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EE.UU.

Exclusivo: gobierno de EE.UU. interceptó los teléfonos del exdirector de la campaña de Trump

Por Evan Perez, Shimon Prokupecz, Pamela Brown

Washington (CNN) — Investigadores de Estados Unidos interceptaron los teléfonos del exdirector de la campaña de Donald Trump Paul Manafort bajo órdenes judiciales secretas, antes y después de las elecciones presidenciales del 2016, según le dijeron fuentes a CNN. La noticia representa un extraordinario paso que involucra a un alto funcionario de la campaña que ahora está en el centro de la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones.

El espionaje del gobierno continuó hasta principios de este año, incluyendo un periodo en el que se supo que Manafort habló con el presidente Trump.

Algunos de los datos de inteligencia recolectados incluyen comunicaciones que despertaron preocupaciones entre los investigadores, por el hecho de que Manafort hubiera alentado a los rusos a ayudarles en la campaña, según tres fuentes familiares con la investigación. Dos de esas fuentes, sin embargo, advirtieron que las evidencias no son concluyentes.

El equipo del fiscal especial Robert Mueller, que lidera la investigación sobre la injerencia de Rusia en la elección, ha entregado detalles sobre esas comunicaciones.

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Manafort comenzó a ser investigado por el FBI en el 2014. La vigilancia fue suspendida en algún momento el año pasado por falta de evidencias, según una de las fuentes. Luego, el FBI restableció la vigilancia, gracias a otra orden secreta autorizada por la corte que trata los temas relacionados con la Ley de Vigilancia de Inteligencia Exterior (FISA, por sus siglas en inglés). Esa nueva orden extendía la posibilidad de espiar a Manafort hasta comienzos del 2017.

Paul Manafort.

Esa segunda orden, según las fuentes, hace parte de los esfuerzos del FBI para investigar los nexos entre la campaña de Trump y los rusos. Todas las órdenes deben ser aprobadas por el Departamento de Justicia y por funcionarios del FBI, y el FBI debe entregarle a la corte información que muestre las sospechas de que la persona objeto de la orden podría estar actuando como agente para otro país.

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No está claro aún cuándo entró en vigencia la nueva orden. El interés del FBI se profundizó a finales del año pasado por las comunicaciones interceptadas entre Manafort y empleados rusos sospechosos, le dijeron a CNN las fuentes.

Esas mismas fuentes aseguran que las conversaciones entre Manafort y Trump siguieron luego de que el presidente se posesionó y mucho después de que fuera pública la investigación del FBI sobre Manafort. Las conversaciones solo se detuvieron cuando los abogados de Trump y Manafort insistieron en que debían parar.

No está claro tampoco si Trump también fue sujeto de vigilancia e interceptaciones. Aunque el Departamento de Justicia y el FBI han negado haber interceptado sus comunicaciones.

La Casa Blanca no quiso hacer comentarios para esta historia. Un vocero de Manafort tampoco quiso hablar al respecto.

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Previamente, Manafort había negado que se hubiera comunicado de manera “deliberada” con agentes de inteligencia rusos durante las elecciones y también negó haber participado en cualquier esfuerzo por parte de Rusia para “perjudicar los intereses de Estados Unidos”.

Las fuentes también dijeron que el FBI no estaba escuchando las conversaciones de Manafort en junio del 2016, cuando Donald Trump Jr. lideró una reunión en la que estaban Manafort, entonces director de la campaña; Jared Kushner, el yerno de Trump, y un abogado ruso que prometió entregar información negativa sobre Hillary Clinton.

Ese vacío podría ser crucial para los fiscales e investigadores del equipo de Mueller.

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Así comenzó todo

El FBI comenzó a interesarse en Manafort en el 2014, en parte como resultado de una investigación estadounidense sobre Viktor Yanukovych, el expresidente ucraniano que fue derrocado por el régimen prorruso, en medio de protestas callejeras. El partido de Yanukovych fue acusado de corrupción y las autoridades ucranianas aseguraron que había sacado millones de dólares del país.

Los investigadores pasaron varios años indagando sobre cualquier posible papel que la firma de Manafort y otras compañías consultoras de EE.UU. incluyendo el Grupo Podesta y Mercury LLC hubieran jugado en el antiguo régimen de Ucrania.

El año pasado, fiscales del Departamento de Justicia concluyeron que no había suficiente evidencia para acusar a Manafort ni a ninguna de las otras firmas y personas involucradas en la investigación.

El FBI y el Departamento de Justicia han desde entonces renovado de manera periódica la orden que los autoriza para seguir vigilando a Manafort.

Cuando Manafort tomó las riendas de la campaña de Trump como director, en mayo del 2016, los técnicos de vigilancia del FBI ya no estaban escuchándolo. Según las fuentes, el hecho de que fuera parte de la campaña no influyó en que se suspendieran las escuchas. Fue por la falta de evidencia relacionada con la investigación sobre Ucrania.

Manafort fue expulsado de la campaña en agosto. En ese momento, el FBI ya tenía información de agentes de contrainteligencia sobre una serie de extrañas conexiones entre colaboradores de Trump y Rusia. La CIA también tenía información según la cual el presidente ruso Vladimir Putin habría ordenado a sus servicios de inteligencia llevar a cabo una amplia operación para involucrarse en las elecciones de EE.UU.

Las fuentes le dijeron a CNN que en ese momento los equipos de vigilancia del FBI comenzaron a monitorear de nuevo a Manafort, gracias a otra orden judicial secreta.

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Manafort tiene un apartamento en la Torre Trump, pero no está claro si la vigilancia del FBI se llevó a cabo allí. También tiene una casa en Alexandria (Virginia), allanada por agentes del FBI en julio pasado.

El FBI también interceptó a Carter Page, un colaborador de la campaña que el entonces candidato Trump alguna vez identificó como consejero de seguridad nacional. Los nexos de Page con Rusia, incluyendo un intento de acercamiento por parte de espías rusos, llevaron al FBI a conseguir una orden judicial para vigilarlo en el 2014.