Nota del editor: Jorge Dávila Miguel es columnista y analista político de CNN en Español. Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.

(CNN Español) - Todo parece indicar que Estados Unidos, en colaboración con Gran Bretaña y Francia lanzarán un ataque contra Siria en represalia por el presunto ataque con armas químicas en la población de Duma, donde habrían perecido unas 43 personas.

El 6 de abril de 2017, ya bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos atacó la base militar de Al Shayrat con medio centenar de cohetes Tomahawk después de que se produjera un ataque químico semejante en el poblado sirio de Khan Sheikhoun.

Pero los escenarios entre aquel hecho y este son radicalmente diferentes. En 2017, las fuentes de inteligencia dieron como punto de partida del ataque químico aquella base militar, es decir, un punto concreto que podría ser bombardeado, castigando así al gobierno sirio y cerrando el caso detrás del insoportable crimen humanitario que constituye la muerte por gas - a diferencia de la cotidiana y más pedestre muerte por plomo o explosivos, como viene sucediendo en el Medio Oriente desde hace ya 17 años. En las actuales circunstancias, la inteligencia militar al parecer no conoce o no ha querido revelar detalles del ataque, al punto que las principales organizaciones noticiosas aún califican el asalto a Duma como “presunto”.

Rusia y Siria acusan a Israel de ataque aéreo

Y un contraste mucho más fundamental: En aquel escenario el conflicto sirio se hallaba aún ardiente e indefinida su victoria. En este, ya desde hace meses, el gobierno sirio y su aliado moscovita anunciaron la victoria militar y en efecto, en estos momentos el gobierno de Assad domina la mayor parte del territorio sirio, teniendo solo dos definidas regiones de resistencia, una al norte y la otra al sur del país.

Por eso, surge una interrogante; la gran pregunta es: en el justo momento en que la administración Trump – para nada amiga del presidente sirio Bashar el Assad–, estaba considerando el retiro de las tropas estadounidenses de Siria, y con la guerra ganada entre Damasco y Moscú ¿Cuál podría ser el interés y cuanto el beneficio para el gobierno de Assad en lanzar un ataque químico contra una población de civiles? Un ataque que sin dudas alteraría el conveniente rumbo de las cosas.

MIRA: Gran Bretaña y Francia apoyan a Trump en el ataque a Siria

Desde todas las imaginables esquinas opuestas, demócratas, republicanos; prensa anti-Trump y prensa pro-Trump, se ha saltado a priori a la conclusión –no debatida– de que el gobierno de Assad es el responsable del crimen. Sin embargo, una pregunta persiste: ¿Por qué y para qué iba a hacerlo Assad? Y por otra parte, repetimos, las fuentes de inteligencia que debían conocer desde cuál aeropuerto militar sirio salieron los aviones y cómo sucedió el ataque, esta vez no brindan elementos para que la presunta culpabilidad siria, se convirtiera en una conclusión fundamentada y moralmente válida como para bombardear todos y cada uno de los aeropuertos militares sirios, que es lo único que evitaría de nuevo la tonta malignidad siria de bombardear con gas venenoso a civiles para reiniciar una guerra.

Hay varios otros intereses en la región, claramente distinguibles por el lector informado, a los que no les interesa que las fuerzas estadounidense abandonen la zona, que la influencia iraní crezca y el gobierno de Assad consolide su poder. Y a falta de corroboraciones hay una segunda pregunta: ¿Qué demuestra que no han sido precisamente esos intereses quienes lanzaron el infamante ataque químico contra Duma?. No sería la primera operación de “falsa bandera” que haya conocido el mundo; ni la última.

Los analistas militares y políticos del gobierno de EE.UU. deben haberse hecho estas mismas preguntas; y a menos que tengan la secreta y contundente prueba de que Damasco y Moscú lanzaron un ataque químico que pondría en peligro su victoria ya lograda, tomarán la decisión de la represalia militar contra Assad desde una perspectiva geopolítica y no moral.

El gran riesgo es que si en el ataque concertado de castigo contra las fuerzas sirias se ponen en peligro o se cobran vidas rusas, Moscú no tendrá mas remedio que responder militarmente, y esto ocasionaría, por primera vez en la historia, una confrontación militar directa entre Washington y Moscú.

Pasó el comunismo durante setenta años y miles de ojivas nucleares apuntando desde un país al otro, pero salvo alguna drástica operación de inteligencia digna de la gran pantalla –que provocara algún asesinato a lo James Bond de una parte u otra– no hubo ni un herido de bala. Hablando de guerras calientes, Washington y Moscú fueron aliados, no enemigos, para derrotar a Hitler. ¿Qué pasará ahora? Lo bueno es que nos enteraremos pronto, y lo malo depende de lo que nos enteremos.