(CNN) - Cualquiera que viva en Hong Kong, Tokio, Londres o Manhattan (Nueva York) sabe que el espacio es escaso.

Y a medida que se expande el número de megaciudades en el mundo había 31 ciudades con más de 10 millones de habitantes en el 2016, según las Naciones Unidas, el uso inteligente y eficiente del espacio residencial se ha vuelto esencial.

Pero, ¿es posible vivir en grande en espacios diminutos?

Este apartamento de 46 metros cuadrados, en el East Village de Nueva York, fue remodelado para convertirse en un pequeño apartaestudio que ofrece una gran capacidad de almacenamiento.

Lo pequeño puede ser, de hecho, hermoso, según Small Homes, Grand Living (Casas pequeñas, vida grande), un nuevo libro de la editorial Gestalten que muestra cómo diseñadores y arquitectos innovadores de todo el mundo han creado casas sorprendentes en espacios compactos.

El libro también destaca los beneficios como el ahorro de tiempo y de dinero de escoger vivir en un apartamento pequeño, más cerca de las comodidades del centro de la ciudad.

“El lujo del tiempo es un valor que puede reemplazar el lujo del espacio si estás dispuesto a vivir en una casa más pequeña, más compacta”, escribió el arquitecto alemán Sigurd Larsen en la introducción del libro.

Y aunque los hogares diminutos son atractivos por tener alquileres menos costosos, también pueden ayudar a salvar el planeta, explica Larsen, quien destaca que las instalaciones comunes y el ahorro de energía hacen que vivir en espacios compactos en áreas densamente pobladas sea “la forma más eficiente de alojamiento”.

Más importante aún, ya sea compartida o para una sola persona, una casa pequeña también puede tener un gran impacto en nuestra felicidad.

"Al suspender el dormitorio en una caja en el centro del espacio se invierte el concepto de privacidad, con la sala convirtiéndose en el espacio privado y el dormitorio siendo más abierto y visible", dice el libro 'Small Homes, Grand Living' sobre esta microcasa en Francia.

“Son refugios en los que ocurren nuestras rutinas semanales y, por lo tanto, tienen el potencial de contribuir fundamentalmente a la calidad de nuestras vidas cotidianas”, afirma Larsen.