(CNN Español) - Discursos altisonantes, acusaciones políticas y tensiones por delimitaciones geográficas han caracterizado las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia en los últimos diez años.

2005: Captura de Rodrigo Granda 

En 2005, tras la captura en Venezuela de Ricardo Téllez, alias Rodrigo Granda, líder la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el presidente Hugo Chávez, fallecido en 2013, exigió a Bogotá una disculpa por considerar que se había violado la soberanía nacional al realizar la operación sin informar a las autoridades.

Colombia, bajo la presidencia de Álvaro Uribe, acusó a Venezuela de dar refugio a terroristas de las FARC.

Ambos gobiernos estuvieron a punto de romper relaciones.

2007: Mediación de Hugo Chávez

Dos años después, el gobierno de Colombia suspendió la mediación del presidente Chávez, para lograr la liberación de rehenes en manos de las FARC, entre ellas la excandidata a la presidencia de Colombia Íngrid Betancourt.

Bogotá consideró que el mandatario venezolano puso en riesgo la operación al contactar directamente a miembros del ejército colombiano.

Chávez se defendió y dijo que Uribe tergiversó su papel en las mediaciones.

El embajador venezolano en Bogotá, Pavel Rondón, fue llamado a consultas.

2008: Operación fénix (gráfica)

En marzo de 2008, Colombia realizó un operativo militar en Ecuador, donde se dio muerte a guerrilleros de las FARC, entre ellos el cabecilla Raúl Reyes.

Los gobiernos de Ecuador y Venezuela reclamaron la violación de la soberanía ecuatoriana tras esta incursión no autorizada por Quito.

Colombia los acusó de apoyar a las FARC, basándose en supuestas pruebas encontradas en las computadoras del jefe guerrillero.

Venezuela, al día siguiente, anunció el retiro de su personal diplomático en Bogotá y Chávez hizo otro anuncio contundente: "Señor ministro de la Defensa, muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia. De inmediato. Batallones de tanques. La aviación militar que se despliegue. Nosotros no queremos guerra".

Las relaciones se normalizaron en junio de ese año.

2010: Colombia denuncia ante la OEA

El 22 de julio de 2010, el presidente Chávez anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Bogotá, horas después de que Colombia denunciara ante la Organización de Estados Americanos, OEA, la presencia de campamentos de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional en territorio vecino.

El embajador de Colombia ante la OEA en ese entonces, Luis Alfonso Hoyos, denunció que “los que están interviniendo en asuntos internos de Colombia son los miembros del gobierno venezolano que permiten la presencia de estos sujetos, todos con circular roja de Interpol, con varios años allá consolidando, consolidando sus campamentos y lanzando ataques contra nosotros y contra el propio pueblo venezolano.

Chávez respondió: “Me veo obligado a romper relaciones con el gobierno de Colombia. Por dignidad. Es lo menos que nosotros podemos hacer. Y estaremos alerta”.

La ruptura no se concretó finalmente. Se disminuyó la representación diplomática en ambos países.

Las relaciones se normalizaron ese mismo año, tras la asunción de Juan Manuel Santos al poder, el 7 de agosto.

Ambos mandatarios así lo acordaron durante una reunión tres días después.

2015: Cierre de la frontera

Durante la administración de Nicolás Maduro, iniciada en abril de 2013, el tono de las relaciones no ha variado mucho.

Los desencuentros hasta ahora han terminando siempre con un apretón de manos.

Más recientemente el anuncio venezolano de cierre en algunos puntos de la frontera con Colombia marca otro episodio en las relaciones.

Maduro sostiene que es necesario para combatir el contrabando y luchar contra los grupos paramilitares que, asegura, operan en la zona.

Colombia rechaza la deportación de más de mil colombianos de territorio venezolano y pide respeto.

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“No es admisible, bajo ninguna circunstancia, la forma como esos colombianos han sido expulsados del territorio venezolano, dejando atrás hijos, muchos de ellos niños”, dijo el presidente Santos.

Las cancillerías de ambos países se comprometieron el miércoles a trabajar para superar la situación.

Delcy Rodríguez, la ministra de Exteriores venezolana,  señaló que “Venezuela ha sido un espacio y una patria de cobijo para millones de ciudadanos colombianos que ven en nuestra patria un espacio donde convivir familiarmente. Mal podríamos nosotros estar maltratando a esos ciudadanos colombianos”.

María Ángel Holguín, la canciller colombiana, manifestó que de la “línea de cooperación con Venezuela no nos va a sacar absolutamente nadie. Vamos a seguir trabajando unidos con Venezuela”.

Este jueves, Santos llamó a consultas a su embajador en Caracas, Ricardo Lozano, por los que dice son atropellos de Venezuela contra los miles de colombianos deportados y por el incumplimiento de acuerdos bilaterales, como la posibilidad del ingreso de camiones con los deportados a territorio venezolano para recoger sus pertenencias.

Santos pidió convocar reuniones en la Unasur y la OEA para "contar al mundo" lo que ocurre.

Maduro, a su vez, ordenó a la canciller Delcy Rodríguez llamar a consultas a su embajador en Bogotá, Iván Rincón.