(CNN) – Al ser hija única y crecer en Japón, la fotógrafa Izumi Miyakazi sigue dejando que su imaginación deambule libre constantemente.

Armada con la cámara Pentax de su madre, la adolescente desarrolló un enfoque muy singular a la hora de de capturar el mundo que la rodea.

Surreales, grotescos y usualmente humorísticos, sus autorretratos parecen ser “kawai” (el término japonés para describir todas las cosas lindas) cuando están en su cabeza.

En una foto está decapitada, con sus vísceras derramadas sobre un fondo rosado. En otra fotografía, aparece con su característico corte en hongo rodeado por dos rebanadas de pan.

El aprecio frente al estilo fuera de ritmo de Miyazaki está creciendo: miles de personas siguen su cuenta de Tumblr. Y recientemente terminó su primera exposición individual en la galería Wild Project de Luxemburgo.

Esta joven, graduada de la Universidad Musashino de Arte en Tokio, discutió su trabajo con Estilo CNN.

¿Cómo fue crecer en Japón?

Es muy difícil de describir porque no tengo nada con qué compararlo. Sin embargo, creo que los jóvenes japoneses aman sentirse parte de algún grupo y hasta ser clasificados en una categoría.

Incluso, cuando quieren ser originales y destacarse entre la multitud, tienden a buscar un grupo de personas similares.

Personalmente, tengo un poco de miedo de ser catalogada o categorizada. Por eso, siempre trato de ser yo misma y no me importa estar sola. Pero ¿qué tal que también haga de un grupo y no lo sepa?

¿La fotografía es una tradición familiar?

No, en realidad. Mi abuelo solía tomar fotos familiares, pero no eran muy buenas. Mi mamá también lo intentó y no le fue mucho mejor. Cuando sostuve la cámara por primera vez, fue muy natural para mí.

¿Cómo reflejan tus fotos la vida y la cultura en Japón?

Probablemente reflejen la vida en Japón más de lo que yo creo, pero esa no es mi intención. Aunque, sí es cierto que realmente me gusta la comida, especialmente la japonesa, así que puedes ver un montón de aperitivos japoneses en mis fotos.

Ahora, no creo que mis imágenes revelen mi personalidad. Bueno, por lo menos si lo hacen no soy consciente de ello. Hago autorretratos y soy mi propio modelo. Y aún así siento que ese modelo es otra persona.

¿Cómo sueles construir las escenas en tus fotografías?

Primero, imagino lo que quiero hacer. Por lo general, se me ocurren ideas de la vida diaria: cuando leo libros, veo televisión, hablo con mis amigos ... ideas simplemente aparecen.

Por ejemplo, imaginé que quería cortarme el pelo con un cortador de papel de oficina (la obra se llama Hair Cut, 2016), también que estaba de pie sobre una bola de arroz gigante (Rice Ball Mountain, 2016). Además, pienso muy cuidadosamente la composición.

¿La cultura japonesa promueve o inhibe la creatividad?

Sí. Yo creo que la cultura japonesa promueve la creatividad. De hecho, considero que los japoneses anhelan las cosas occidentales, lo que involuntariamente crea esta cultura original en la que estoy realmente interesada.

¿Cómo influyen las redes sociales en tu trabajo?

Es difícil para mí responder esta pregunta, pero gracias a las redes sociales puedo ver tanta variedad y muchas, muchas cosas de todo el mundo. Eso me inspira a hacer algo.

¿Cómo ha evolucionado tu fotografía con el tiempo?

Me fijo con mucho cuidado en la elección y el equilibrio de los colores de cada imagen. La principal evolución es mi técnica de iluminación y el uso de Photoshop. Cuando estaba empezando, tomaba fotos de lo que veía y no les hacía ningún cambio. Ahora compongo todo el escenario y Photoshop es una herramienta crucial en mi trabajo.

¿Cómo describirías tu estilo fotográfico?

Es difícil ... No siento que tenga un estilo. Trato de hacer lo que quiero y cuando quiero. En realidad, no tengo una pauta o unos pasos que me guste seguir. Es común que uno se clasifique en un estilo u otro, pero yo sólo trato de trabajar en el momento.

Tus fotos se sienten un poco cinematográficas, ¿dónde encuentras la inspiración?

Sí, hay algo de cierto en esa observación. Como mis fotografías son arreglos, eso le añade sin duda una dimensión cinematográfica. Me encanta el cine, amo películas como Amélie.

También sigo a la fotógrafa estadounidense Alex Prager, me inspiro en ella, porque compone todas sus imágenes realizando modelos y creando escenas cinematográficas. También me gusta el trabajo de la artista fotográfica japonesa Miwa Yanagi, donde todas las mujeres irónicamente tienen la misma expresión y parecen vacías de personalidades.

¿Qué esperas que se lleven quienes observan tus fotos?

No tengo ningún mensaje especial ni un propósito cuando tomo mis fotografías. Solo espero que los visitantes se acerquen a mi trabajo con una mente abierta: con tanta libertad de pensamiento como trato de tenerla yo cuando creo una imagen.

¿Dónde esperas estar en cinco años?

¡Espero tener una casa más grande, más cerca de la estación de tren! Pero, fuera de chiste, aún no lo sé. Para ser honesta, no tengo una idea clara de lo que me gustaría ser o lo que me gustaría lograr. Supongo que simplemente lo haremos.