Forenses trabajan en uno de los restaurantes que fueron atacados por militantes de ISIS en París.

WASHINGTON (CNN) - Una noche de terror en París plantea implicaciones inmediatas para la propia seguridad nacional de Estados Unidos y podría reestructurar una contienda presidencial en la que los principiantes políticos han convertido la experiencia y el conocimiento de los rivales experimentados y convencionales en una responsabilidad.

Los ataques de una banda errante de asesinos por los que ISIS ha asumido la responsabilidad representan una nueva escalada mortal en la guerra del terrorismo y suben el nivel para todos los principales candidatos presidenciales.... ninguno de los cuales ha ofrecido aún una respuesta unida y exhaustiva a la rápida y letal expansión de las ambiciones internacionales de terrorismo del grupo.

A menos de 80 días de que sean emitidos los votos de la primera nominación, los ataques podrían proporcionar un desafío especialmente fuerte para los candidatos del Partido Republicano como el magnate de bienes raíces, Donald Trump, el antiguo neurocirujano, Ben Carson, y para el senador demócrata por Vermont, Bernie Sanders. Estos aspirantes han luchado sobre todo cuando han sido confrontados con preguntas de seguridad nacional o han argumentado que su falta de experiencia es, en realidad, un activo que atrae a los votantes que ya están hartos con los políticos de carrera.

Pero la última manifestación de la extensión del alcance de ISIS, que viene tras el derribo de un avión de pasajeros ruso y un bombardeo en Líbano donde hubo muchas víctimas, por los que también se sospecha del grupo, podrían cambiar la relativa importancia de la experiencia, visión estratégica y temperamento de un presidente en la mente de los votantes

En la contienda republicana, particularmente, es posible que los ataques puedan inclinar la balanza hacia el respaldo de candidatos que se inclinan más al "establishment" y que promocionan su capacidad administrativa –como el antiguo gobernador de la Florida, Jeb Bush– o quienes han colocado su experiencia en política exterior al centro de sus campañas, como el senador Marco Rubio.

Aunque ninguno de los candidatos quiere ser visto como alguien que politiza una situación tan terrible, sus primeros comentarios insinuaron un debate acalorado sobre la amenaza de ISIS que ahora es probable que se haya convertido en el tema más importante en la contienda por la Casa Blanca.

Respuestas de los candidatos

"Esta es la guerra de nuestro tiempo, y tenemos que ser serios al desarrollar y crear una estrategia para enfrentarla y eliminarla", le dijo Bush al presentador de radio, Hugh Hewitt.

"No podemos dejar que tengan éxito aquellos que buscan perturbar nuestra forma de vida", dijo Rubio en una declaración.

El senador de Texas, Ted Cruz, agregó: "Entre el derribo del avión ruso sobre Egipto y este ataque masivo coordinado en París, somos testigos de una inconfundible escalada de las ambiciones de ISIS".

Trump envió sus oraciones en Twitter.

Mientras tanto, la demócrata favorita, Hillary Clinton, dijo que los estadounidenses deben ayudar a "librar y ganar la lucha contra el terrorismo y el extremismo violento".

Pero ninguna de esas declaraciones sugería que los principales candidatos de 2016 ya tuvieran una estrategia integral para resolver la crisis o que estuvieran listos para movilizar la opinión pública estadounidense hacia una campaña más intensa contra el grupo terrorista. De hecho, parecían condensar la impotencia de los políticos que hasta ahora solo tienen palabras para combatir una floreciente amenaza del terrorismo.

Pero es probable que el debate rápidamente se intensifique y se convierta en una gran crítica de la política estadounidense existente sobre ISIS, lo que ofrecería un espacio para un candidato que pueda formular una nueva estrategia que sea la más convincente... y que ofrezca un contraste confiable frente a una administración que ahora parece carecer de éxito en la lucha contra el terrorismo.

"Pienso que al menos desde mi punto de vista, el vacío del liderazgo estadounidense en este espacio, en mi opinión, ha sido uno de los desafíos y ha presentado algunas de las oportunidades para que ISIS se mueva mucho más agresivamente", dijo el sábado Tom Ridge, un republicano que se desempeñó como el primer secretario de Seguridad Nacional en Estados Unidos, en el programa "Smerconish" de CNN.

"De hecho, creo que a los candidatos republicanos, en el amplio sentido, se les exigirá responder a esto de forma pública y aquellos de nosotros que estamos involucrados en la contienda y aquellos de ustedes que la analizan y la comentan verán cuál será la respuesta que tenga el mayor sentido".

Los aspirantes, incluyendo aquellos en el debate demócrata de este sábado por la noche en Iowa, deben ahora confrontar una cuestión que muy probablemente esté en la mente de muchos votantes estadounidenses. Si un pequeño grupo de terroristas, que al parecer en la guerra siria han sido entrenados en la matanza, puede convertir las calles de Francia en una extensión de un campo de muerte del Oriente Medio, ¿por qué esto no podría suceder pronto en Nueva York, en Chicago o en Dallas?

"Tenemos 250 combatientes de Estados Unidos que han ido a luchar en Siria como yihadistas", dijo Ed Royce, el presidente republicano del comité para Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, en CNN el viernes por la noche.

"Tenemos un desafío similar aquí en Estados Unidos en términos de aquellos que intentarían regresar y tomar en serio las demandas que hace el liderazgo de ISIS... y esta demanda es atacar a los poblaciones de civiles apóstatas, atacar a los blancos fáciles y atacar a las mujeres, los niños y los civiles", dijo.

CBS, que organizó el debate del sábado, informó a los candidatos demócratas que el formato sería cambiado para incorporar al inicio preguntas sobre los ataques en París, un cambio que fue recibido con algo de resistencia de parte de la campaña de Sanders.

De acuerdo con una fuente en una llamada entre los organizadores del debate y las campañas, un asesor de Sanders "perdió los estribos por completo" cuando se le informó del cambio y argumentó que eso no debería permitirse. Después de que se informó sobre la desavenencia, el jefe de campaña de Sanders, Jeff Weaver, negó que la disputa representara la resistencia a discutir los ataques en sí, y explicó que el conflicto giró en torno a una presión en cuanto al recorte de las declaraciones de apertura para acomodar el tiempo a fin de hablar sobre los ataques.

"Ellos querían hacer algunos cambios de última hora para el debate y, obviamente, nosotros queríamos mantener el formato que habíamos acordado, y creo que las personas en nuestro equipo defendieron ese punto de manera enérgica y tuvieron éxito", dijo Weaver.

Golpe a Obama

Ya está claro que las horribles matanzas en París dejan aún más trillado el legado de la política exterior del presidente Barack Obama en Oriente Medio.

Fue una dura ironía política que los asesinatos en Francia tuvieran lugar el mismo día en que se emitió una entrevista en la que el presidente argumentó que su estrategia había "contenido" a ISIS en Iraq y en Siria.

Tales comentarios y la ocasión en que Obama se refirió a ISIS como un "equipo universitario junior", ahora representan una vulnerabilidad significativa para los demócratas que quieren ser sus sucesores y quieren una oportunidad para que los republicanos retraten su mandato como comandante en jefe como incapaz.

En el debate del sábado, Clinton tendrá la oportunidad de trazar un camino claro para actuar con ISIS y defender su servicio en el gobierno de Obama para que sea visto como una ventaja, no una desventaja.

Pese a las críticas republicanas de su récord como secretaria de Estado, el poder creciente del terrorismo global podría reforzar las afirmaciones de Clinton de que su experiencia en el escenario mundial le ha otorgado un curriculum de habilidad política vitalmente necesario en una época de crisis.

Esa narrativa podría, al mismo tiempo, disminuir aún más a sus menos experimentados rivales finales, Sanders y el exgobernador de Maryland, Martin O'Malley, quienes carecen de esa experiencia internacional.

Pero cualquier impulso de parte de Clinton para exigir una acción más dura contra ISIS también podría conducirla a un terreno político peligroso. Ella ya parece ser mucho más agresiva que su partido, el cual tiene pocos deseos de un nuevo compromiso militar dentro del caos del Oriente Medio.

Sus demandas por una zona de exclusión aérea en Siria para proteger a los refugiados ya han sido atacadas especialmente por Sanders, quien las ha utilizado para centrar la atención en su respaldo a la guerra de Iraq en una votación del Senado en 2002 que ayudó a desbaratar su campaña primaria en 2008.

Un esfuerzo para trazar una estrategia más robusta frente a ISIS que el próximo presidente puede llegar a tener que adoptar, también podría poner a Clinton en la difícil posición de criticar los actuales esfuerzos de Obama, al mismo tiempo que ella está tratando de volver a montar la coalición de votantes que ayudó al presidente a ganar dos elecciones.

Y a pesar de aclarar que ella habría adoptado un enfoque más proactivo a principios de la guerra civil siria, su papel como secretaria de Estado en el primer período de Obama la expone a los argumentos del Partido Republicano de que su presidencia simplemente representaría una extensión de las fallidas políticas de seguridad nacional que ha usado la administración actual.

El Partido Republicano exige acción

Del lado republicano, el senador Lindsey Graham ha sido una voz solitaria pidiendo el despliegue de tropas terrestres estadounidenses para luchar contra ISIS en Siria.

Pero el tira y afloja sobre ISIS que se ha llevado a cabo en la contienda primaria del Partido Republicano ha dejado más expuestos a los dos candidatos principales, Trump y Carson... particularmente en los debates presidenciales.

Trump, por ejemplo, dijo esta semana que iba a "bombardear las mier**s de ISIS", y aunque pueda estar aprovechando la profunda indignación pública contra el grupo, sus comentarios casi no hacen alusión a una estrategia militar bien pensada, y tampoco su otra afirmación reciente de que él sabe más de ISIS que los generales estadounidenses.

Entretanto, Carson pasó el jueves y el viernes bloqueado en un debate con la Casa Blanca sobre su afirmación de que las fuerzas chinas, en contradicción del conocimiento estadounidense de inteligencia, en realidad estaban activas en la guerra siria. Fue una pelea que parecía revelar su visión idiosincrásica del mundo y sugerir que él carece de una base más profunda en materia de política de seguridad nacional. Sin embargo, su campaña después dijo que Carson se refería a la presencia de equipo militar chino en el país devastado por la guerra.

Es probable que las secuelas de los atentados de París no solamente alimenten las críticas republicanas del historial de Obama sino que ofrezcan una apertura para los candidatos republicanos a fin de que se destaquen en materia de seguridad nacional.

Uno de estos candidatos es Rubio... quien hace años parece haber establecido una astuta apuesta por forjarse por sí mismo un camino en política exterior dirigido a una potencial campaña presidencial.

En su declaración del viernes por la noche, Rubio ofreció los primeros indicios de cómo su retórica sobre ISIS podría evolucionar más allá de sus críticas frecuentes y vehementes acerca del estilo de liderazgo de Obama.

"No podemos permitir que tengan éxito los que tratan de alterar nuestra forma de vida", dijo Rubio, quien sirve en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. "Debemos aumentar nuestros esfuerzos en casa y en el extranjero para mejorar nuestras defensas, destruir las redes terroristas y privarlas del espacio desde el cual operan".

El sábado, en un evento en Orlando, el gobernador de Ohio, John Kasich, expuso una respuesta aún más clara.

"Hoy la OTAN debe invocar el artículo 5 de nuestro acuerdo de la OTAN, el cual básicamente dice que un ataque contra un aliado es un ataque contra nosotros y un ataque a todo el mundo occidental", dijo. "Nosotros, como estadounidenses debemos afirmar el liderazgo y necesitamos trabajar hombro con hombro con Francia y los franceses".

Aún así, la mayor parte de los candidatos republicanos todavía tienen que dar detalles sobre los cambios de política... un vacío que ahora pueden verse obligados a llenar.

Algunos candidatos republicanos ya están utilizando los ataques para favorecer sus propios objetivos políticos... por ejemplo, el exgobernador de Arkansas, Mike Huckabee, aprovechó las noticias en París para reforzar sus llamados a una política más fuerte en materia de inmigración.

"Estos perros están desatados. Lo único que vamos a hacer alguna vez para detenerlos es tomar acciones agresivas", le dijo Huckabee el sábado a CNN. "Si un país de izquierda, políticamente correcto, como Francia cerrará sus fronteras, es el momento para que nosotros pongamos una moratoria a las personas que vienen aquí desde los países en los que hay personas con lazos con Al Qaeda o ISIS".

El sábado, Trump, por su parte, fue tras el control de armas.

"Cuando ves a París —sabes que se trata de una ciudad con las leyes sobre armas más estrictas— nadie tenía armas excepto los tipos malos", dijo Trump en una concentración en Texas. "Puedes decir lo que quieras, pero si ellos hubieran tenido armas, si nuestros ciudadanos tuvieran armas, si les fuera permitido portarlas... la situación hubiera sido sumamente distinta".

Pero los ataques de París también exponen a los republicanos a las vulnerabilidades políticas sobre ISIS. Si bien a la base del Partido Republicano le encanta el tipo de retórica extremista que Rubio y otros repartieron en un debate presidencial en Milwaukee esta semana, Estados Unidos continúa cansado de guerras en el extranjero, lo cual deja poco espacio político para los nuevos compromisos de los republicanos. Y el legado del presidente George W. Bush, a quien muchos demócratas culpan por arrancar la tapadera de la lucha sectaria en ebullición en Oriente Medio mediante la invasión de Iraq, sigue acosando a los republicanos cuando se trata de política de seguridad nacional.