(CNN Español) – De exportadora tradicional de bananas y café… tres décadas después, Costa Rica, país de casi 5 millones de habitantes ha logrado diversificar la canasta de productos que vende al mundo y sumarse a las cadenas de valor globales.

Hoy es el segundo exportador de dispositivos y productos médicos de América Latina y el Caribe. Este es su principal producto de exportación.

Actualmente, seis de los diez mayores fabricantes dispositivos cardiovasculares tienen instalaciones de producción en Costa Rica

¿Cómo ha logrado esta transformación?

Una razón de peso está en la apuesta por la educación que hace tiempo hizo el país. En 2015 se ejecutó el presupuesto para educación más alto en la historia nacional: más de ₡2.188 billones, que equivalen al 7,36% del PIB. Hablar inglés es una prioridad, y otros idiomas como el alemán, francés o portugués son importantes.

Las empresas multinacionales ven en el talento de Costa Rica, una importante oferta de servicios variados: software, contabilidad, servicios legales, servicio al cliente. Y han hecho de este el sector de más rápido crecimiento. Ya en 2016, según la agencia de promoción de inversiones, logró ingresos cercanos al ecoturismo, la actividad consagrada de la economía.

Desde los años 80, Costa Rica también apostó al libre comercio, para abrir mercado a sus productos y mejorar su atractivo a la llegada de inversión extranjera directa.

Su reputación mundial como país comprometido con el medio ambiente, y un potente sector turístico que así lo refleja, son poderosos incentivos para la atracción de turismo y de empresas internacionales

Este ambiente ha facilitado la creación de emprendimientos de alto impacto y con fuerte conciencia social.

Fuerza en Movimiento viajó a este país para conocer tres casos que así lo muestran.

Como Greencloud, liderado por Juan de Oliva Maya, dedicada a apoyar a las empresas en su gestión ambiental y energética, gracias a una plataforma digital que le permite registrar, medir y monitorear su huella de carbono.

El segundo hijo de una familia de ganaderos de Bolivia, un empresario de cuarta generación, hizo de Costa Rica su hogar, pero también su “laboratorio” para cambiar la percepción del mundo sobre la gestión ambiental.

Otro negocio con conciencia social es ASEMBIS, la Asociación de Servicios Médicos para el Bien Social. Hace 25 años nació por inspiración de Rebeca Villalobos. Inicialmente como una clínica oftalmológica para atender a personas de bajos recursos. Hoy es una red de 12 clínicas que ofrece atención en 40 especialidades médicas a precios hasta 50% más bajos que en otros hospitales.

Con ventas por más de 20 millones de dólares, recursos que reinvierte totalmente en la operación, Asembis ha sido reconocida como una empresa social por organizaciones como Ashoka y Villalobos reconocida con varios premios internacionales.

Costa Rica es el epicentro del desarrollo de dispositivos médicos, rubro que en 2016 lideró las exportaciones del país, y cada vez son más sofisticados. De los catéteres y otros insumos descartables, en poco más de una década, Costa Rica logró crear y diseñar dispositivos que se colocan en la piel de los seres humanos, como los implantes mamarios que diseña y exporta Establishment Labs, con sede en Costa Rica.

Liderada por Juan Jose Chacón, Establishment Labs está aumentando su capacidad de producción en su planta de Costa Rica, y espera duplicar sus ventas a 36 millones de dólares en 2017. Pero también está innovando y ya avanza en el diseño de una cuarta generación de implantes que llevan un sensor de monitoreo.

Tres ejemplos, que nos muestran cómo la transformación de Costa Rica en una economía que crece gracias al conocimiento, es cada vez más evidente.

 

Costa Rica, país de casi 5 millones de habitantes ha logrado diversificar la canasta de productos que vende al mundo y sumarse a las cadenas de valor globales

Gabriela Frías