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Donald Trump

Donald Trump

Si tiene los códigos nucleares en sus manos, ¿por qué al presidente no le hacen una revisión mental completa?

Por Wayne Drash, Ben Tinker

(CNN) — Con un libro revelador que plantea inquietudes sobre la estabilidad mental del presidente de Estados Unidos Donald Trump, renace una pregunta de por qué no se requiere que el hombre más poderoso del mundo pase un examen minucioso de salud mental.

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Trump se defendió a sí mismo diciendo que era un “genio muy estable” en una tormenta de tuits durante el fin de semana. Pero sus comentarios han hecho poco para calmar las preguntas sobre por qué el hombre con los códigos nucleares de la nación no tiene que someterse a evaluaciones de salud mental más rigurosas.

“Creo que es totalmente legítimo preguntar sobre eso y tener eso como parte del examen”, dijo Julian Zelizer, profesor de historia y asuntos públicos en la Universidad de Princeton y colaborador de CNN.

“En general, creo que es algo justo para el presidente, o alguien esté postulando para un cargo. No se trata de un escándalo ni de una revelación. Es entender si alguien es apto para ocupar la oficina y si hay algún problema que el propio presidente, o sus asesores, o el país, deban tener en cuenta”, añade.

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Trump, de 71 años, se someterá a un examen médico este viernes que realizará el doctor de la Casa Blanca Ronny Jackson, quien realizó los últimos exámenes físicos del presidente Barack Obama mientras ocupaba el cargo. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, prometió leer los resultados tan pronto como haya información disponible, pero finalmente le corresponde al presidente la información que quiere compartir con el público.

CNN se comunicó con varios médicos anteriores de la Casa Blanca para conocer qué se cubre de forma rutinaria durante los exámenes y qué tipo de evaluaciones de salud mental, si las hay, se realizan, pero no se pudieron contactar o se negaron a hacer comentarios.

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El debate sobre la perspicacia mental de un presidente no es nuevo. El expresidente Jimmy Carter intentó cambiar los criterios a mediados de la década de 1990 y dijo que el presidente debería ser evaluado por un panel externo de expertos médicos porque hay demasiado en juego.

“En este momento, la determinación es tomada por los médicos personales del presidente que deben tratar de equilibrar la confidencialidad del paciente y el interés personal en relación con el interés de la nación. Debemos encontrar una mejor manera”, escribió Carter en el número de diciembre de 1994 de la Revista de la Asociación Médica Americana.

Carter presionó para la formación de un grupo de expertos médicos no partidistas, no involucrados en la atención del presidente, a quien se le dio la responsabilidad “de determinar la discapacidad, aliviando así a los médicos del presidente de su potencial conflicto de intereses y permitiendo que la Enmienda 25 funcione con prudencia y suavemente.”

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La Enmienda 25 permite que el vicepresidente asuma la presidencia si el presidente en ejercicio no puede hacer su trabajo.

“La gran debilidad de Enmienda es su disposición para determinar la discapacidad en caso de que el presidente no pueda o no quiera certificar el impedimento o la discapacidad”, escribió Carter. “En este caso, el deber constitucional de actuar recae en el vicepresidente y la mayoría del gabinete. En un evento tan desafortunado, es absolutamente necesario que el vicepresidente y el gabinete obtengan asesoramiento médico preciso e imparcial para determinar si el presidente es capaz de realizar sus deberes”.

El secretario de Prensa de Carter se negó a poner al expresidente disponible para esta historia. En octubre, dijo que los medios eran más duros con Trump que con la mayoría de los presidentes.

Zelizer dijo que “no debería haber un debate” sobre la aptitud mental de un presidente, porque es imperativo para la nación.

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“La principal preocupación de todos es el poder del presidente para usar y ejercer la fuerza, ya sea nuclear o si está enviando tropas a una región en conflicto”, dijo Zelizer. “Más importante aún, es importante para la democracia: saber si la persona que ostenta esa oficina está en forma, mental y físicamente”.

La Dra. Gail Saltz, profesora asociada clínica de psiquiatría en el NewYork-Presbyterian Hospital, dijo que un internista definitivamente debería hacer preguntas a una persona mayor sobre la memoria y el estado mental, porque están en la vanguardia de la detección temprana.

“Si eres un buen internista, preguntas sobre esos problemas, porque deben ser detectados y tratados”, dijo Saltz. “Me sorprendería que la Casa Blanca diga que no habrá exámenes psiquiátricos ni neurológicos”.

La Casa Blanca dijo este lunes que la prueba del viernes no incluirá un examen psiquiátrico.

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El Dr. Nassir Ghaemi, profesor de psiquiatría en Tufts Medical Center en Boston, exploró los vínculos entre el liderazgo y las enfermedades mentales en su libro “A First-Rate Madness”. Emite una advertencia sobre el despido de un líder por cuestiones de salud mental, porque algunas de las figuras más importantes de la historia, como Winston Churchill y Abraham Lincoln, sufrieron episodios de depresión y se beneficiaron de ella en tiempos de crisis.

“Las personas con síntomas maníacos leves son más creativos y más resistentes al estrés que las personas mentalmente sanas normales”, dijo Ghaemi en “Smerconish” de CNN este sábado.

En su nuevo best-seller “Fire and Fury”, el autor Michael Wolff dice que los colaboradores cercanos al presidente Trump han expresado su preocupación por su salud mental y que las discusiones sobre su reemplazo están “vivas todos los días en la Casa Blanca”. CNN no ha podido verificar todas las afirmaciones de Wolff.

“No es irrazonable decir que este es el tipo de cosas de las que se ocupa la 25ta Enmienda”, dijo Wolff en “Meet the Press” de NBC.