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Donald Trump

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Trump tiene “muy buena salud en general” pero está obeso, según los resultados de exámenes físicos

Por Jacqueline Howard, Kevin Liptak

(CNN) — El presidente Donald Trump, de 72 años, se encuentra en “muy buena salud en general”, según los resultados de su examen físico, que se dieron a conocer este jueves.

Trump se sometió a un examen físico en el hospital militar Walter Reed el viernes, realizado y supervisado por el doctor Sean Conley, médico del mandatario.

En su examen físico el año pasado, el Trump de 1,9 metros pesaba 108 kilos, según su médico. Trump, quien tiene una forma común de enfermedad cardíaca, se embarcó en una misión el año pasado para perder algo de peso.

Ahora, el presidente pesa 110 kilos, un aumento de dos kilos, según los resultados del examen físico. Ese peso ahora coloca el índice de masa corporal de Trump, o IMC, en 30,4, lo que lo hace clínicamente obeso.

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El índice de masa corporal se basa en la altura y el peso, y un IMC de 30 o más se considera obesidad, según los Institutos Nacionales de la Salud.

“Si bien el IMC no es una evaluación perfecta de la salud, cuando alguien es clínicamente obeso y tiene otros factores de riesgo, eso aumenta significativamente la preocupación por tener problemas cardíacos”, dijo el principal corresponsal médico de CNN, el doctor Sanjay Gupta.

Los resultados físicos ofrecieron información más limitada que el año pasado, pero tenga en cuenta que el presidente aumentó su dosis diaria de rosuvastatina, un medicamento utilizado para tratar el colesterol alto. Sus niveles de colesterol mostraron un colesterol total de 196 (HDL de 58 y LDL de 122). El año pasado, su colesterol total fue de 223 (HDL de 63 y LDL de 94).

Donald Trump, regresa a la Oficina Oval después de hablar sobre seguridad fronteriza durante un evento en el Jardín de Rosas en la Casa Blanca. (Crédito: Chip Somodevilla / Getty Images)

Su presión arterial se midió como 118/80. En su examen físico el año pasado, su presión arterial fue de 116/70.

El presidente también recibió inmunizaciones: la vacuna Pneumovax 23, que protege contra enfermedades neumocócicas como la meningitis y la neumonía, y la vacuna Shingrix, que protege contra el herpes zóster.

El examen tomó “aproximadamente cuatro horas” y no requirió sedación ni anestesia, dijo Conley. Trump fue visto por 11 especialistas diferentes mientras estaba en Walter Reed.

En general, los presidentes no están obligados a publicar ningún resultado de su examen.

El año pasado, el entonces contralmirante médico Ronny Jackson dijo que el presidente tenía una “salud excelente” e incluso dijo en broma que Trump “podría vivir hasta los 200 años” si lograba mejorar su dieta.

Los resultados del examen del año pasado revelaron que, además de la enfermedad cardíaca, Trump tiene colesterol alto por lo que ya había venido tomando estatina en dosis bajas.

Jackson recomendó entonces que Trump perdiera de 4 a 7 kilos con dieta y ejercicio, aunque las fuentes le dijeron a CNN que, un año más tarde, Trump solo ha realizado cambios menores al respecto. En otras palabras, Trump no ha seguido completamente las instrucciones del médico.

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Las personas familiarizadas con los hábitos alimenticios del presidente dicen que sus comidas aún incluyen porciones regulares de carnes rojas y papas fritas. Se ha introducido algún pescado en su dieta, incluido el lenguado, pero no ha iniciado un régimen de ejercicio regular, de acuerdo con personas familiarizadas con sus hábitos.

“El presidente recibió una dieta y un plan de ejercicios el año pasado después de su examen físico anual, pero el presidente admite que no lo ha seguido religiosamente”, dijo Hogan Gidley, el secretario adjunto de Prensa de la Casa Blanca.

El historial médico de Trump incluye rosácea, y recibió una puntuación perfecta en un examen cognitivo, que se le realizó, dijo Jackson el año pasado, a pedido del presidente.

“Tengo que conocerlo bastante bien. Y no tenía ninguna preocupación sobre su capacidad cognitiva o su función neurológica”, dijo Jackson a los periodistas en ese momento.

Después del examen físico del año pasado, Jackson fue nominado para convertirse en secretario de Asuntos de Veteranos, pero luego se retiró en medio de acusaciones de fomentar un lugar de trabajo hostil y dispensar medicamentos sin recetas. Él negó esas acusaciones.

Jackson regresó a la Unidad Médica de la Casa Blanca, pero fue reemplazado por Conley como el médico principal del presidente.

A principios de este mes, Trump eligió a Jackson para que se convirtiera en su principal asesor médico, que según la Casa Blanca incluiría asesoramiento sobre políticas de atención médica.

Liz Stark, de CNN, contribuyó a este informe.