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Cine

Anomalisa, la improbable cinta nominada que podría ganar un premio Oscar

Por Thomas Page

(CNN) — Filmar una escena de sexo normalmente es un asunto estresante durante el rodaje. La mayor parte del equipo se quedará afuera, se enciende la calefacción y las batas de baño están siempre a la mano.

Las estrellas de “Anomalisa” no recibieron tal tratamiento… y su rodaje duró cuatro agotadores meses.

De once pulgadas de alto y hechos de silicona, Michael Stone y Lisa Hesselman son el centro de lo que justo podría ser el contendiente más improbable de este año para la gloria de los Premios de la Academia. Nominada como la mejor película de animación, “Anomalisa” entra en el combate como la ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Venecia… algo notable si se tiene en cuenta que fue financiada parcialmente por una campaña de Kickstarter.

O quizá no, considerando la potencia en vatios detrás del reparto y el equipo de la película de stop-motion. Escrita por Charlie Kaufman (“Nueva York en escena”, “¿Quieres ser John Malkovich?”) y codirigida por Kaufman y Duke Johnson (“Frankenhole”), esta reclutó a David Thewlis y a la nominada al Oscar, Jennifer Jason Leigh, en las funciones de actuación de voz.

Sin embargo, podría decirse que los verdaderos héroes de este sorprendente éxito son sus animadores: los reparadores, los ingeniosos, los artistas que después de una jornada de diez horas se retiraban con dos segundos y medio de secuencias utilizables. Una película animada con inclinación claramente para adultos, la cual tuvo que negociar pechos, traseros y penes desmontables, sin dejar de ser fiel a la propuesta tierna y conmovedora de Kaufman.

CNN Style se sentó con el supervisor de animación, Dan Driscoll, para descubrir cómo crearon la película más sincera de este año.

Más allá de la estructura

Michael Stone, un exitoso gurú del sector de los servicios, es el desilusionado y crónicamente solitario par de ojos a través de los cuales vemos el mundo de “Anomalisa”. La suya es una vida de vuelos en clase de negocios y paradas en hoteles sosos e insulsos. Él predica que el cliente es una persona, pero a Michael todo el mundo le parece igual; una multitud amorfa con la que se ve obligado a negociar en el vestíbulo y a la que se enfrenta en las salas de conferencias. Esto es, hasta que conoce a Lisa.

No siempre es fácil, definitivamente hay momentos en los que terminas insultando a esas marionetas.

Convertir eso en realidad no siempre fue algo sencillo para Driscoll y su equipo.

“Intento y le digo a las personas que no hubo tomas fáciles”, dice. “El asunto con el stop-motion es que es un medio muy táctil. Cualquier cosa que puedas ver en la pantalla es real, nada se mejora de manera digital”.

Todo, desde el giro en una copa de un martini hasta un chorro de orina de Michael se tuvo que hacer y animar (el último mediante “sedal, silicona, un poco de jalea KY y pintura”, por si te interesa).

“Incluso una toma en donde se ve un reflejo de Lisa en el ojo de Michael… ese era un reflejo real en un globo ocular que era de menos de un cuarto de pulgada de grosor”.

“No siempre es fácil,” admite Driscoll, “definitivamente hay momentos en los que terminas insultando a esas marionetas”.

La producción se convirtió en un asunto que lo abarcaba todo para el equipo en Starburns Industries, el cual pasó dos años en la animación de la película de 90 minutos. Fue en realidad una partida llegar a hacer lo que Driscoll etiqueta como “una película seria”.

“Estuvimos tropezando en la oscuridad”, dice, riendo. “No teníamos idea de que iba a ser enorme, una especie de clásico de culto”.

Antes de comenzar el rodaje, Kaufman, Johnson y Driscoll se sentaron con un animador, y durante dos semanas vieron una versión de la película del artista del guión gráfico, tratando de descifrar la manera de trasladarlo a stop motion. El tiempo era una limitación evidente y la solución fue un dolor de cabeza logístico: según el relato en la cuenta oficial de la película en Tumblr, el equipo trabajó a través de 15 etapas de forma simultánea durante el rodaje.

Los multiples rostros de Michael Stone

Uno de los modelos presentes en casi todas las etapas es el miembro fiel inexpresivo del aparato al que Michael ve por todas partes. Driscoll revela que cada vez que este aparece en la pantalla”, en realidad estás viendo un trozo del personal”.

“Caminamos por el estudio con una cámara, y creo que podría haber habido una docena o 20 personas… Los fotografiamos a todos, escaneamos todos los rostros en Photoshop y los mezclamos a todos juntos hasta que obtuvimos uno”.

En parte inmortalizados, ellos son parte de alrededor de 2.000 que se crearon para la película. El departamento de arte utilizó máquinas de impresión 3D –”convirtiéndose en la norma” en la industria, según Driscoll– y las mantuvo funcionando las 24 horas del día produciendo cada expresión facial concebible.

Para Michael y Lisa, los modelos requirieron algo más de textura y de apariencia real, mientras que se dirigían claramente hacia lo que se conoce en la industria como el “valle inquietante”… cuando la animación se desplaza demasiado cerca de la vida real.

“Definitivamente fue una preocupación para nosotros”, dice Driscoll, al hacer referencia a diversas técnicas de captura de movimiento. “Tratar de que la animación llegue a ser tan real, puede parecer…” se quiebra de manera diplomática. “No queríamos convertirnos en eso”.

Trabajar en ‘doses’ –rodar a 12 fotogramas por segundo– y ‘unos’ –24 fotogramas por segundo– fue también un factor que el animador dice que les permitió “cambiar el estilo” y que “nos ayudó a alejarnos del valle inquietante”.

Más humana que los humanos

Para tomar prestada la máxima de The Tyrell Corporation, fabricante androide en “Blade Runner”, lo que “Anomalisa” ha hecho para lograr tales elogios es crear una película “más humana que los humanos”. Su tono sincero fue particularmente importante en la escena de la película de la cuál se habla más, cuando Michael y Lisa comparten una cama.

“Esa fue una de las cosas que desde el principio supimos que sería muy difícil asegurarnos de que no sería solamente algo como para decir: ‘Oh, mira, son dos marionetas que tienen relaciones sexuales, ¿no te parece gracioso?”, explica Driscoll. En otras palabras, esto no fue “Team America”.

“Queríamos que este momento tierno y amoroso entre dos personas fuera lo más parecido a lo que podrían llegar dos seres humanos”. Para lograr hacer esto bien hecho, el animador de la toma, Kim Blanchette, pasó dos meses tan solo tratando de resolver cómo se desprenderían las sábanas y las mantas, y cómo las marionetas pondrían peso sobre la cama modelo. Fueron meses tan solo para la preparación para el rodaje, y luego fueron tres o cuatro meses más solamente para filmar la escena.

“Hubo días en los que ellos solamente obtenían 12 fotogramas. Todos sabían que tenía que salir bien… había mucho en juego en esto para nosotros”.

El resultado es una escena compuesta en gran parte por un solo rodaje, tan intenso como conmovedor. El hecho de que esta escena y que la película haya sido tan bien recibida le habla a un medio que Driscoll sostiene que está “madurando”.

“Llegar a este proyecto, que era tan intenso emocionalmente, fue en realidad enfrentar un gran desafío en cuanto a cómo íbamos a lograr este asunto”, dice. “Para que las personas respondan como lo están haciendo, esto realmente nos ofrece una lección de humildad”.

El 28 de febrero, el equipo sabrá si ganó un premio de la Academia por sus esfuerzos. Driscoll se niega a contemplar la posibilidad, y permanece diplomático hasta el final.

“Es tan sorprendente que a las personas les guste tanto. No puedo pedir nada más, y estoy seguro de que Duke y Charlie estarán de acuerdo con esto”.

“Anomalisa” se estrena en el Reino Unido el 11 de marzo.