Nota del editor: Anushay Hossain es una escritora y personalidad de los medios residenciada en Washington. Para más detalles, visite AnushaysPoint.com. Las opiniones en este artículo son de su propia responsabilidad.

(CNN) - Cuando el presidente se preparó para venderle su último decreto al público estadounidense, una revisión del programa de visas de trabajadores calificados H-1B, bajo su lema "compra estadounidense, contrata estadounidense", Ivanka Trump parecía estar ocupada en proteger la esmeralda real del vasto imperio comercial de la familia Trump: China.

Anushay Hossain

El 6 de abril, horas antes de que ella y su esposo cenaran con el presidente chino y su familia, la compañía de Ivanka obtuvo la aprobación provisional para vender tres de sus marcas de joyas, bolsos y servicios de spa en la segunda economía más grande del mundo.

Aunque no hay evidencia directa que vincule la aprobación de sus marcas con la cena o cualquier otra reunión con el gobierno chino, la historia llama la atención sobre la fina línea sobre la que la Casa Blanca Trump está caminando cuando se trata de mantener sus negocios familiares.

Lo mejor que sabe hacer la familia Trump es cómo crear y cerrar negocios. Sin embargo, ahora que están en política (representando a Estados Unidos en la escena mundial) no pueden utilizar la Casa Blanca para hacer dinero para su marca. Y ciertamente deben evitar cualquier apariencia de incorrección.

El episodio es el último de una serie de marcas internacionales que la familia Trump ha asegurado desde que el magnate ganó la presidencia. Y a pesar de todos los esfuerzos de boicot y los intentos de reducir la venta del sello de Ivanka, el negocio está en auge. La marca, que todavía es propiedad de Ivanka, quien ahora también tiene un cargo oficial en la Casa Blanca, no sólo alcanzó ventas récord este año, sino que vio sus importaciones a Estados Unidos, la mayoría procedentes de China, crecer un 166% en el 2016.

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Según la Oficina de Marcas de China, Ivanka Trump Marks LLC tiene 16 marcas registradas en el país y 32 solicitudes pendientes que van desde cosméticos a bolsos de cuero, y de ropa de spa a servicios de belleza.

Aunque no todas las solicitudes fueron presentadas después de que Trump ganara la presidencia, algunas sí lo fueron, entre ellas cinco presentadas en diciembre pasado tras la victoria electoral de Trump y otras cuatro a principios de este año después de la posesión de Trump.

La compañía de Ivanka dijo que no firmó las nuevas solicitudes, agregando que las marcas "no son necesariamente una indicación de que esté planeando lanzar una categoría o una tienda en un territorio específico".

Ivanka Trump el día de la toma de posesión de su padre, el 20 de enero de 2017.

Sin embargo, todo esto crea la apariencia de que Ivanka sigue con la intención de mantener su cartera de negocios y potencialmente incluso buscando lucrativos arreglos bajo la sombra de la Casa Blanca de su padre.

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Tenemos que recordar que a pesar de deshacerse de algunos de sus activos y vender 36,7 millones de dólares en bienes para cumplir con las normas de ética, Ivanka todavía es propietaria de su marca de ropa y joyas. Y, como su padre, Ivanka conserva su titularidad de propiedad en su gran imperio global de negocios. Su abogado, Jamie Gorelick, señaló que Ivanka renunció a dirigir el negocio y lo puso en un fideicomiso, agregando que "Ivanka no ha tenido ninguna implicación con las solicitudes de marca presentadas por la empresa".

A diferencia de su padre, Ivanka está sujeta a las reglas federales que le impiden participar en asuntos en los que tiene un interés financiero ahora que trabaja en la Casa Blanca en una función oficial.

A pesar de que los expertos en ética levantaron alarmas durante meses sobre conflictos de intereses entre la presidencia de Trump, sus negocios y su familia, la naturaleza sin precedentes y desconocida del paisaje político de Trump está resultando demasiado conveniente para ellos, especialmente para Ivanka.

Ahora que está cumpliendo funciones en la Casa Blanca en una posición sin precedentes, Ivanka se está beneficiando de mecanismos de rendición de cuentas sueltos o inexistentes.

Después de todo, ¿quién no querría hacer negocios con la hija del presidente de Estados Unidos, especialmente una que tiene una oficina en el Ala Oeste, y todas las ventajas que vienen con esa posición?

Y su línea de ropa no es ni siquiera el único activo de Ivanka del cual tenemos que preocuparnos. También está el Trump International Hotel de su padre en la calle de la Casa Blanca, en el que Ivanka es una gran poseedora de acciones, a pesar de que los expertos en ética le instan a mantenerse alejada del hotel mientras tenga un trabajo gubernamental.

¿Será Ivanka Trump una defensora de los derechos de las mujeres, del cambio climático o de la licencia familiar remunerada? ¿O está queriendo aparentar que está más interesada en perseguir oportunidades de negocio potenciales? Por lo que hemos visto hasta ahora, vale la pena ser la hija del presidente.