(CNN) – En 1991, cuando el candidato a la Corte Suprema Clarence Thomas se enfrentó a acusaciones de acoso sexual, lo que se dijo y repitió en público sobre los hombres en el Senado y en otros lugares fue: "Simplemente no lo entienden".

Ahora, en la era #MeToo, los hombres lo tienen y han perdido sus empleos por ello.

Tal es el nuevo ambiente que confronta el actual candidato a la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, al enfrentar acusaciones que se hacen eco del episodio de 1991 de Anita Hill. Ese contexto sin duda influirá en cómo se desarrolla el drama actual, al igual que el intenso partidismo de hoy y el control republicano en el Senado.

Veintisiete años atrás, Thomas, el designado del presidente republicano George H. W. Bush, terminó siendo confirmado por una votación de 52-48, el voto de confirmación más cerrado de la Corte Suprema en más de un siglo, y con la ayuda de 11 demócratas. Es imposible imaginar ese tipo de bipartidismo para un candidato de la corte alta hoy.

Las similitudes

En 1991, como ahora, tanto Thomas y Kavanaugh sirvieron como jueces en un destacado tribunal de apelaciones de EE.UU. con sede en Washington. Y como la Comisión Judicial del Senado investiga a los nominados, algunos rumores de malas conductas sexuales pasadas salen a flote. Pero durante ambas audiencias de confirmación de septiembre, el público permaneció inconsciente de lo que estaba hirviendo a fuego lento.

Las mujeres que alegan mala conducta por parte de los jueces, casualmente ambas profesoras, eran reacias a presentar sus nombres e historias completas. Eventualmente, Hill acusó públicamente a Thomas de acosarla con descripciones de películas pornográficas y otros materiales cuando trabajaban juntos en la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo en la década de 1980; la semana pasada, Christine Blasey Ford acusó más seriamente a Kavanaugh de haberla agredido sexualmente cuando eran estudiantes de secundaria a principios de los años ochenta.

Ambas historias surgieron de informes periodísticos a medida que se acercaban las votaciones cruciales del Senado. En ambos casos, también pareció que los miembros de la Comisión Judicial del Senado se equivocaron al no abordar las reclamaciones antes. Tanto Thomas como Kavanaugh negaron categóricamente los cargos.

En 1991 ocuparon los titulares tanto las acusaciones de acoso de Hill como el reclamo de los defensores de los derechos de las mujeres sobre que los senadores no se daban cuenta de la magnitud del acoso que sufren las mujeres en el lugar de trabajo.

El episodio se convirtió en un hito cultural que ayudó a que se llegara al "Año de la Mujer" en la política electoral. Un número récord de mujeres ganó escaños en el Congreso, y entre ellas, la ex alcaldesa de San Francisco Dianne Feinstein, ahora la demócrata sénior en la Comisión Judicial del Senado.

Sin embargo, Feinstein ha sido criticada por no avanzar más rápido en una carta que le pasó a Ford, quien alegó que Kavanaugh la agredió sexualmente cuando ambos eran adolescentes en los suburbios de Maryland. Feinstein, quien dijo la semana pasada que le había pasado la carta al FBI, dijo que Ford quería que la información en ella permanezca confidencial.

The Washington Post obtuvo una entrevista con Ford, ahora profesora en la Universidad de Palo Alto, y publicó su reporte de que en una fiesta en una casa del condado de Montgomery, un Kavanaugh embriagado la inmovilizó en una cama, la tocó e intentó quitarle la ropa. Ella le dijo al Post que cuando intentó gritar, él puso su mano sobre su boca. Finalmente ella se apartó, se encerró en un baño y luego huyó.

La Casa Blanca ha repetido la negación de Kavanaugh, emitida por primera vez la semana anterior a la denuncia cuando las acusaciones (luego con Ford sin nombre) se hicieron públicas por primera vez. El juez dijo: "niego categórica e inequívocamente esta acusación. No hice esto en la escuela secundaria o en cualquier otro momento".

Las diferencias ahora

El momento y la gravedad de los supuestos incidentes de Thomas y Kavanaugh son diferentes. Hill y Thomas eran adultos, y Hill nunca alegó que Thomas la agrediera físicamente.

Pero también hoy existe el movimiento  #MeToo, así como un partidismo sin precedentes.

La Comisión Judicial del Senado no tiene que mirar muy lejos del escándalo #MeToo. El senador Al Franken, un demócrata de Minnesota que era miembro de la comisión, anunció su renuncia en diciembre pasado bajo presión luego de acusaciones de que tocó y besó a mujeres en contra de su voluntad.

Denuncias más graves de mala conducta sexual, asalto e incluso violación han forzado la renuncia de entretenimiento, medios y otras figuras públicas, comenzando tal vez más notablemente el año pasado con Harvey Weinstein.

Pero el partidismo podría contrarrestar ese fenómeno. Los republicanos se han unido a cada paso de la ya tumultuosa nominación de Kavanaugh.

Lo que dice Anita Hill hoy

La activista Anita Hill pidió este martes que el senado de EE.UU. maneje las acusaciones contra el candidato a la Corte Suprema Brett Kavanaugh, por agresión sexual y física, mejor de lo que lo hizo en su caso hace casi 30 años, cuando en 1991 ella señaló al ahora juez Clarence Thomas de acoso sexual.

“No hay manera de rehacer (lo que ocurrió en) 1991, pero sí existen formas de hacerlo mejor”; escribió Hill en una columna de opinión publicada en el diario The New York Times.

Hill sostuvo que la Comisión Judicial del Senado “falló” en cumplir un rol apropiado cuando manejó la nominación de Thomas. También pidió una investigación independiente sobre la acusación contra Kavanaugh, hecha por la profesora universitaria Christine Blasey Ford.

Ford relató que cuando ella y Kavanaugh se encontraban en una fiesta de secundaria, él la empujó a un dormitorio junto con su amigo Mark Judge e intentó quitarle la ropa. Y añadió que Kavanaugh le tapó la boca cuando ella intentó gritar.

Kavanaugh y Judge han negado reiteradamente las acusaciones.

“Un rumbo justo, neutral y muy bien pensado es la única manera de abordar el próximo testimonio de la doctora (Ford) y del juez Kavanaugh”, señaló Hill en su texto. “Los detalles de cómo sería ese proceso, deberían estar guiados por expertos que hayan dedicado sus carreras a comprender la violencia sexual”, completó.

Hill dijo que la comisión debería elegir un “organismo neutral de investigación” para revisar la acusación e informarle posteriormente al comité, que entonces podría usar el reporte independiente para enmarcar una audiencia.

En su columna de opinión, Hill se refirió a la rápida programación de la audiencia en el Congreso –estipulada para este jueves– como “desalentadora” y sugirió que se requiere más tiempo para la investigación. “En pocas palabras, la preparación de una semana no es suficiente para realizar investigaciones significativas sobre cargos muy graves”, sostuvo.

Además, como regla básica sobre cómo abordar el tema, Hill explicó que las personas deberían “referirse a Christine Blasey Ford por su nombre”. “En algún momento, ella fue alguien anónimo, pero ya no lo es. La doctora Blasey no es simplemente la ‘mujer que acusó al juez Kavanaugh”, escribió Hill.

La acusación de Ford contra Kavanaugh ha conllevado a una multitud de comparaciones con el caso por acoso sexual que Hill presentó contra Thomas durante su proceso de confirmación.

Hill, entonces profesora de derecho de la Universidad de Oklahoma, compareció ante la Comisión Judicial del Senado, que fue presidida en ese momento por el entonces senador Joe Biden. Hill indicó que Thomas la acosaba sexualmente cuando ella trabajaba con él en el Departamento de Educación y en la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo.
Thomas negó las acusaciones y fue confirmado en su cargo para la Corte Suprema de Justicia.

Hill abordó las similitudes en su texto de este martes, criticando a la comisión por no desarrollar un “protocolo” efectivo desde la confirmación de Thomas.

“Que la Comisión Judicial del Senado aún carezca de un protocolo para investigar el acoso sexual y las denuncias de agresión que surgen durante una audiencia de confirmación sugiere que la comisión aprendió poco de la audiencia de Thomas, y mucho menos del movimiento #MeToo más reciente”, escribió Hill.