(CNN) - Myanmar se enfrenta a la creciente condena del mundo musulmán por su incapacidad para detener la violencia dirigida contra la minoría étnica rohinyá, en medio de protestas en todo el planeta.

Hasta el momento, se estima que 123.600 rohinyás huyeron a la vecina Bangladesh para escapar de la creciente violencia en su estado natal de Rakhine, según un funcionario de las Naciones Unidas en Bangladesh.

Activistas indonesios protestan contra Birmania en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia.

Líderes de países con mayoría musulmana como Malasia, Indonesia, Bangladesh y Pakistán han encabezado esfuerzos para aumentar la presión sobre el gobierno de Myanmar.

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El ministro de Relaciones Exteriores de Malasia convocó al embajador de Birmania para expresar su preocupación, según la agencia estatal de noticias Bernama, y la ministro de Exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, mantuvo conversaciones con Aung San Suu Kyi, la líder de facto de Myanmar.

"(Indonesia) habla no sólo en nombre de las preocupaciones globales de los musulmanes, sino también de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)", le dijo a CNN Herve Lemahieu, investigador del Instituto Lowy de Sidney.

Por el contrario, los líderes occidentales han parecido hasta ahora reacios a pronunciarse fuertemente sobre el tema. Según Lemahieu, la atención del mundo occidental todavía está fijada en otros lugares de Asia, en el conflicto nuclear en Corea del Norte.

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"Por otro lado, la gente, particularmente en Occidente, está dividida entre su afecto con la causa de Aung San Suu Kyi y luego la muy sangrienta realidad", dijo.

El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, emitió un comunicado este martes en el que aseguró que está "profundamente preocupado por la situación de seguridad, humanitaria y de derechos humanos en el estado de Rakhine en Birmania".

Guterres dijo que "las autoridades en Myanmar deben tomar medidas decididas para poner fin a este círculo vicioso de violencia y para proporcionar seguridad y asistencia a todos los necesitados".

Residentes locales asisten a una protesta masiva en Grozny, capital de la provincia rusa de Chechenia.

También este martes, la UNICEF emitió una declaración diciendo que casi un 80% de los rohinyás que han emigrado a Bangladesh "son mujeres y niños".

"En Bangladesh, la UNICEF está ampliando su respuesta para proporcionarle a los niños refugiados protección, nutrición, salud, agua y saneamiento", dijo la organización.