Nota del editor: Ian Kerner es licenciado en psicoterapia, certificado como consejero sexual y autor de un best seller del New York Times. Lee más de sus historias en iankerner.com.

(CNN) - Para muchos de nosotros nuestro primer acercamiento a la pornografía fue subrepticio, a escondidas: echando un vistazo a la copia de una revista Playboy de alguien o viendo una videocinta robada de algún hermano mayor.

Actualmente, sin embargo, el porno está en cualquier lado; cualquiera puede entrar a internet y acceder a este con pocos clics. Las cifras son asombrosas: según información de la Asociación Psicológica Estadounidense, los índices de consumo de pornografía están entre 50% y 99% en los hombres y entre 30% y 86% en las mujeres.

El popular sitio de internet PornHub recibe a unos 2,4 millones de visitantes por hora, más de un estimado de 6.000 visitantes por segundo.

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¿Y adivina qué? ¡Es gratis! No solo eso hace al porno más accesible, sino que lo hace más aceptable para nosotros: para muchos milénicos, el porno es menos tabú y simplemente es parte de la vida. De alguna manera es una cosa positiva. El porno —o como lo llamamos en mi campo, material sexualmente explícito en internet o estímulos sexuales visuales— puede ser una parte valiosa de una vida sexual sana.

Una regulación propuesta en California podría requerirles a los actores de porno que usen condones cuando están grabando. Esta consideración no solo promueve el sexo seguro en el set entre los actores, también animará a los espectadores del porno para que sigan el ejemplo en casa. Pero los condones no son la única manera de proteger la seguridad de los actores o asegurar que el porno que les llega a los consumidores es de un estándar superior.

De hecho, una tendencia en auge en la creación de películas para adultos —conocido como el porno ético— está cambiando la manera en que el contenido erótico es hecho y consumido.

‘Buscando algo que se sienta real’

“Si ponemos el porno en perspectiva y lo usamos como una fantasía adjunta, puede ser benéfico”, dice Marty Klein, licenciado y terapeuta matrimonial y de familia certificado y autor de El porno de él, el dolor de ella: confrontando el pánico al porno de los estadounidenses con charlas honestas sobre sexo. Pero con esta aceptación creciente llega una tolerancia al material mediocre. Como la mayoría de contenido publicado en línea, los sitios de internet que ofrecen porno gratis operan en términos de búsquedas y clics. No son creados bajo el modelo de “crear y ellos vendrán”, sino en cambio bajo el modelo de “hacer más de lo que el público ya está consumiendo y a lo que le hacen clic”.

Este acercamiento crea un círculo vicioso: en lo que hacemos clic es en lo que ya está hecho, y lo que ya está hecho es lo que genera clics.

Aunque el promedio de duración de una visita de porno está en promedio en 9 minutos, muchos hombres y mujeres gastan más tiempo buscando algo interesante para ver.

“A veces puedo gastar dos horas en la noche buscando porno”, me dijo uno de mis pacientes. “No es porque sea adicto. Sólo estoy buscando algo que se sienta real”.

Cantidad vs. calidad

Desafortunadamente puede ser difícil encontrar buen material en los sitios de internet, donde la cantidad excede de lejos a la calidad.

“Los aficionadoss han reemplazado ampliamente a los actores porque esperan trabajar por menos dinero”, explica Bryant Paul, un miembro de la facultad de medios de la Universidad de Indiana y coproductor del documental nominado al Emmy “Hot Girls Wanted”.Con las carreras de los actores amateur en la cima después de poco tiempo, muchos participan en materiales degradantes y que los explotan para seguir teniendo relevancia en la industria.

Porque los sitios de internet tienden a publicar contenido corto y digerible, y algún material que ofrecen puede ser pirateado y sacado de contexto.

“Los sitios de porno gratis pueden robar escenas de películas más largas, que reetiquetan y revenden”, explicó la directora de películas para adultos Jacky St. James.. “Puedo crear una película más narrativa y romántica, solo para tener un clip en una página de internet que sea marcado como ‘prostituta rubia pechugona de rodillas’”.

“Lo peor es que no hay garantía de que las personas que participan en porno gratis tengan la edad legal para hacerlo o que hayan estado de acuerdo con que eses material sea reproducido en pantalla”, agregó St. James.

Un acercamiento ético

Pero la respuesta al mal porno no debería cancelar el porno del todo; debe ser un mejor porno. Presentar porno ético. De la misma manera en que los productos orgánicos han transformado la manera como compramos alimentos, el porno ético está cambiando el horizonte del material para adultos, haciéndolos disfrutar más fácil.

En su nuevo libro “Porno ético para penes: Una guía para hombres para ver placer responsablemente, el sicólogo clínico David Ley subraya los requerimientos para esta nueva forma de porno: debe ser producido de manera legal, respetar los derechos de los actores y pagarles por su labor y tratar tanto a actores como consumidores como individuos conscientes que piensan. También es importante: el porno ético celebra la sexualidad como un componente diverso, complejo y multifacético del ser humano, sin juzgarlo.

Eso no significa que el porno ético es siempre romántico y suave. “El sexo duro y fuerte puede ser ético”, dice St. James. “Lo que importa es que los actores estén cómodos, sean conscientes y que respeten las barreras de los demás”.

Ley está de acuerdo.“El porno ético puede explorar aspectos más oscuros de la sexualidad. Si esperamos que sea ‘bueno’, podríamos hacer que los demás se avergüencen de sus propios deseos”, dice. “Los deportes profesionales no son tampoco ‘buenos’, pero pueden ser jugados con ética y responsabilidad. Debe ser igual con el porno”.

Otra cosa para considerar: Como el porno en sí mismo debe ser ético, la manera en que es consumido también debe serlo.

“Además de ser partidario de un producto que esté hecho de manera ética, debemos usarlo de la misma manera”, explica Klein. “Eso significa disfrutarlo de una manera en la que se destaquen los aspectos positivos de tu propia vida y relaciones sexuales. Por ejemplo no romper ninguna de las promesas que le haces a tu pareja sobre la cantidad de porno que ves y no usar el porno para esconderte de tu pareja o hacerla sentir mal con comparaciones explícitas de los cuerpos de las estrellas porno”.

En mi propia experiencia, usualmente les sugiero a las parejas que usen el porno ético en sus rutinas sexuales para incrementar su placer sexual, así como a la gente que tienen preocupaciones sexuales comunes como disfunción eréctil, eyaculación prematura y dificultad para llegar al orgasmo.

De hecho, la neurocientífica Nicole Prause y sus colegas encontraron en una investigación que ver más pornografía incrementa el deseo sexual en los hombres e incrementa el deseo sexual con su pareja. En otras palabras, la pornografía los hace más sensibles a las señales sexuales “normales” y más deseosos de relaciones físicas reales. (Archives of Sexual Behavior, May 2013).

Así que, ¿cómo sabes que el porno que estás viendo es producido de manera ética? Aunque no hay garantía, debes empezar con las ganadoras de los premios anuales de porno femenino. Sí, probablemente tengas que pagar por eso, pero al menos con un bajo presupuesto, puedes construir tu librería pornográfica con algo con lo que te sientas bien y estás disfrutando al mismo tiempo.