobre naturales, pero pocas veces el tema es el amamantamiento de las crias, el amor entre los miembros de la manada (en algunos animales existe). No, el tema es los "predadores" como matan y comen a sus victimas.
    Ha habido, siguiendo ciertas ideologias politicas y economicas, un descuido de lo intelectual. Los intelectuales son objecto de burla. La universidad se encarece, las librerias se van a bancarrota y las existentes venden libros que no conducen a ningun desarrollo personal o intelectual.
    Un arma, no hace mas atractivo a un hombre. No lo hace mas fuerte. Es un juguete para adultos con mentes infantiles, que muchas veces juegan un juego mortal.

    3 enero, 2013 en 11:15 pm | Report abuse |
  5. maria maria plata

    Dentro de la mente humana existen los factores que producen guerra, esos factores son el odio, la violencia en todos sus aspectos, el egoísmo, la ira, el miedo, los instintos criminales, las ideas belicistas propagadas por la televisión, la radio, el cine, etc.

    3 enero, 2013 en 9:30 pm | Report abuse |
  6. JORGE SILVA

    el prohibir algo crea mas ansiedad de poder conseguir lo prohibido, esta campania llevada acabo por vendedores y fabricantes de armas ya que en estos ultimo tiempo y ante los rumores de control la gente compra mas y muchos estamos pensando ya que si se va a poner mas difícil conseguir una ,en comprarla ahora ya que los que van a quedar armados son los malos como siempre ya que a ellos y por sentido comun deduzco que van hacer un caso omiso a estas supuestas regulaciones .la pregunta seria como regular una mente asesina en masa ,,estoS profetas de la muerte ajena solo piensan en vender libros y justificar contra el sentido común que lo que dicen es real ...POR FAVOR TIPOS COMO ESTE SON LOS ENEMIGOS DEL SENTIDO COMUN Y LA INTELIGENCIA....

    3 enero, 2013 en 9:26 pm | Report abuse |
  7. Cristian

    Que les hace pensar que una persona como esta no pueda conseguir las armas en otro lugar y cometer un acto de semejante magnitud? Con esto no quiero decir que este de acuerdo con que las sigan vendiendo como caramelos, sino que la raiz del problema esta mas relacionado con los factores culturales y sociales del pais. Las personas mismas serian las que debieran dejar las armas de lado, de forma volutaria y conciente, no hace falta una ley que los restrinja. Por otro lado, los enfermos psiquiatricos a veces generan el mismo riesgo para la sociedad que un delincuente cualquiera, independientemente de cuales sean las intenciones de cada uno. Por eso tambien pienso que ciertas personas con problema mentales graves (violentos, sadicos, violadores, etc) no debieran estar sueltos con el resto de la personas normales. Quizas suene frio, intolerante, dramatico, pero una persona que no puede insertarse correctamente en la sociedad no puede ser una parte funcional de la misma, y debiera ser apartada hasta que lo logre (si es que puede). Asi como exiten los derechos humanos, existen las obligaciones humanas, quienes no las respeten no deberian gozar del beneficio de los primeros.

    3 enero, 2013 en 8:09 pm | Report abuse |
  8. Gilberto

    las armas no matan sola,esta de moda en estos tiempos prohibir y prohibir y pensamos que prohibiendo solucionamos problemas, deberiamos enfocarnos en el por que alguien ya sea de cualquier clase social etnica y religiosa siente necesidad de hacer esta especie de apocalise El prohibir las armas o cualquier otra cosa creara carteles de contrabando. capos mafiosos. enrequecimiento de verdaderos asesinos,Creo que entonces si habria una gran violencia y ellos si estarian armados Tengamos sentido comun y no busquemos un remedio peor q una enfermedad

    3 enero, 2013 en 8:00 pm | Report abuse |
  9. Marcel

    En español no se dice "masculinad", sino "masculinidad".

    Felicidades por el buen artículo.

    3 enero, 2013 en 7:15 pm | Report abuse |
  10. Nombre*Edward

    Primero,no comparto la opinion de q con un control d las armas,no se hubieran evitado las ultimas matanzas.Yo creo d q se hubieran disminuido considerablemente los muertos,heridos.Desde la antiguedad,en la historia,el hombre era el q tenia q cazar,pescar,defender su prole;y fue un gran avance el inventar las armas; hasta llegar a nuestros dias,en q se ve un libertinaje sin ningun control....

    3 enero, 2013 en 5:21 pm | Report abuse |