(CNN) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus principales funcionarios de inmigración han empezado a enfocar su atención en la violenta pandilla MS-13 y dicen que las políticas inmigratorias de línea dura del gobierno están dirigidas a detener la expansión de la banda en el país.

"MS-13, ¿conocen la MS-13?", preguntó Trump durante un discurso el viernes en la Asociación Nacional del Rifle en Atlanta. "Ya no será agradable para ellos. Son un grupo malo. No será agradable para la MS-13 –saquémoslos de aquí, ¿no? Saquémoslos".

Pero la verdad sobre la pandilla, la primera en ser catalogada como "organización criminal transnacional" por el gobierno de Estados Unidos, es más complicada –y los expertos dicen que usar a la MS-13 para justificar la persecución de inmigrantes indocumentados en realidad podría darle mayor fuerza.

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La Mara Salvatrucha, o MS-13, es más fuerte en Centroamérica, especialmente en El Salvador, pero extiende su empresa criminal a Estados Unidos, incluyendo ciudades como Los Ángeles, Nueva York y la región de Washington.

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La MS-13 comenzó en Los Ángeles en 1980 durante una oleada masiva de salvadoreños en Estados Unidos. Su ramificación en Centroamérica ocurrió cuando muchos de sus miembros fueron deportados por Estados Unidos, de acuerdo a una investigación de la Universidad de Pittsburgh y un estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Como parte de su elevada retórica contra la inmigración indocumentada, últimamente, el gobierno de Trump ha identificado a la MS-13 como una especie de enemigo público número 1.

"Las débiles políticas inmigratorias del gobierno de Obama permitieron la formación de pandillas de la MS-13 en ciudades de todo Estados Unidos. ¡Las estamos removiendo rápidamente!", tuiteó Trump a principios de este mes.

El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, habló el viernes en Long Island, Nueva York donde dijo que la MS-13 era "una de las amenazas más graves para la seguridad pública estadounidense".

Jeff Sessions, fiscal general de Estados Unidos, en Long Island. (Photo by Spencer Platt/Getty Images)

La elección de Long Island no fue casualidad –en marzo, fiscales anunciaron una condena contra 13 supuestos miembros de la MS-13, acusando a un grupo de ellos del asesinato en septiembre de dos niñas que fueron golpeadas con bates de béisbol y machetes mientras caminaban a casa desde su escuela. De los 13 señalados, 10 estaban en el país ilegalmente, dijo el fiscal de distrito Robert Capers.

Tras su discurso, Sessions se reunión con familiares de las dos niñas, dijo un vocero del Departamento de Justicia.

"La consigna de la MS-13 es matar, violar y controlar... Eso debería decirnos lo suficiente sobre el tipo de grupo al que nos enfrentamos", dijo Sessions.

En una entrevista este mes con Fox News, Sessions sugirió que la pandilla podría ser designada como organización terrorista.

"Creo que sí, tal vez, creo que podría calificar para eso", dijo Sessions cuestionado sobre la designación.

Pero el funcionario retrocedió ligeramente el viernes al decir que aunque el grupo cumple "algunas de las calificaciones", él no está seguro de cuáles son todos "los estándares para esa designación".

Sin embargo, expertos dicen que existe poca evidencia estadística que indique que la MS-13 es más peligrosa para Estados Unidos que otras pandillas. Sus métodos son particularmente brutales, dicen los expertos, y en los últimos meses varios asesinatos de alto perfil han sido noticia en el país.

"Esta actitud de que hay una nueva amenaza, que es nueva y que solo tiene que ver con la inmigración, no hay nada exacto en esa narrativa", dijo Jorja Leap, antropóloga e investigadora de pandillas en Universidad de California en Los Ángeles.

Y la idea de que el gobierno de Barack Obama ignoró a la MS-13 también es difícil de probar. Fue el Departamento del Tesoro en tiempos de Obama el que definió en 2012 a la banda como organización criminal transnacional.

De acuerdo con datos entregados a CNN por parte de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), los arrestos de miembros de la MS-13 registrados por ICE han fluctuado pero no han visto una gran caída en los últimos 12 años.

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Leap dijo que la pandilla se ha ganado una reputación por encima de otras en Estados Unidos no porque sea más peligrosa, sino porque su violencia es conocida por ser particularmente brutal, porque se trata de una de las raras pandillas que operan a escala internacional, y porque en Los Ángeles era la única banda que no respetaba la "disciplina penitenciaria" - la pausa habitual en la rivalidad entre pandilleros que están en la cárcel.

La antropóloga dijo que era "recelosa" de la elevada atención sobre la pandilla.

"No se trata de decir que los terribles crímenes no han ocurrido, solo me pregunto por qué están siendo destacados ahora", dijo Leap. "Es preocupante. Los crímenes de las pandillas siempre están en la mente de las personas, los crímenes brutales siempre están en la mente de las personas, ¿por qué aquí, por qué ahora y por qué atribuirlo a la inmigración?"

Danielle Bennett, portavoz de ICE, dijo que la agencia ha estado preocupada durante mucho tiempo sobre la MS-13 debido al rol que tiene en la delincuencia transfronteriza, aun cuando los pandilleros son ciudadanos de Estados Unidos.

"Son una pandilla muy, muy violenta que tiene nexos con la frontera, involucrados en el tráfico de personas, la extorsión, el tráfico de drogas, con mucho del dinero que fluye para alimentar la violencia en Centroamérica", dijo Bennett a CNN. "Así que creo que es por eso por lo que para nosotros son un objetivo".

Eric Olson, un experto del Instituto Wilson Center en México, consideró apropiado que el Departamento de Justicia de Estados Unidos se enfoque en la MS-13 –pero no a expensas de otras pandillas y cárteles que tiene un rol más importante en el tráfico de drogas, por ejemplo.

"¿Son un grupo de malas personas que extorsiona? ¿Que asesina? Sí", dijo Olson. "Pero su relación con el movimiento transnacional de estupefacientes no está tan claro... Creo que no deberíamos enfocarnos en un solo grupo. Deberíamos ver el panorama completo".

Leyla Santiago, de CNN en Ciudad de México, y Laura Jarrett contribuyeron a este reporte.