(CNN) - La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, está de regreso en Europa.

Su viaje con el presidente Donald Trump a Polonia y a Alemania es una remembranza de su gira de nueve días por el Medio Oriente y Europa, en mayo, en el que mostró mucho más de la primera dama de lo que el mundo había visto hasta ese momento.

Donald Trump y Melania Trump a su llegada a Tel Aviv (MANDEL NGAN/AFP/Getty Images)

Melania recibió muchas críticas positivas por su estilo y sensibilidad cultural, por su tranquilidad en sitios religiosos e incluso por la broma con la que el papa Francisco rompió el hielo y sonrió durante la visita oficial. Su visita al hospital de niños en Roma conjuró compasión; su momento viral, golpeando la mano de su marido luego de una metida de pata en Israel, reveló una mujer independiente.

Fue un vistazo a la “mística de Melania”, una oportunidad de ver a la primera dama —quien hasta mediados de junio no había sido una residente de tiempo completo de la Casa Blanca— interactuar en el escenario global. La gira en el extranjero, con paradas en cuatro diferentes países y en el Vaticano, fue un acelerado curso de diplomacia.

“Este viaje, para mí, ha sido muy especial y nunca olvidaré a las mujeres y a los niños que conocí”, dijo la primera dama al final de la visita, hablándoles a los soldados estadounidenses y a sus familias en Sicilia. “Como dijo uno de los niños del hospital que visité en un dibujo que hizo para mí: todos somos iguales”.

Para su segundo viaje internacional, la primera dama probablemente comenzará a forjar nuevas relaciones con las esposas de los líderes mundiales, y a su vez servirá como emisaria de su esposo.

“Las visitas al extranjero de la señora Bush fueron siempre una oportunidad para ella para destacar las causas que a ella le importaban, y también para amplificar el mensaje del viaje del presidente Bush”, explica Ann MacDonald, quien trabajó en el gobierno de George W. Bush durante seis años y era la jefe de Personal de Laura Bush después de la Casa Blanca.

“Mientras que las reuniones del presidente Bush eran frecuentemente en salones de conferencias —tal vez algunos de los mejores equipados del mundo— la señora Bush era capaz de explorar más la cultura y los temas sociales de un país mientras él se enfocaba en las negociaciones diplomáticas”.

Melania Trump podría hacer lo mismo y valerse de la buena imagen que ganó en el primer viaje.

La primera dama Melania Trump durante su viaje a Italia, en mayo de 2017.

La portavoz de Melania Trump, Stephanie Grisham, le dijo a CNN que la primera dama está sacando provecho del tiempo que ha estado afuera para apoyar al presidente.

“La primera dama ha disfrutado mucho los encuentros con sus homólogas de otros países y espera seguir progresando con cada una de ellas”, dijo Grisham.

No es que eso signifique que van a ser amigas por correspondencia. Las reuniones de primeras damas en eventos como el G20 son eventos altamente organizados. Y las barreras del idioma usualmente evitan una profunda conexión.

“Es un desafío mantener a las esposas ocupadas”, dice Kate Andersen Browe analista de CNN y autora del libro “Primeras mujeres: La gracia y el poder de las Primeras Damas Modernas de Estados Unidos”.

“El esposo de la canciller alemana Angela Merkel es especialmente interesante pues siempre ha estado entre los únicos hombres en esos eventos. He oído que él y Laura Bush se llevaron muy bien”, añadió Browe.

Durante su tiempo en Polonia —donde Trump se reunió con el presidente Andrzej Duda— la primera dama tenía programado reunirse con la primera dama polaca, Agata Kornhauser-Duda, quien a sus 45 años es solo dos años más joven que Melania Trump. Ambas visitaron el Centro Científico de Copérnico y se reunieron con niños que asisten a talleres, según la oficina presidencial polaca.

Aunque la visita fue breve —los Trump estuvieron sólo 15 horas en suelo polaco— la relación entre las primeras damas podría extenderse más allá de la Casa Blanca y ser benéfica para las causas futuras.

Grisham dice que Melanie Trump ya comprende las complejidades y potenciales beneficios de estar con las esposas de otros líderes.

“Ha aprendido mucho de muchas de ellas cuando consideras sus puntos de vista individuales, y ella valora mucho sus perspectivas diferentes”, dice la portavoz de Melania Trump.

Ella además tiene la distinción de ser mucho menos polarizada que su esposo, algo que incluso él reconoció en un discurso antes de su anterior viaje al exterior.