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Asia

Trump llega a Japón con su política de Asia hecha jirones, en beneficio de Abe

Por James Griffiths

Hong Kong (CNN) — El largo juego de Shinzo Abe está dando sus frutos. Hace solo un año, el primer ministro de Japón lucía como una rueda suelta, ya que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se acercaba a Xi Jinping de China y al líder de Corea del Norte, Kim Jong Un.

Ahora, cuando Trump llega a Japón el sábado para una visita de tres días, Abe puede decir con razón: “Te lo dije”.

Los rasgos que el año pasado lo dejaron fuera de sintonía con Washington —su actitud agresiva en Corea del Norte y una relación inquebrantable con Beijing— ahora parecen más atractivas, pues Trump enfrentando nuevos desafíos de Pyongyang y buscando un contrapeso a China en medio de una guerra comercial que empeora rápidamente.

Bromance de un solo lado

Durante la mayor parte del primer mandato de Trump, Abe se ha presentado como el amigo quizás muy entusiasta.

Fue el primer líder extranjero que se reunió con Trump después de su elección, y viajó a Nueva York para una reunión en la Torre Trump antes de que tuviera lugar la posesión presidencial. Desde entonces, los dos líderes han hablado por teléfono casi 20 veces, según los registros de la Casa Blanca, y se reunieron en persona tanto en Estados Unidos como en Japón.

Comparten una afinidad por el golf, juegan en campos en Florida y Saitama, y se esforzaron por felicitarse públicamente por sus victorias electorales “históricas”, incluso, aunque en el caso de Trump el año pasado, los resultados no fueron particularmente satisfactorios. Abe también pudo haber nominado a Trump para el Premio Nobel de la Paz.

Pero a pesar de un aparente bromance entre los dos, han divergido masivamente en la política. Abe fue el más agresivo de todos los líderes asiáticos frente a Corea del Norte, en aparente alineamiento con la política de máxima presión de Trump contra el “hombre cohete” Kim. Eso, es decir, hasta que el líder de Estados Unidos cambió repentinamente a la diplomacia, desconcertando a Tokio y dejando a Abe luchando por su propia cumbre que —aunque Kim ya se reunió con Xi de China, Moon Jae-in de Corea del Sur y el presidente de Rusia Vladimir Putin— aún no ha sucedido.

También en el comercio, Trump ha tratado a Japón con más hostilidad de la que Tokio parecía esperar, y se quejó el año pasado de que el país “nos había golpeado duramente con el comercio durante años”.

Un viaje importante

Mientras los pilares de la política de Trump sobre Asia se tambalean y amenazan con caer, el momento de su viaje a Japón no podría ser mejor para Abe.

Un esperado acuerdo comercial con China se derrumbó dramáticamente este mes, pues Beijing al parecer presionó mucho su suerte con Trump, lo que provocó una respuesta de enojo y miles de millones de dólares en aranceles adicionales. Se espera que la guerra comercial en rápida expansión golpee duramente a los consumidores de Estados Unidos, lo que deja a muchas empresas, incluidas aquellas que suelen apoyar a Trump, desconcertadas y enojadas.

“El presidente de Estados Unidos le debe a los agricultores como yo algún tipo de plan de acción”, dijo a la CNN John Wesley Boyd Jr., un agricultor de soja en Baskerville, Virginia. “Los granjeros eran su base. Ayudaron a elegir a este presidente … y ahora le está dando la espalda a los agricultores de Estados Unidos cuando más lo necesitamos”.

Trump buscará en Japón ofrecer algún alivio en el comercio, o al menos una victoria fácil. El mes pasado, las dos partes celebraron la primera ronda de negociaciones hacia un acuerdo comercial. Si bien Trump ha hablado de la necesidad de abordar el desequilibrio comercial con Japón —un déficit de 67.700 millones de dólares en 2018— sus asesores, tanto republicanos como demócratas, lo han instado a reducir los aranceles cuando se trata de aliados y centrarse en China.

Un acuerdo comercial con Japón que ofrezca alivio a los consumidores o agricultores estadounidenses podría ser una gran victoria para Trump y ayudaría a Washington a mantener la presión sobre China.

Movimientos militares

Trump también puede necesitar el apoyo de Japón en temas de seguridad, y no solo con Corea del Norte.

Bajo el mandato del presidente Moon, quien más que nadie ha impulsado el acercamiento con Corea del Norte, Seúl no está en condiciones de regresar a una posición de máxima presión si las conversaciones colapsan por completo. Es más probable que continúe la participación en desafío a Washington, haciendo de Japón el aliado más importante en la región.

En los últimos años Japón ha reinterpretado su constitución pacifista —que Abe expresó su deseo de volver a escribir por completo— para permitirle acudir en ayuda militar de Estados Unidos. Tokio también incrementó el gasto en defensa, incluyendo importantes acuerdos con compañías de armas de Estados Unidos.

“Un enfoque conjunto de Estados Unidos y Japón a Corea del Norte también ejercerá más presión sobre Kim Jong Un y su principal benefactor, China”, escribió el experto en relaciones internacionales Paul Sracic para CNN recientemente, y agregó que Japón fue “el aliado más importante del siglo XXI en Washington”.

Japón también enfrenta mayores confrontaciones militares con China por las islas en disputa que anteriormente llevaron a los dos países al borde del conflicto. En abril, Tokio envió con urgencia aviones para interceptar bombarderos chinos mientras volaban entre las islas japonesas de Okinawa y Miyako.

Aunque Tokio buscará apoyo en Washington contra la invasión china en el Mar de China Oriental, la situación puede revertirse en el Mar de China Meridional, donde Estados Unidos está incrementando las patrullas en desafío a Beijing. Tokio ha sugerido que podría unirse a otros países que realizan operaciones de “libertad de navegación” en esas aguas, donde un submarino japonés participó previamente en simulacros, lo que enojó a China.

Durante su viaje a Japón, Trump también se convertirá en el primer líder extranjero en conocer al nuevo Emperador del país, Naruhito. Fue coronado formalmente el 1 de mayo, lo que desató el inicio de la nueva era Reiwa.

Después de años de ser un poco jugador en la estrategia de Trump en Asia, las inversiones de Abe en su relación con el presidente de Estados Unidos podrían finalmente dar sus frutos. Reiwa puede anunciar una relación renovada y más fuerte entre Washington y Tokio.