(CNN) - Mientras mi avión aterrizaba anoche en Kolkata, reflexioné sobre lo mucho que ha cambiado la ciudad en la que crecí. Cuando era un niño tenía un nombre diferente: Calcuta, la antigua capital de la soberanía británica en la India. Ahora es llamada Kolkata, el cambio parte de una ola nacional de recuperaciones lingüísticas y culturales... Bombay se cambió a Mumbai, Madras a Chennai, Bangalore a Bengaluru.

Dejé Kolkata en 2001 y regresaba cada pocos meses. En aquellas visitas, todo se sentía igual, cómodo, natural, empapado en nostalgia. Sin embargo, cuando ajusto el telescopio un poco y comparo lo que era con lo que es –15 años después– las cosas se sienten muy distintas: el Partido Comunista ya no está en el poder; Kolkata ha seguido cayendo tras el orden jerárquico de la India, aventajada por metrópolis que antes eran menores; además, se ha visto un considerable éxodo de profesionales y los mejores y más brillantes estudiantes hacen sus maletas y se van a otros países.

Incluso el antiguo encanto de Kolkata parece oculto, reducido: nuevos centros comerciales y rascacielos atropellan las antiguas casas de tres y cuatro pisos que una vez salpicaban la ciudad. No obstante, los cambios son necesarios a medida que más y más indios se apiñan para ir a las grandes ciudades en busca de trabajo y oportunidades. Mientras tanto, India ha adquirido más clase media y la juventud tiene más aspiraciones.

Quizás la máscara más visible de la antigua Kolkata puede verse en sus numerosos pasos a desnivel –lo que los indios llaman "pasos elevados"– que serpentean a través de la ciudad. Se están construyendo para aliviar la congestión del tráfico y conectar las partes antiguas de la ciudad con los nuevos suburbios, pero también son una monstruosidad... grandes, feos, a menudo cubiertos con anuncios políticos o vallas publicitarias para las películas de Bollywood.

Al menos una cosa no ha cambiado, mis padres todavía recogen a su hijo, ahora de mediana edad, en el aeropuerto... siempre. Ellos también parecen estar un poco apagados, pero todavía robustos, una fuente constante de estabilidad en mi vida. Usualmente me saludan con un gran abrazo, pero anoche no fue así.

"Es un día vergonzoso para nuestra ciudad", dice mi padre. Él no necesita decir por qué. Estoy en casa para informar sobre el derrumbe mortal de un puente al norte de Kolkata. Estaba planificado que las operaciones de rescate continuaran durante la noche.

A medida que nos dirigimos a casa, tomamos el nuevo acceso directo habitual. Es un paso elevado.

"¿Acaso es seguro?", pregunto. Mi padre dice que las autoridades permiten que los autos usen el puente por la noche para pasar en ambas direcciones. Durante el día, de 9 a.m. a 9 p.m., solo es permitido el tráfico de una sola vía. No puede soportar tanto peso, dice. Es un hecho bien conocido entre los residentes, dice.

La infraestructura de Kolkata ha luchado durante largo tiempo con el crecimiento de la ciudad.

El derrumbe

En la mañana, mientras me desplazo al sitio del derrumbe del paso elevado, me sorprende ver cuán inseguro parece todo. Precediendo al punto exacto del derrumbe, cientos de espectadores presentes miran, curiosos. ¿Acaso no tiene miedo de que el puente sobre ellos se derrumbe?

"Sí, cualquier cosa puede pasar aquí", dice un hombre. Pero él se queda quieto, casi paralizado.

Es una sensación de fatalismo en India, de karma... en realidad nunca he logrado entenderlo bien. Lo que tiene que suceder, sucederá.

Me abro paso más cerca, intentando mantenerme a los lados de la calle. Las partes aún intactas del paso elevado están encima de mí. Apenas hay un espacio de un par de pies entre el paso elevado, a 12 metros de altura, y los edificios a ambos lados. En algunas partes, me imagino que los residentes pueden extender la mano y tocar el puente. Si se completa, la vista que tienen por la mañana sería la de un autobús escupiendo monóxido de carbono.

Logro llegar al sitio del derrumbe. Lo primero que me golpea no es lo que se divisa a mi alrededor... ya he visto algo de esto en la televisión, lo estoy esperando... Me golpea un fuerte hedor, casi abrumador. Me estremezco... es el olor de la muerte.

Asimilo la destrucción a mi alrededor... ...la parte del puente que se derrumbó es probablemente de un ciento de metros de largo. Las columnas gigantescas se encuentran sobre el suelo torcidas, arrugadas como cartón. Grandes tractores amarillos empujan a través de los escombros, tratando de forjar un camino.

Le pregunto a uno de los trabajadores con cascos amarillos, de la Fuerza Nacional de Desastres: ¿piensa que salvarán a alguien? Hace una mueca y mira hacia otro lado.

Cada vez que los tractores se mueven se ven nubes de humo que suben en el aire. El sonido de la perforación desgarra el aire. Hay una sensación de desesperación pero también de desesperanza. Deambulo durante un minuto para recobrar la compostura.

Infraestructura

Al igual que la mayoría de ciudades de la India, Kolkata proliferó rápidamente a partir de un grupo de pueblos y creció... y creció. En el siglo XIX este fue uno de los grandes centros del comercio en Asia, un puerto clave y el hogar de los negocios florecientes.

Pero la India se ha esforzado por modernizarse desde que se independizó en 1947. De acuerdo con el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, la India ocupa el lugar número 55 en el mundo de la infraestructura básica, por detrás de países como China, Rusia e Indonesia.

Los derrumbes de edificios no son extraños. Estos ocurren a causa de un cóctel mortal de razones: las normas poco estrictas, malos materiales de construcción y trabajadores sin la debida preparación. A menudo, las construcciones quedan amontonadas y cuando una de ellas está mal construida, las otras sufren.

Es menos común escuchar del derrumbe de un puente... en parte porque los puentes son usados or todos, ricos y pobres, poderosos o impotentes... son más democráticos. Quizá esa es la razón por la que existe una mayor sensación de enojo y sorpresa en Kolkata.

El sistema de asistencia en caso de desastres también es un problema en la India.

Según testigos en Girish Park, pasaron muchas horas antes de que las grúas y los camiones llegaran al lugar para despejar los escombros. En parte, esto se debe también a que las carreteras de Kolkata son tan estrechas... ir de un lugar a otro en un buen momento es una lucha, no digamos después del colapso de un puente arterial clave.