Por Daisy Carrington y Colin Hancock

Maputo, Mozambique (CNN) — A los artistas en Mozambique ciertamente no les falta inspiración.

Ya sea que la obtengan de su pasado colonial, de la independencia o de los turbulentos años de guerra civil que vivieron después, muchos mozambiqueños han recurrido a los lienzos para expresarse. No es de sorprenderse que la escena artística mozambiqueña esté conquistando al mundo.

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Para Goncalo Mabunda, los 16 años de guerra civil que terminaron en 1992 no solo le proporcionaron la inspiración, sino los materiales para sus obras. Moldea sus esculturas –intrincadas máscaras, tronos y figuras– a partir de armamento y equipo militar recuperado, concretamente, viejas minas terrestres, fusiles AK-47 y lanzagranadas.

El trabajo de Mabunda fue posible gracias a los esfuerzos del Consejo Cristiano de Mozambique, un grupo de iglesias locales que pusieron en marcha el "Programa de Transformación de Armas en Azadas", el cual ofrece herramientas y materiales de construcción a los participantes a cambio de armas recuperadas.

"La guerra ha terminado. ¿Por qué todavía necesitamos armas? Destruyámoslas. Y me alegro de que el gobierno de esa época contestara: 'sí, destruyámoslas".

Para otros artistas, como Naguib Elias Abdula, cuyos murales de media milla (0,8 kilómetros) salpican el paisaje de Maputo, la capital del país, la independencia fue el detonante que lo llevó a pintar. En 1975, cuando Mozambique se independizó después de una larga década de insurrección contra Portugal, la tierra estaba cubierta de escombros y, en gran medida, era un lienzo en blanco. Para Abdula, su obra resultó ser el medio perfecto para informar al público.

"En ese momento, era necesario enseñarle a la gente lo que sucedía. ¿Qué es la independencia? ¿Qué es 'Mozambique'? Era necesario enseñarle a la gente y la gente no leía, así que enseñamos a través de pinturas en la carretera", dice, refiriéndose a la baja tasa de alfabetización en ese entonces (la alfabetización ha aumentado a un 58,6%, de 38,7% en 1997, según la UNESCO).

Al igual que Mabunda, el trabajo de Abdula ha logrado el reconocimiento internacional después de una exposición en la sede de las Naciones Unidas en 1996. Desde entonces, se ha exhibido en países de todo el mundo. Es una narrativa que se está haciendo popular en el país, un lugar que ha comenzado a ganarse una reputación como una incubadora de las bellas artes.

"Existe un movimiento artístico", confirma Arturo Vicente, presidente de 'Nucleo di Arte' en Maputo, un antiguo espacio de exposición que presenta a muchos de los prometedores artistas del país.