(CNNMoney) - En 2008, el problema de la roya en el café por poco acaba con la industria cafetera de Colombia, que tiene un valor de 2.600 millones de dólares.

Una década después, el país está a punto de recoger su mayor cosecha.

Colombia logró cambiar el panorama con una importante intervención del Gobierno, con investigación sobre la enfermedad de la roya y con la plantación de variedades resistentes al hongo.

La batalla, sin embargo, no ha terminado.

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La roya del café es un problema constante, agravado por el cambio climático. Y está llevando a que el café siga aumentando su precio, mientras al mismo tiempo resulta cada vez más difícil para los productores ganarse la vida con su labor.

Cuando las esporas de tinte naranja aparecen en un árbol, éste cambia de hojas y deja de producir las flores del café. Solo con eso, la enfermedad puede devastar la industria cafetera de un país entero.

Ocurrió en Centroamérica en 2012, y los países tradicionalmente productores de café como Guatemala aún no se han recuperado.

Honduras "copia" a Colombia

Honduras, que ahora es el tercer productor de café más grande del mundo, sí pudo recuperar su rendimiento. Los expertos señalan que se debe a que su Gobierno siguió el modelo de Colombia.

Café de Colombia

Los dos países financian una autoridad central del café. Las otras naciones que no lo hacen –como El Salvador, que dejó en su mayoría a los agricultores para que se organizaran entre ellos– no se han recuperado de la devastación. A diferencia de Honduras y Colombia, la autoridad cafetera central de El Salvador es desorganizada e ineficaz.

La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) estuvo preparada en 2008 para entregarles a los productores semillas de una nueva variedad de café resistente a la roya, con el objetivo de que pudieran replantar árboles inmediatamente. Durante los últimos años, en el 45% de las 940.000 hectáreas de cafetales en Colombia se han plantado variedades resistentes a la roya, de acuerdo con el Servicio Agrícola Exterior.

La FNC también proporcionó asistencia técnica a los agricultores. Los técnicos, conocidos como "camisetas amarillas" por sus uniformes, visitan personalmente a los productores para asesorarlos sobre la correcta aplicación del fungicida y otras prácticas convenientes.

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Además, en asociación con los bancos estatales, la FNC ofrece a los agricultores asistencia financiera en forma de préstamos que les permiten adquirir técnicas agrícolas mejoradas. Estos préstamos, que son a siete años, están diseñados para que su plazo termine después de que las plantas empiezan a producir.

"Los árboles de café tardan tres años en madurar, lo que significa que los agricultores carecen de ingresos durante tres años", explicó Hanna Neuschwander, directora de Comunicaciones de World Coffee Research.

Gracias a estas medidas, la producción de café de Colombia pudo recuperarse: pasó de apenas 8,5 millones de sacos, en 2008, a 14,5 millones de sacos de 60 kilos, este año.

Como Colombia, Honduras ha logrado prosperar en los últimos años gracias a su autoridad central del café IHCAFE, que organiza programas de préstamos y asistencia técnica dirigidos a los productores.

El IHCAFE pudo determinar que la variedad Lempira, común en el país, era susceptible a la roya. Así que la entidad pudo investigar y plantear alternativas.

Y debido a que la industria cafetera de Honduras es relativamente joven y los cafetales son más pequeños, resulta más barato reemplazar los árboles, indicó Jan von Enden, director general de Hanns R. Neumann Stiftung, una fundación que trabaja para proporcionarles herramientas y programas a los productores de café locales.

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Pero incluso con medidas robustas de respaldo como la FNC y el IHCAFE, la roya del café sigue siendo un problema grave.

Esta enfermadad continúa desafiando la investigación, mutando y apareciendo en variedades que anteriormente eran resistentes. "Es una especie de carrera armamentista", describió Neuschwander.

Por ejemplo, antes se creía que la roya podía evitarse en mayores altitudes, donde hace más frío. Pero las temperaturas están subiendo hacia estos lugares y desarrollan unas condiciones beneficiosas para la propagación de las esporas de la roya.

"No sabemos si la resistencia durará mucho tiempo", dijo von Enden. "La roya evoluciona, por lo que debemos continuar cultivando nuevas variedades para mantener la resistencia".