Durante el debate, Marco Rubio atacó el carácter de Donald Trump y Ted Cruz le hizo eco a Rubio cuestionando las credenciales conservadoras de Trump. (Crédito: Michael Ciaglo-Pool/Getty Images)

(CNN) - Donald Trump está liderando la contienda, pero Marco se adueñó del escenario... finalmente arremetiendo contra Trump en un último esfuerzo por evitar que el magnate de bienes raíces gane la nominación republicana.

Rubio atacó el carácter de Trump. Y Ted Cruz le hizo eco cuestionando las credenciales conservadoras de Trump.

Las grandes interrogantes de la noche: ¿Qué senador hizo un mejor trabajo para convencer al electorado sobre quién puede enfrentarse mejor a Trump? ¿Acaso los ataques e interrupciones de Rubio mostraron una nueva faceta de sí mismo? ¿Hizo Cruz lo suficiente para persuadir a las personas de que vale la pena reconsiderar su elección y voten por él? ¿O acaso los argumentos desdeñosos de Trump —Rubio es un "fracasado", mientras que Cruz es un "mentiroso"— hicieron que pareciera un hombre fuerte que intenta alejar al tipo de políticos que enfurecen a sus partidarios en primer lugar?

Estas son seis conclusiones del último debate republicano antes del Súper Martes:

Rubio le hace frente a Trump

Desde los primeros minutos, Rubio incitó despiadadamente, atacó y hostigó a Trump, hablando sobre él de manera prolongada, como Jeff Bush nunca pudo hacerlo.

Rubio se refirió a la Universidad Trump del magnate de bienes raíces como "una escuela falsa". Invocó el historial de negocios de Trump para cuestionar su sinceridad sobre la inmigración, diciendo: "Usted es la única persona en el escenario que alguna vez ha sido multado por contratar a personas que trabajaron en sus proyectos de manera ilegal".

Cuando Trump descartó esas acusaciones como noticias viejas, Rubio replicó: "Creo que hay una disposición legislativa sobre las mentiras".

Posteriormente, cuando Trump insistió en que el punto crucial de su plan de asistencia médica involucraría compras de seguros a través de las fronteras estatales, Rubio presionó para que diera más detalles, diciendo que "ahora él está repitiendo lo mismo"... una respuesta irónica de un candidato que ha sido objeto de burla por ser robótico dado que ha repetido temas de conversación en discursos y debates.

"Yo no repito las cosas", dijo Trump.

"El repite las cosas todos los días", contestó Rubio, añadiendo que los estribillos de Trump eran todos familiares: "todos son tontos, haremos nuevamente grande a Estados Unidos, vamos a ganar, a ganar, a ganar..."

Rubio también se involucró en un contraargumento memorable sobre Israel. A pesar de que Trump se autodenominó como alguien que está "totalmente a favor de Israel", dijo que no creía que existiera alguna razón para etiquetar a Israel y a los palestinos como el "bueno" y el "malo de la película".

"La posición que has asumido es una posición anti-Israel", dijo Rubio.

Cuando Trump dijo que era simplemente un "negociador", Rubio replicó: "Los palestinos no son un negocio de bienes raíces, Donald".

A pesar de todo, Rubio mantuvo una sonrisa en su rostro... casi como si quisiera decirle a la audiencia: "¿pueden creerle a este tipo?"

¿Por qué Rubio fue implacable contra Trump?

Para Rubio, era ahora o nunca. Sus ataques, y los de Cruz, no necesariamente eran nuevos en esencia — Trump no es un conservador, Trump no es de fiar, y así sucesivamente— pero lo que sobresalió fue el sentido de urgencia de Rubio por convertirse en el centro del escenario con el multimillonario favorito.

De qué se trataba: mover a la clase donante y a la clase dirigente del Partido Republicano.

Rubio tiene que demostrar que vale la pena invertir ampliamente en él —en este mismo momento— para tratar de impedir que Trump gane una nominación que la clase dirigente cada vez más cree que él la ganará.

"Tenemos que tomar una decisión muy importante, no solo sobre la dirección de Estados Unidos, sino por la identidad de nuestro partido y el movimiento conservador. El momento para juegos ha terminado", dijo Rubio en su discurso de cierre.

"Sé que tenían muchas opciones de las que podían escoger, pero ahora es el momento de reducirlo y les pido que me apoyen... así le podemos poner fin a esta tontería, a esta locura".

Los contraataques de Trump hieren hasta lo más profundo

Una cualidad subestimada de Trump: sus contragolpes suelen funcionar muy bien entre los conservadores que desconfían de los políticos y los medios de comunicación.

Por ejemplo, un intercambio anterior, cuando Rubio afirmó que Trump es "la única persona en esta etapa que alguna vez ha sido multada por contratar a personas que trabajaron en sus proyectos de forma ilegal".

La respuesta de Trump: "Yo soy la única persona en esta etapa que ha contratado a gente".

Otra de sus frases ingeniosas podría haber sido la más perjudicial. "Este tipo es un fracasado, y este tipo es un mentiroso", dijo, dirigiéndose primero a Rubio y luego a Cruz.

Espera escuchar más sobre eso en los próximos días. Una y otra vez, Trump ha demostrado que es dueño de los debates posteriores.

Ya sea que esté aprovechando su enorme influencia en las redes sociales para librar una guerra contra Megyn Kelly de Fox o que remache sus mejores líneas de ataque al llamar al aire a cada programa de noticias por televisión, tiene una forma de acortar la vida media de los malos titulares.

Tan pronto como terminó el debate, se burló de la transpiración de Rubio.

"Parecía que acaba de salir de una piscina. Él estaba empapado", le dijo Trump a Chris Cuomo de CNN. "Él es un tipo que colapsa. Me refiero a que lo veo y está bañado en sudor. ...Necesitamos a alguien que no sude".

Trump demuestra por qué está ganando

Fue atacado por ambos lados del escenario el jueves por la noche, pero Trump se las arregló para dejar en claro sus propios puntos de vista.

Él de forma consistente aborda algunos problemas que ninguno de sus rivales refuta.

Trump habló sobre México y China, arremetiendo contra las políticas comerciales de Estados Unidos y dándoles a los estadounidenses una salida directa para su enojo por la pérdida de empleos y el estancamiento de los salarios.

Usó el ataque del expresidente de México, Vicente Fox, en una entrevista de Fusion, cuando dijo que "no pagaría por esa p- pared" que Trump quiere construir, para mostrar su fortaleza frente a la adversidad.

"La pared acaba de subir 3 metros más de alto", dijo Trump.

¿Hizo Cruz lo suficiente?

El también pasó gran parte de su tiempo atacando a Trump... pero Cruz claramente fue Robin para el Batman de Rubio en cuanto a atacar al favorito en el escenario.

La línea de ataque del senador de Texas fue diseñada para socavar las credenciales conservadoras de Trump. Y si ese era el objetivo, tuvo cierto éxito... cuando Trump afirmó en determinado momento que "millones de mujeres son ayudadas por Planned Parenthood", un grupo que es anatema para la derecha.

Sin embargo, en gran parte, Cruz esperó oportunidades que nunca llegaron... porque Rubio ya las había aprovechado primero.

Cruz efectivamente recuperó el equilibrio al final del debate, atacando a Trump por donar dinero a los políticos demócratas y desviando la incitación de Trump de que no "se pone nervioso" al decir: "Prometo, Donald, que ninguna cosa relacionada contigo pone nervioso a alguien".

Pero el debate aún más estridente fue sobre la personalidad, y Cruz mostró una menor personalidad que Rubio y Trump.

Su mejor línea podría haber tenido lugar al inicio del debate.

"En el 2013, cuando estaba liderando la lucha contra la propuesta de ley de amnistía, ¿dónde estaba Donald?", dijo Cruz. "Él estaba despidiendo a Dennis Rodman de 'Celebrity Apprentice'".

El problema de Cruz... los ataques de Rubio mostraron una nueva faceta del senador de Florida, y que podrían hacer que lo reconsideren más que a Cruz.

'¿Puede alguien atacarme, por favor? '

Ese fue el infructuoso esfuerzo de Ben Carson por abrirse paso en un intercambio explosivo entre Rubio, Trump y Cruz.

Había cinco candidatos en el escenario. Pero Carson y el gobernador de Ohio, John Kasich, fueron dejados de lado... su negativa a involucrarse con otros candidatos, o criticar en lo absoluto, hizo que ambos tuvieran ideas de último momento.

Cuando se le preguntó que diera su opinión sobre si sus oponentes entendían la importancia de ganar el apoyo de los latinos, Kasich ofreció una línea que marcó toda su noche, al decir cuando inició su respuesta: "No voy a hablar de eso".

Pero Carson podría apropiarse de las redes sociales para otra línea. Cuando se trata de elegir a un candidato para el Tribunal Supremo, Carson dijo, él buscaría examinar "la ensalada de frutas de su vida".