(CNN Español) - La exasesora de la Casa Blanca, Omarosa Manigault Newman, afirma que escuchó al presidente Donald Trump y al secretario general de la Casa Blanca, John Kelly, referirse a los puertorriqueños en términos despectivos muchas veces y dice que Trump no mostró empatía después de que el huracán María devastara la isla.

"Su total falta de empatía ya es bastante mala, pero creo que muchos de los problemas y demoras con el suministro de ayuda a Puerto Rico fueron particularmente políticos", escribió Omarosa en su controvertido nuevo libro "Unhinged".

Omarosa no identifica los términos ofensivos que supuestamente utilizaron Trump y Kelly, incluso cuando los periodistas le insistieron en que los revelara durante una entrevista el martes en MSNBC.

CNN no ha verificado de manera independiente la versión de Omarosa, pero ha pedido el comentario de la Casa Blanca. Al menos un funcionario puertorriqueño, sin embargo, ha rechazado públicamente las afirmaciones.

"Rechazamos la afirmación de que la Casa Blanca usara un lenguaje despectivo hacia los puertorriqueños después del huracán María. En los últimos 11 meses, si bien ha habido desafíos obvios, se ha logrado un gran avance al trabajar estrechamente con nuestras contrapartes federales", tuiteó el secretario de Estado de Puerto Rico, Luis Rivera Marín. Rivera Marín pertenece al Partido Nuevo Progresista de Puerto Rico, pero también ha estado afiliado al Partido Republicano.

Hasta ahora, el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, no ha reaccionado a la controversia, pero la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, una de las críticas más duras del manejo presidencial de la crisis en Puerto Rico, sí criticó a Rivera Marín por su tuit.

"Así se ve la falta de orgullo. La Casa Blanca no está protegiendo a Trump en este caso, sino que lo hace un representante del Gobierno de Puerto Rico", respondió Yulín Cruz a través de Twitter.

En el libro, Omarosa dice que no le sorprendería si Trump está descargando su ira hacia la alcaldesa Yulín Cruz con el pueblo de Puerto Rico. "No descartaría que Trump castigue al pueblo de Puerto Rico para darle una lección a esa mujer de color", escribió.

Omarosa, a quien Kelly despidió en diciembre de su cargo como directora de Comunicaciones de la Casa Blanca en la Oficina de Enlace Público, también atribuye gran parte de la que ella llama la respuesta "letárgica" de la administración al secretario general de la Casa Blanca. Ella dice que Kelly tardó en aprobar la ayuda y que culpó a la isla por sus problemas tras el paso de María.

"En la reunión de Seguridad Nacional, él (Kelly) dijo: 'Su infraestructura ya estaba arruinada', y sugirió que la gobernación en bancarrota estaba tratando de explotar el huracán para obligar a Estados Unidos a pagar la factura para reconstruir su red eléctrica", escribió Omarosa en el libro, y agregó que ella luchó "hombro con hombro" con el exasesor de Seguridad Nacional, Tom Bossert, para tratar de abogar por Puerto Rico, pero dice que Kelly bloqueó esos esfuerzos.

Desde el lanzamiento de "Unhinged", la Casa Blanca ha retratado a Omarosa como una empleada descontenta cuyo libro está "plagado de mentiras".

El presidente Trump, que conoció a Omarosa y ha trabajado con ella desde que la mujer fue concursante en "The Apprentice" hace casi 15 años, ha ido más allá, insultando personalmente a Omarosa en un tuit: "Cuando le das una oportunidad a una escoria loca y llorona y le ofreces un trabajo en la Casa Blanca, supongo que simplemente no funciona. ¡Buen trabajo el del general Kelly al despedir rápidamente a ese perro!"

Inmediatamente después de María, que golpeó Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017, la administración sostuvo que su respuesta fue adecuada, pero en un informe emitido el mes pasado, FEMA reconoció que se cometieron errores. La agencia concluyó que había subestimado enormemente la "infraestructura mal mantenida" de la isla.

Trump visitó Puerto Rico por última vez el 3 de octubre y no ha comentado sobre los trabajos de recuperación en curso o sobre el aumento de la cifra de muertes en los últimos meses. La semana pasada, los funcionarios puertorriqueños corrigieron el número oficial de decesos de 64 a 1.427.