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Noticias de EE.UU.

Hasta la vista…

Por Camilo Egaña

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) — De nada le sirvió la frenética actividad que desplegó para alejar de sí a la justicia.

Otto Pérez Molina se une a la lista más o menos ignominiosa de los presidentes latinoamericanos que en los últimos años han tenido que renunciar o dejar el poder porque otros se lo han arrebatado.

El hombre que consiguió gobernar Guatemala esgrimiendo la bandera contra la corrupción, ha sido borrado del mapa político por las denuncias de corrupción en su contra. Su foto comienza a ser retirada de las oficinas del gobierno.

Algunos medios hablan de ‘’la primavera guatemalteca’’. Ni siquiera la renuncia y el ingreso en prisión  preventiva de la ex vicepresidenta, Roxana Baldetti, acusada de cohecho, fraude y estafa, calmó a los guatemaltecos más cívicos. Baldetti enfrentará una audiencia en diciembre para determinar si va a juicio. Baldetti reitera su inocencia, como en su día, Pérez Molina.

La onda expansiva de lo que sucede en Guatemala alcanza al resto de Centroamérica. Desde el panameño Ricardo Martinelli hasta el salvadoreño Francisco Flores, pasando por el nicaragüense Arnoldo Alemán,  fueron acusados  de corrupción. Por cierto, Flores, Alemán y Martinello, dicen, como Perez Molina, que son inocentes.

Yo no sé si Guatemala respira alivio, como aseguran los corresponsales extranjeros allí. Que todo esté ocurriendo a tres días de las elecciones presidenciales y con el silencio cerrado del ejército, llama la atención.

Entre tanto, un excomediante se perfila como el candidato presidencial favorito de los guatemaltecos. Bueno al menos  el 25 % votaría por Jimmy Morales, según de la encuesta de Pro Datos que se ha publicado en las últimas horas.

Pérez Molina ignoró el clamor popular y ahora prácticamente todo el país, harto de la pobreza y la violencia, celebra su caída.

Pérez Molina es un militar de carrera que no supo organizar una retirada a tiempo. Y eso, en el campo de batalla, se paga caro.