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China

“Un demonio con la túnica de Buda”: acusan de abuso sexual a monje budista de alto rango en China

Por Steven Jiang

Beijing (CNN) — Uno de los monjes budistas de más alto rango de China ha negado las explosivas denuncias de mala conducta sexual, que los acusadores afirman que dejó al menos una víctima suicida.

En un documento de 95 páginas presentado a las autoridades chinas en julio, dos monjes varones del Templo Longquan de Beijing acusaron a Shi Xuecheng de acosar sexualmente y agredir a varias monjas.

Se produce en un momento en que las mujeres en China están presionando fuertemente contra el abuso sexual generalizado, de manera similar al movimiento #MeToo en los países occidentales.

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Xuecheng, que es el abad del Templo de Longquan, es una figura de alto perfil que encabeza la Asociación Budista de China y se desempeña como asesor político nacional del Gobierno comunista.

El hombre de 51 años, que ha hecho un voto de celibato como la mayoría de los monjes budistas, publicó una breve declaración el miércoles por la noche, negando todas las acusaciones a sus más de un millón de seguidores en su cuenta verificada en Weibo, el equivalente de Twitter de China.

La declaración, emitida en nombre de su templo, alegaba que los denunciantes “organizados y viciosos” habían “falsificado materiales, tergiversado hechos y difundido acusaciones falsas” para engañar al público. Dijo que el templo le pediría al Gobierno llevar a cabo una investigación oficial para “dejar las cosas claras”.

La Administración Estatal para Asuntos Religiosos dijo en un comunicado el jueves que la agencia “otorga gran importancia” a los reclamos contra Xuecheng y “ha comenzado el trabajo de investigación y verificación”.

El maestro budista Xuecheng llega a la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en Beijing el 3 de marzo.

El maestro budista Xuecheng llega a la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en Beijing el 3 de marzo.

Informe censurado en redes sociales

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El informe de los acusadores contiene numerosos ejemplos de mensajes explícitos que supuestamente Xuecheng envió a al menos seis monjas. En los mensajes, se alega que Xuecheng exigió la total obediencia de las monjas, incluidos los favores sexuales, como parte de su estudio de las doctrinas budistas.

Se filtró en Internet el miércoles y circuló ampliamente en las redes sociales chinas antes de ser censurado.

El documento tiene historias de varias de las presuntas víctimas, algunas de las cuales dicen que estaban tan devastadas por sus experiencias que se volvieron mentalmente inestables o incluso suicidas.

Shi Xianqi, uno de los dos monjes detrás del documento original, que también incluye denuncias de corrupción, dijo a CNN el jueves que él y el coautor Shi Xianjia respaldan sus palabras y están cooperando con las autoridades.

Las repetidas llamadas de CNN al templo Longquan y a Xuecheng el jueves no recibieron respuesta. Los medios locales informaron el jueves que el acceso por carretera a la montaña donde se encuentra el templo se cerró abruptamente después de que surgieran las denuncias, con un aviso que citaba “el peligro de alud tras las recientes lluvias torrenciales”.

“Un demonio con la túnica de Buda”

En una declaración a CNN, Xianqi describió cómo comenzó a investigar a Xuecheng a principios de este año cuando una monja “temerosa y nerviosa” le habló sobre los mensajes explícitos que había recibido del abad.

Después de obtener los mensajes por medios legales, Xianqi dijo que los denunciantes consultaron con la Policía y los expertos técnicos, quienes descartaron la posibilidad de que la cuenta del abad haya sido pirateada.

“Muchas mujeres budistas fieles quisieron unirse al templo y yo siempre voté que sí”, dijo en el comunicado. “Poco sabía que los estaba enviando a la boca del tigre”. “Es un demonio con la túnica de Buda”, escribió.

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China cuenta con más de 240 millones de budistas a pesar de que el Partido Comunista en el poder es oficialmente ateo.

Xuecheng es uno de los líderes religiosos más destacados del país, autor de numerosos libros y trotamundos en la promoción del budismo chino.

Se sabe que el abad dio un giro moderno a la religión antigua, mantiene una presencia activa en Internet y enseña ideas budistas a través de dibujos animados. En 2016, atrajo una breve atención mundial cuando su templo lanzó un “robot monje humanoide” diseñado para recibir a los visitantes jóvenes.

Su templo también es visto como un bastión intelectual con jóvenes monjes altamente educados. Ambos denunciantes tienen un doctorado en Ingeniería de una de las universidades más prestigiosas de China.

El movimiento #MeToo en China

Xuecheng no es el primer monje budista chino prominente que enfrenta serias acusaciones en los últimos años. En 2015, el abad Shi Yongxin del templo de Shaolin, el legendario monasterio de kung fu del país, fue acusado de ser un malversador y mujeriego con niños ilegítimos.

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Las últimas acusaciones contra Xuecheng, que sorprendentemente fueron publicadas en la edición en inglés del periódico sensacionalista estatal Global Times, también son parte de una serie de acusaciones de acoso sexual que causan sensación en China en los últimos meses.

En julio, las mujeres chinas compartieron ampliamente en Internet una hoja de cálculo de acusaciones contra hombres prominentes dentro de organizaciones no gubernamentales, activistas y medios de comunicación.

Se han dibujado comparaciones con el movimiento #MeToo en Occidente. En China, lejos de ser cautelosas al nombrar a hombres cuyo trabajo es importante, muchas mujeres chinas que transmiten sus acusaciones han resaltado la hipocresía de sus abusadores y la disparidad entre sus rostros públicos y privados.

— Ben Westcott y James Griffiths, de CNN, contribuyeron a este reporte.