El primer debate republicano giró en torno a la figura de Donald Trump (Chip Somodevilla/Getty Images).

(CNN)– Estaban los 10 principales candidatos, pero el primer debate presidencial del Partido Republicano rumbo a 2016 giraba abrumadoramente en torno a un solo hombre: Donald Trump.

El magnate multimillonario hizo una inolvidable actuación explosiva la noche del jueves. Atacó en repetidas ocasiones a sus rivales en el escenario, batalló con los moderadores, atrajo abucheos y risas de la audiencia con su típico lenguaje colorido y, fiel a su estilo, se negó a pedir disculpas por nada.

Los nueve candidatos que flanquean Trump en el debate transmitido en horario estelar parecían a veces envalentonados por las bravuconadas de Trump y, en otros momentos, divertidos por la conducta de actual favorito del Partido Republicano. Mientras tanto, los tres moderadores enfrentaban una tarea difícil: no importó lo mucho que intentaron arrinconar Trump en sus contradicciones y vulnerabilidades, el empresario nunca cedió ni un ápice.

El desafío para todos los de la competencia de Trump durante el debate de dos horas organizada por Fox News fue salir de la sombra de Trump. Las apuestas eran particularmente altas para el exgobernador de Florida, Jeb Bush, quien ha ido a la zaga Trump en las encuestas nacionales y ha sufrido una serie de pasos en falso en las últimas semanas.

No obstante, aparte de Paul, el resto de los candidatos evitó en gran medida atacar Trump, e incluso en algunos momentos divertidos varios le pidieron donaciones políticas.

Sin un vencedor claro

Donald Trump puede haber acaparado la mayoría de los titulares de la noche, pero el debate en horario estelar no dio un vencedor claro.

El debate ofreció unos pocos momentos de ruptura, y ninguno de los candidatos parecía haber hundido su campaña en el final de la noche.

Al igual que el muro que está comprometido a construir a lo largo de la frontera con México, Donald Trump era inamovible. Trump demostró una vez más que él no va a dar marcha atrás de su retórica grandilocuente.

Jeb Bush se fue haciendo más fuerte conforme avanzaba el debate. Bush se centró en dar respuestas sólidas sobre sus puntos débiles: la inmigración y Common Core.

Candidatos como el senador Marco Rubio de Florida o el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, lograron una hazaña importante: se quedaron libres de errores destacables.

Otros de más bajo perfil en las encuestas, como el gobernador de Ohio, John Kasich, y el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, inyectaron nueva energía a sus campañas estancadas. Kasich en particular, tuvo un fuerte debate, con una acogida entusiasta por parte del público en su estado natal.

Trump: "yo puse la inmigración en la mesa"

Trump aseguró que los contendientes republicanos ni siquiera estarían hablando sobre la inmigración ilegal si no fuera porque él sacó el tema a la luz durante su anuncio de la aspiración para llegar a la Casa Blanca el pasado 16 de junio.

“Si no fuera por mi, ustedes ni siquiera estuvieran hablando sobre la inmigración. Este no era un tema que estuviera en la mente de nadie hasta que yo hablé sobre ello”, comentó el magnate estadounidense.

Trump refrendó su plan para construir un muro en la frontera de Estados Unidos con México, aunque dejó abierta la posibilidad de inmigrantes puedan llegar al territorio estadounidense de manera legal.

“Necesitamos construir un muro, necesitamos mantener a los ilegales fuera”, dijo Trump.

Al ser cuestionado por los moderadores del debate en Cleveland, Ohio, sobre las supuestas pruebas que tiene el magnate estadounidense de que países como México están enviando a criminales a Estados Unidos, Donald Trump aseguró que los integrantes de la Patrulla Fronteriza las tienen.

“Estuve la semana pasada con ellos y la gente con la que hablé me dice que eso está pasando porque nuestros líderes son estúpidos, los políticos son estúpidos, los políticos de México son más inteligentes, ellos envían a los malos ciudadanos que no quieren en su país, porque saben que los líderes estúpidos de Estados Unidos los reciben, eso es lo que pasa, les guste o no”, expreso el controvertido personaje.

Por su parte, Jeb Bush, exgobernador de Florida y hermano del expresidente de Estados Unidos George W. Bush, aseguró que la gran parte de las personas que cruzan ilegalmente el territorio estadounidense, no tienen otra opción que hacerlo.

“Necesitamos controlar nuestra frontera, debemos saber a quién si dejar pasar y a quién no, necesitamos personas que vengan a nuestro país con una visa legal, requerimos más estrategia para ver cómo reforzamos la seguridad fronteriza, a fin de que la gente que llegue, pueda hacer crecer nuestra economía, sin otorgarles una amnistía”, dijo Jeb Bush.

Otra idea propuesta por el exgobernador de Florida fue que se eliminen las llamadas Ciudades Santuario, 70 jurisdicciones alrededor del Estados Unidos que tiene policías que limitan el involucramiento de la policía en asuntos de inmigración.

El senador de Texas, Ted Cruz, culpó a la administración de Barack Obama por el problema de inmigración ilegal en el territorio estadounidense.

“No es cuestión de estupidez de los políticos. Lo que pasa es que quienes gobiernan ahora no quieren reforzar las leyes migratorias, hay muchos en el cártel de Washington que apoyan esta inmigración ilegal, por eso hay 7 millones de personas en este estatus, yo nunca he aceptado la amnistía”, manifestó el texano.

Marco Rubio, preocupado por ‘el Chapo’ Guzmán

El senador por Florida, Marco Rubio, dijo durante su intervención que apoya la idea de Trump de construir un muro en la frontera sur con México, pero le preocupa que el líder del narcotráfico Joaquín el Chapo Guzmán, pueda construir un túnel para burlar esta medida de seguridad.

“Creo que necesitamos un muro, pero luego me preocupa que el Chapo construya un túnel para ir por debajo de este, tenemos que prevenir eso”, manifestó el representante republicano de padres cubanos.

Rubio dijo que contrario a lo que dijo Trump, la mayoría de los inmigrantes ilegales que han llegado a Estados Unidos en los últimos años provienen de Guatemala, Honduras y el Salvador, y mucho menos de México.

“La gente está frustrada por este tema, Estados Unidos es el país más generoso en cuanto a inmigración. A mi lo que me preocupa es que tengo a gente que va a mi oficina y ha esperado por 15 años para poder aplicar para la ciudadanía, han contratado un abogado, y ahora están viendo la posibilidad de ser inmigrantes ilegales”, indicó Rubio.