(CNNMoney) - ¿Cómo podrías disfrutar de una buena copa de vino sin tener que sufrir porque el resto del contenido de la botella se convierta en vinagre?

Ese fue el desafío que Greg Lambrecht trató de superar cuando su esposa renunció al alcohol mientras estuvo embarazada.

Frustrado por abrir botellas de vino que terminarían desperdiciadas, en el 2013 se inventó el Coravin, un dispositivo que te permite servirte una sola copa sin tener que quitarle el corcho.

El Coravin funciona con una aguja que se inserta a través del corcho para acceder al vino.

Funciona así: una aguja delgada y hueca es empujada a través del corcho para introducir gas argón en la botella. La presión del gas fuerza al vino para que salga a través de la misma aguja y pueda servirse en una copa, mientras evita que el resto de líquido de la botella se oxide. Cuando se retira la aguja, el corcho queda sellado de nuevo.

La inspiración de Lambrecht para crear el Coravin vino de la medicina. Después de estudiar ingeniería nuclear en el MIT, terminó metido en el campo de la ingeniería médica por su trabajo en Johnson & Johnson.

Greg Lambrecht se inventó el Coravin en el 2013, un dispositivo que te permite servirte una copa de vino en solo 20 segundos, sin quitarle el corcho a la botella.

Su primer emprendimiento —Intrinsic Therapeutics— fabrica tecnología para implantes de columna y tratamientos contra el cáncer. “Pensé que en la medicina atravesamos cosas todo el tiempo con agujas y no las dañamos”.

“Mi padre tiene diabetes, tiene una botella de insulina, mete su aguja a través de la botella y tiene acceso a la insulina. ¿Tal vez pueda atravesar este corcho y tratar de sacar vino como mi padre hace con la insulina?”, se preguntó.

Coravin ya está disponible en 50 países por 299 dólares o por 199 dólares, según el modelo. Cada cápsula de argón cuesta 11 dólares y necesita ser reemplazada después de 15 copas de vino.

Y ahí es cuando empieza a tener sentido. El costo de servir seis vasos de vino sumaría más de 4 dólares al precio de la botella.

Pero este emprendedor en serie rechaza los comentarios que dicen que el Coravin es un producto de lujo.

“Uso Coravin incluso en una botella de vino de 10 dólares. Esto tiene que ver con beber la cantidad que quiero y tener el resto del vino en perfecto estado, cada vez que vaya a servirme”, dice Lambrecht.

Los mejores mercados del Coravin son Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, pero espera crecer en China y Japón, así como en Suráfrica, Australia y Nueva Zelandia.

En el 2015, la compañía contrató a Frédéric Lévy, expresidente de Nespresso en América del Norte, como presidente ejecutivo para liderar su expansión. Uno de los primeros negocios que cerró fue con la cadena de restaurantes Morton’s The Steakhouse, de los primeros en ofrecer vinos de alta calidad por copa usando el Coravin.

Según Lambrecht, su producto puede ahorrarles mucho dinero a los dueños de restaurantes, gracias a que previene el desperdicio.

De todas maneras, los consumidores individuales todavía representan el 90% del negocio de Coravin. Lambrecht dice que su invento también permite que la gente pruebe un rango mucho más amplio de vinos, algo que resulta particularmente atractivo entre los jóvenes.

“He conocido más milénicos que han tomado más Txakolina (vino del País Vasco, en España) que Cabernet”, asegura.