(CNN) - Miles de víctimas del huracán Harvey, mojadas y cansadas, han llegado al Centro de Convenciones George R. Brown de Houston, en busca de un lugar seco.

Fantaci Villanueva dice que ella y su familia sintieron esperanza tan pronto llegaron al centro. Su apartamento en el segundo piso de un edificio está lleno de agua. “Nunca había experimentado algo así”, dice Villanueva. Ella, sus dos hijos pequeños (de 2 y 5 años) y sus padres fueron rescatados en un bote.

Inicialmente, las autoridades de la ciudad de Houston planeaban que en el centro de convenciones, ahora convertido en refugio, se quedarían 5.000 personas. Pero como ha seguido lloviendo, ya son más de 10.000 las que llenan sus pasillos.

“No vamos a rechazar a nadie”, dijo la vocera de la Cruz Roja Betsy Robertson.

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Cuando llega la noche, este centro de convenciones que incluye vestíbulos de exposiciones, salas de reuniones y hasta salón de baile se convierte en un “pueblo improvisado”. Con miles de voluntarios e innumerables donaciones, este refugio es el lugar que muchas víctimas de las inundaciones pueden llamar hogar en este momento. En todas partes hay “estaciones” donde los evacuados consiguen comida caliente y agua, y pueden satisfacer todas sus necesidades.

La primera parada para los nuevos es la del registro. Luego, deben encontrar ropa seca. Hay también una estación médica, una para conseguir camas, un área con artículos para bebés incluyendo corrales y coches y hasta una estación para recargar dispositivos electrónicos.

Pero la promesa del centro de aceptar a cualquier persona no ha estado exenta de dificultades. Wanda Tucker, residente de Houston, llegó sola este lunes en la noche y recibió un número para conseguir una cama, pero no había suficientes. “Tuve que dormir en una silla”, dice Tucker.

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El alcalde de Houston Sylvester Turner dice que está trabajando para conseguir más catres y para reducir el número de personas que están en el centro de convenciones, abriendo refugios adicionales alrededor de la ciudad. En una conferencia de prensa, autoridades dijeron que todavía se necesitan artículos de aseo, cobijas, toallas, sillas de ruedas, almohadas y suministros médicos.

Pero aunque las condiciones no sean las ideales, aquellos que llaman hogar al centro de convenciones se sienten agradecidos de estar fuera de la zona de peligro.

“No es lo que esperaba, pero cuando no te queda nada, realmente no puedes quejarte”, dice Villanueva. “Tienes a tu familia contigo y todos están bien”.