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Moda

‘¡Vive la difference!’ Jean Paul Gaultier reflexiona sobre los grandes rebeldes de la moda francesa del siglo XX

Por Jean Paul Gaultier

Nota del editor: Este artículo marca el final de la dirección de CNN Style como invitado del director creativo de Balmain, Olivier Rousteing. Su series se enfocaban en la #diversidad, al ir más allá de la moda para explorar temas sobre política, género, familia, raza y cultura.

Paris, Francia (CNN) — No fui a la escuela de moda. He estado en contra de la educación formal desde que descubrí que Santa Claus no es real, así que todo lo que aprendí sobre la moda mientras crecía provino de lo que leí en las revistas y vi en las fotos.

Recuerdo que cuando tenía 12 años, vi esta hermosa película, Falbalas, del director francés Jacques Becker, que mostraba la vida de un modisto en la década de 1940 y la producción de un desfile de moda. El desfile tenía movimiento, vida, y teatro y realmente capturó mi imaginación. Desde entonces, me he sentido fascinado por los diseñadores que provocan drama.

Por esa razón, estoy muy orgulloso de ser de Francia, el cual le ha dado al mundo tantos diseñadores pioneros. Aunque no creo que haya nada nato sobre los franceses y el estilo, es imposible negar que las raíces de la moda contemporánea están en este país. Desde el principio, Francia –y París en particular– ha sido la capital y el corazón de la moda, con una larga lista de innovadores que cambiaron la manera en que miramos la ropa, el cuerpo e incluso a nosotros mismos.

Y mientras el mundo se hace más pequeño y la industria crece más a nivel mundial, esa historia e influencia son más importantes –y se sienten de manera más amplia– que nunca antes. La experimentación, variedad y calidad pueden venir de cualquier lugar hoy en día, pero los únicos que sentaron las bases para esto, lo hicieron en Francia.

Innovadores de la moda francesa

En el estudio con Christian Dior, 1952. (ROGER WOOD/HULTON ARCHIVE/GETTY IMAGES)

En el estudio con Christian Dior, 1952. (ROGER WOOD/HULTON ARCHIVE/GETTY IMAGES)

Al igual que muchos diseñadores, admiré a los modistos más famosos, originales y audaces de Francia.

El revolucionario “New Look” (cambio de imagen) de Christian Dior cambió la forma de vestir de las mujeres alrededor del mundo. Su distintiva colección que lanzó en febrero de 1947 se rebeló en contra de los uniformes de guerra, la austeridad y las restricciones de la tela. La cintura se ceñía, se mostraban las pantorrillas y el busto se celebraba.

Madame Grès tenía una maravillosa casa de alta costura, Grès, y ella trabajaba en su propio universo. Puesto que originalmente era una escultora, sus vestidos plisados de tejido de punto se veían como si hubieran sido arrancados de la antigua Grecia.

Pero fueron los diseñadores de la década de 1960 y de principios de la década de 1970 quienes realmente atravesaron los límites y desafiaron la elegancia tradicional de la alta costura con colecciones confeccionadas.

Esta nueva ola de diseñadores sabía de la revolución sexual, de ir al espacio, de modernismo y arquitectura, y usaba eso en su trabajo. Nadie había visto algo parecido antes.

Después de décadas de sofisticación clásica, esta nueva ola de diseñadores trajo algo fresco, algo que estaba en sintonía con la sensibilidad de la época en la que estábamos viviendo. Ellos sabían de la revolución sexual, de ir al espacio, de modernismo y arquitectura, y usaban eso en su trabajo. Nadie había visto algo parecido antes.

Empecé a trabajar con Pierre Cardin cuando tenía 18 años. Él era uno de los más grandes innovadores de la industria. Yo siempre admiré a Cardin porque me parecía un gran empresario. Él era tan libre cuando hacía esos diseños geométricos, algunas veces abstractos, que eran como arquitectura, carrera que él había estudiado antes de entrar a la moda. Él también diseñó de todo, desde muebles hasta diseño industrial e interiores de autos.

André Courrèges trabajó en Balenciaga durante 10 años antes de abrir su propia casa. Era un ingeniero preparado antes de convertirse en diseñador, y desde el principio siempre tuve la impresión de que él estaba iniciando una revolución. Ahora me doy cuenta que era porque en realidad estaba vistiendo a la mujer real de la década de 1960, una mujer moderna que conducía, en lugar de sorber cócteles en casa. Sus prendas pueden haberse visto futuristas, pero eran perfectas para ese momento.

También me encantaba Paco Rabanne, quien inventó el increíble vestido metálico. Estaba en todas partes, lo usaban todas las cantantes importantes de música yé-yé –las chicas del rock and roll de Francia–, Brigitte Bardot y Barbarella también vestían Paco Rabanne. Eso fue muy importante para mí porque siempre me sentí influenciado e inspirado por lo que las actrices y las cantantes vestían. El jet set simplemente vestía pasado de moda y de mal gusto, yo veía a las mujeres con personalidad.

Una modelo vistiendo Paco Rabanne, 1967. (PETER KING/HULTON ARCHIVE/GETTY IMAGES)

Una modelo vistiendo Paco Rabanne, 1967. (PETER KING/HULTON ARCHIVE/GETTY IMAGES)

Luego estaba Yves Saint Laurent, quien siempre era diferente de los demás. Él era escandaloso y realmente reflejaba el cambio –la revolución sexual, el aumento de las creencias liberales en Francia– de una manera sofisticada. Él abordó la innovación de manera fabulosa al mostrar a una mujer con un traje, pero sin renunciar a su feminidad.

Aprender de los que sentaron las bases

Siempre he tratado de ser sincero y traspasar los límites de la misma manera que los anteriores. Nunca quise vestir a la mujer de tipo clásico y elegante, y desde el principio de mi carrera me di cuenta de que lo que los críticos decían que era chic no siempre era así.

Mi carrera en realidad comenzó a mediados de la década de 1970. Para entonces, París de alguna manera se había convertido en un lugar más conservador. La moda no era como lo que tú ves en las películas: después del período hippy de la década de 1960, las personas empezaron a vestirse con menos sentido de aventura, como si rechazaran la moda, se vestían de manera muy sencilla. Yo quería algo más, y entonces lo que hice al principio sorprendió a muchas personas.

Después de Pierre Cardin, continué con Jean Patou, una antigua casa de alta costura que ya no existe. Esta era estereotípica del código de moda francesa más tradicional. Cuando llegué a trabajar con mis botas de motorista, dijeron “¿Pero por qué? ¿Dónde está tu moto?”
Así que decidí que cuando creara mi propia colección, quería traspasar los límites de lo que es bello y lo que no lo es.

Cuando empecé a diseñar para mí en 1976, muchos consideraron que mi trabajo era demasiado sexual, y durante mucho tiempo, la prensa de moda francesa me ignoró. “Él juega, él crea los juegos, esas no son prendas de verdad”, decían.

Por supuesto que eran prendas de verdad, solo que se colocaban juntas y se jugaba con ellas.
¿Quién dice que no puedes usar una chaqueta de motociclista con un tutú, o que los hombres no pueden ser sexy y andróginos?

La generación más joven de las mujeres respondió. Querían esa mezcla y yo estaba haciendo algo que les complacía.

Mucho es lo que ha cambiado desde entonces. Hoy en día, Saint Laurent, Courrèges y Cardin son héroes de la historia de la moda francesa, y la prensa francesa no me ha criticado tanto a lo largo de los últimos 20 años, ¡lo que hace que me pregunte si estaré haciendo algo mal!

La última generación de diseñadores franceses está haciendo cosas maravillosas –Olivier Rousteing confecciona preciosas prendas para personas preciosas en Balmain; Nicolas Ghesquière es fantástico; me encanta la actitud de Hedi Slimane en Saint Laurent– pero los diseñadores dinámicos de otros países también mantienen viva la rebelión y la diferencia en este país.

Al igual que la guerra y la ocupación le dieron forma a la década de 1940, y la revolución sexual cambió el mundo en la década de 1960, la globalización ha cambiado el panorama de la actualidad.

Ahora más que nunca, la Semana de la Moda de París es donde los más talentosos y provocadores se esfuerzan por erigir sus marcas y compartir su punto de vista porque saben lo que París representa: creatividad, audacia, y todavía, el prestigio.

Aquí pienso en el creativo diseñador japonés Rei Kawakubo de Comme des Garçons, mi antiguo asistente Martin Margiela de Bélgica, Vivienne Westwood de Inglaterra, y Rick Owens de Estados Unidos, todos los que han tenido parte en la programación aquí.

Al igual que los visionarios franceses que yo admiraba cuando crecía, estos diseñadores internacionales han abierto mis ojos a nuevos conceptos e ideas increíbles y, en ocasiones, escandalosas. Ellos tienen su propio mundo y su propia identidad, y hacen cosas que no puedes esperar de cualquier otra persona.

Muy francés de parte de ellos.