(CNN) – Los riesgos son enormes. Más de 250.000 personas han muerto en Siria en los últimos cinco años. La mitad del país ha sido desplazada o ha huido. Si no se presentan cambios drásticos pronto, la incesante muerte y la destrucción continuarán en ese país.

La medianoche del viernes puede ser un momento decisivo en la guerra civil siria, pues es el momento en que el “cese de hostilidades” entraría en vigor.

Aquí, algunas preguntas y respuestas sobre el plan de paz que se ha planteado en Siria:

¿Cuál es la diferencia entre un “cese de hostilidades” y un “alto al fuego”?

Existe una diferencia entre un cese de hostilidades, el alto al fuego y una tregua. A menos de que trabajes en una operación para el mantenimiento de la paz o seas un abogado internacionalista, las diferencias entre los tres conceptos no serán tan evidentes.

De manera coloquial, los tres términos se pueden utilizar para describir un acuerdo que busca frenar un conflicto. En los círculos diplomáticos, un alto al fuego es considerado más formal que un cese de hostilidades.

Este último se refiere a una pausa temporal en el combate, además no es vinculante y suele suceder al inicio de un proceso de negociación para la paz. Por otro lado, un alto al fuego es una suspensión a la violencia que está ligado a las negociaciones o a la hoja de ruta de un proceso de paz.

Lo que está ocurriendo actualmente en Siria es precisamente un cese a las hostilidades.

¿A quién es aplicable este cese de hostilidades?

El acuerdo convoca al régimen del Presidente Bashar al Asad y a los grupos de oposición siria a confirmar el viernes, al mediodía (hora de Damasco), su intención de adherirse al acuerdo.

Existen grupos que pelean dentro de Siria, a quienes no aplica este acuerdo. Los grupos terroristas como ISIS y Al Nusra, no forman parte de las negociaciones. Sin embargo, las operaciones militares en su contra continuarán.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, dijo que “un beneficio significativo” sobre el plan de cese de hostilidades es que podría “acelerar la destrucción” de ISIS.

Además, “otras organizaciones terroristas señaladas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas” también están excluidas del cese de hostilidades en cuestión. Se trata de un detalle pequeño, pero importante, pues actualmente existen más de 160 grupos armados en el campo de batalla y cuáles de estos grupos pueden ser clasificados como “oposición” y cuáles no es algo que queda abierto a la interpretación. 

¿En qué consiste el acuerdo?

De manera resumida, el cese de hostilidades requiere que el régimen sirio y la oposición interrumpan los ataques e implementen una “hoja de ruta” para alcanzar la paz. El acuerdo estipula que Rusia (cuyos aviones de guerra han atacado a grupos insurgentes sirios) deberá detener sus ataques aéreos.

Ambas partes deben aceptar que los grupos de asistencia humanitaria accedan a los territorios ocupados, así como abstenerse de ocupar o tomar territorios de la contraparte.

La hoja de ruta está comprendida en la resolución del Consejo de Seguridad 2254, que fue adoptada de manera unánime en diciembre.

¿Cómo funcionará el proceso de paz?

Un elemento clave del acuerdo es la total implementación de la resolución del Consejo de Seguridad 2254, “incluyendo la disposición para participar el proceso de negociación política facilitado por las Naciones Unidas”, de acuerdo a lo estipulado en el documento.

La hoja de ruta llama a un proceso de paz donde “la gente de Siria decida el futuro del país”.

La resolución invita al gobierno y a la oposición a iniciar negociaciones formales sobre una transición política, cuyo objetivo sea establecer “una forma de gobierno legítima, inclusiva y laica” en Siria.

La resolución del Consejo de Seguridad prevé que un alto al fuego formal, una nueva constitución y elecciones transparentes sean algunos de los resultados de las negociaciones de paz. 

¿Qué está en juego?

No es una exageración decir que las vidas de millones de sirios están en riesgo.

En el que es ya el quinto año de la guerra civil siria, existen 13,5 millones de personas con una terrible necesidad de protección y asistencia humanitaria, de acuerdo a Stephen O’Brien, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU.

Los peligros a los que se enfrentan los ciudadanos sirios no son solo los de la violencia (que ha dejado más de 250.000 muertos) pero también la hambruna y la falta de acceso a servicios médicos.

Hasta la semana pasada Naciones Unidas y la organización Media Luna Roja han entregado 83 camiones con bienes de ayuda humanitaria, que han llegado a 61.000 personas. Pero los retrasos en la entrega de asistencia a las zonas que están bajo sitio continúan obstaculizando los esfuerzos humanitarios.

“No puedo enfatizar los suficiente en todo lo que está en juego en este punto del conflicto”, dijo O’Brien a través de una declaración. “Los ciudadanos sirios, quienes tienen razón al mirar con escepticismo el deseo de la comunidad internacional de terminar esta espantosa guerra, después de años de inacción necesitan ver de forma inmediata un cambio en sus vidas diarias, pues hasta este momento son ellos quienes continúan soportando el peso de esta crisis en tanto que la violencia se ha vuelto más generalizada, sistemática y extrema”.

¿Qué está en juego fuera de Siria?

La guerra civil siria se ha convertido en una de las mayores crisis internacionales de la época moderna. El hecho de que el acuerdo de paz esté siendo negociado por Estados Unidos y Rusia es significativo, pues las visiones encontradas sobre el futuro de Siria han levantado tensiones entre ambas potencias.

El cese a las hostilidades  también afecta de manera cercana a los países vecinos de Siria y de manera particular a Turquía.

Por décadas, Turquía ha luchado en contra de una facción separatista kurda: el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK por sus siglas en inglés). Uno de los grupos que lucha contra ISIS dentro de Siria conocido como los Unidades para la Protección del Pueblo Kurdo (YPG por sus siglas en inglés), es considerado por Turquía una rama del PKK. Turquía ha bombardeado ciertas posiciones del YPG dentro de Siria y considera a esta organización un grupo terrorista.

¿Cómo se acoplará el combate entre estos grupos al contexto del cese de hostilidades? El YPG ya ha anunciado que se atendrá a esta coyuntura. Mark Toner, vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos, comentó que Turquía, como miembro del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, debe cumplir con el cese a las hostilidades.

Finalmente, a los países europeos les incumbe el proceso de paz, pues afectará el flujo de refugiados que abandonan las zonas de guerra en Siria. La migración masiva de refugiados desde Siria hacia Europa también se ha convertido en su propia crisis.

¿Qué pasará si el acuerdo no es respetado?

Bajo los términos del cese de hostilidades, las partes acuerdan responder de manera proporcional y solo en defensa propia, en caso de ser atacados.

En otras palabras, si alguno de los bandos sufre un ataque, su respuesta no debe ser de proporciones mayores a las necesarias para detener la agresión.

¿Qué posibilidades hay de que esto funcione?

Tendremos que esperar para saberlo.

Los intentos anteriores de suspender la violencia han fallado. Al inicio de este mes, un grupo de potencias mundiales acordó una fecha para un supuesto cese a las hostilidades. Esa fecha vino y se fue.

Una diferencia entre el último intento y el actual, de acuerdo al Departamento de Estado de  Estados Unidos, es que el actual incluye reglas para hacerlo entrar en vigor. Por ejemplo, que ambas partes deban confirmar el mediodía de este viernes (hora de Damasco) que están comprometidas con el acuerdo, además de continuar con el cese a las hostilidades para la medianoche del mismo día.

“Hay modalidades específicas sobre cómo se verá este cese de hostilidades al ser implementado, incluyendo monitoreo y otros aspectos de este acuerdo”, dijo Mark Toner, vocero del Departamento de Estado.

Holly Yan de CNN contribuyó en este reportaje.