Los hijos de Mubarak, acusados de lavado de dinero

EL CAIRO (CNN) — Los dos hijos del expresidente egipcio Hosni Mubarak, Gamal y Alaa, enfrentan cargos por lavado de dinero, aunque libraron los de corrupción, informaron fiscales del caso este domingo.

Las acusaciones ocurrieron la semana pasada, por uso de información privilegiada en inversiones por 2.000 millones de libras egipcias —casi 331 millones de dólares— en la bolsa de valores egipcia.

Hosni Mubarak había acusado previamente a las autoridades de atacar su reputación y la de su familia. Aseguró que ni él ni sus hijos violaron ninguna ley.

En tanto, manifestantes protestaron en la Plaza Tahrir en rechazo a la condena a cadena perpetua contra Mubarak dictada el sábado. Los inconformes pedían pena de muerte contra el exmandatario de 84 años.

Los manifestantes gritaron “abajo el CSFA”, el consejo militar que ha gobernado el país desde que Mubarak fue derrocado en el 2011 y aseguraron que la sentencia de la corte era ilegítima.

Mubarak fue sentenciado a cadena perpetua junto con el exministro del Interior durante su administración, Habib El Adly, por ordenar la matanza de manifestantes en la revolución que lo sacó del poder el año pasado.

El expresidente fue transferido inmediatamente a una prisión en el sur de El Cairo para purgar su condena. Será trasladado al hospital de la prisión debido a problemas de salud detectados desde su juicio, informó el fiscal.

El abogado del expresidente, Fareed El Deeb, dijo que había demasiadas inconsistencias en la decisión del juez y que estaba preparando una apelación contra el veredicto de Mubarak.

Los manifestantes en la Plaza Tahrir ondearon banderas egipcias en demanda de justicia por los asesinados y heridos en el último año de protestas. Al menos 61 personas resultaron heridas el sábado en protestas en todo el país posteriores al veredicto contra Mubarak, detalló la televisora estatal.

Unas 840 personas murieron y otras 6.000 resultaron heridas en los 18 días de protestas contra el gobierno de Mubarak en el 2011, según la organización Amnistía Internacional.

Con información de Ben Wedeman y Ian Lee