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Mujer

Mujeres japonesas pierden lucha por conservar sus apellidos

Por Sophia Yan, Yoko Wakatsuki

(CNNMoney) — ¿Qué importancia tiene un nombre? En Japón, significa mucho.

La Corte Suprema de Japón dijo el miércoles que las parejas casadas deben continuar utilizando un solo apellido, rechazando una demanda presentada por cinco personas que querían que fuera más fácil para las mujeres conservar su apellido de soltera.

La ley del siglo XIX ratificada por el tribunal no especifica cuál de los cónyuges debe cambiar su apellido, pero la gran mayoría de las mujeres toman el de su esposo.

En una resolución independiente dada a conocer el miércoles, el tribunal dijo que una ley que requiere que las mujeres divorciadas esperen seis meses antes de volver a contraer matrimonio era inconstitucional y recomendó reducir la prohibición a 100 días.

Muchas mujeres, expertos en igualdad de género e incluso un comité de la ONU han dicho que estas leyes son discriminatorias y anticuadas.

“En el momento en que escuché el fallo, mis ojos se llenaron de lágrimas”, dijo Kyoko Tsukamoto, una de las demandantes que quería conservar su apellido de soltera. “Estoy muy triste. Siento dolor. Mi nombre… es mi identidad”.

El papel de la mujer en la sociedad japonesa se está desplazando hacia la agenda política y económica. A menos que el país encuentre formas de atraer a más mujeres a la fuerza laboral, tendrá que luchar para salir del estancamiento económico. Hasta ahora, los esfuerzos del gobierno para lograrlo han fracasado en gran medida, debido a cuestiones culturales profundamente arraigadas.

Los expertos dicen que permitir que las mujeres utilicen sus nombres habría ayudado a que Japón se dirigiera en la dirección correcta para impulsar un cambio.

Un fallo favorable habría ayudado a “las mujeres trabajadoras y a reconocer su posición en la sociedad… sería un adelanto muy importante”, dijo Machiko Osawa, directora del Research Institute for Women and Careers de la Universidad de Mujeres de Japón, antes de la decisión. “Deberías tener el derecho a elegir el nombre que deseas”.

Japón es el único país desarrollado importante que impide que las parejas con distintos apellidos registren su matrimonio.

Para las mujeres que trabajan en Japón, “es muy engorroso que ya hayas establecido tu propia posición en una sociedad y de pronto te casas y tienes que cambiar tu nombre”, dijo Osawa.

Hay mucho campo para mejorar: más o menos 65% de las mujeres de Japón están trabajando, la cual es una de las tasas más bajas entre los países desarrollados.

Reducir la brecha de empleo entre los géneros de Japón añadiría un estimado de 7,1 millones de empleados a la fuerza de trabajo y elevaría el producto interno bruto hasta en un 13%, según Kathy Matsui, de Goldman Sachs.

Los expertos dicen que el problema se ha visto agravado por la falta de cuidado de los niños y por el hecho de que las empresas no contratan, capacitan y promueven a las mujeres para que ocupen puestos de alto nivel.

Incluso con incentivos monetarios, las compañías se rehúsan a apoyar a las mujeres. Un programa gubernamental que ofreció un subsidio a las empresas por promover a las mujeres a puestos de alto nivel no había sido aplicado en lo absoluto hasta septiembre. Por lo menos una empresa lo ha aplicado desde entonces, pero eso es muy lejos de las 400 empresas que se espera que lo apliquen.

El gobierno también redujo recientemente su objetivo de lograr que las mujeres ocupen puestos gubernamentales de alto nivel a un 7%, comparado con un 30% anteriormente.

Actualmente, solo el 3,5% de los empleos gubernamentales de alto nivel son ocupados por mujeres. Podría no parecer mucho, pero ya ha tomado más de 10 años llegar aquí. En el 2003, cuando Japón anunció inicialmente estos objetivos, el 1,6% de esos puestos fueron ocupados por mujeres, según el gobierno.

Sin embargo, las cosas podrían dar un giro en abril, cuando la nueva legislación entre en vigor. Esta establece que las grandes empresas, así como el gobierno, establezcan y divulguen objetivos numéricos para la contratación y promoción de la mujer.