Washington (CNN) – El Pentágono publicó 198 fotografías,  varias de las cuales parecen mostrar daños sufridos por detenidos después de supuestamente experimentar abusos mientras estaban detenidos en Iraq y Afganistán durante la administración de George W. Bush.

El portavoz del Departamento de Defensa, el comandante Gary Ross, dijo que las fotos se originaron a partir de las investigaciones criminales independientes sobre las denuncias de mala conducta por parte del personal estadounidense.

Las investigaciones corroboraron aproximadamente 14 denuncias de mala conducta, mientras que se comprobó que otras 42 acusaciones no tenían fundamento, dijo.

El Pentágono no especificó cuáles de las fotos publicadas vinieron de casos confirmados versus no confirmados.

En los casos justificados, 65 miembros del servicio recibieron algún tipo de medida disciplinaria, desde cartas de amonestación hasta cadena perpetua, según el Pentágono.

La publicación de las fotos fue el resultado de una demanda en base a la Ley por la Libertad de la Información interpuesta en 2004 por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) contra el Departamento de Defensa.

El juicio buscaba la publicación de aproximadamente 2.000 fotos retenidas por el Pentágono, según la ACLU, quien dijo que continuará presionando para que las 1.800 o más imágenes restantes se hagan públicas.

"Todavía proseguimos con nuestro caso por las fotografías secretas restantes, las cuales creemos que son muy importantes porque es necesario un cuadro completo a fin de mostrar toda la magnitud de los abusos", le dijo Josh Bell, portavoz de la ACLU, a CNN.

"Hace tiempo se necesitaba la revelación de estas fotos, pero más importante que la revelación es el hecho de que cientos de fotografías aún están siendo retenidas", dijo el Subdirector Jurídico de la ACLU, Jameel Jaffer.

"Las imágenes aún secretas son la mejor evidencia de los graves abusos que tuvieron lugar en los centros de detención militares. La divulgación selectiva del gobierno presenta el riesgo de engañar al público sobre el verdadero alcance de los abusos".

La ACLU también dejó claro que aquellos que fueron castigados eran soldados de bajo nivel y que los superiores todavía tienen que rendir cuentas.

En marzo de 2014, el juez de distrito de Estados Unidos, Alvin K. Hellerstein, del distrito sur de Nueva York, le ordenó al Pentágono que publicara las fotos. En ese momento, Hellerstein dijo que el gobierno no pudo comprobar su argumento de que la publicación de las fotos pondría en peligro a soldados o civiles estadounidenses en el extranjero.

La mayoría de las fotos representan imágenes en primer plano de los detenidos, algunos de los cuales muestran hematomas y laceraciones visibles.

En julio de 2011, el juez bloqueó la publicación de las fotos a instancias del Secretario de Defensa porque las tropas estadounidenses todavía estaban combatiendo en Iraq. En 2009, el Congreso había aprobado la ley que otorga a la secretaria la autoridad para retener durante tres años la solicitud según la Ley por la Libertad de la Información si la información se consideraba una amenaza para la seguridad nacional.

Para hacer énfasis en el riesgo, el Departamento de Defensa hizo mención de las demostraciones públicas y, en ocasiones violentas, en la región donde se hizo el seguimiento de informes de quemas del Corán, películas blasfemas y la publicación de un video en el 2012 que supuestamente mostraba soldados estadounidenses orinando sobre combatientes enemigos muertos.

En el momento de la decisión del juez, el contralmirante de la Marina, Sinclair Harris, del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, dijo que los grupos extremistas islámicos como ISIS utilizan "imágenes asociadas con las prácticas de detención de Estados Unidos" como parte de sus esfuerzos de reclutamiento.

La ACLU protestó estas razones al decir que la predicción de los militares de la violencia contra los estadounidense era solamente una especulación.

Pero, para diciembre de 2011, la mayoría de las tropas de infantería se habían retirado de Iraq, y Hellerstein dijo que no era claro de qué manera la liberación de las fotos afectaría las operaciones militares.

Desde entonces, miles de escuadrones estadounidenses han regresado a Iraq como parte del esfuerzo para entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes en su lucha contra ISIS.

La ACLU también argumentó que el Departamento de Defensa debe revisar individualmente cada foto y explicar por qué su publicación podría poner en peligro a los estadounidenses para tratar de justificar el hecho de ocultar la información.