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Alimentos

Cambiar hábitos de comer carne podría significar una vida más larga, según estudio

Por Jacqueline Howard

(CNN) — La evidencia acumulada continúa sugiriendo que comer demasiada carne roja, como el tocino y las salchichas, está relacionado con problemas de salud.

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Un nuevo estudio encuentra que los cambios en sus hábitos de comer carne roja pueden estar relacionados con su riesgo de muerte prematura. Un aumento en el consumo de carne roja de al menos la mitad de una porción por día se relacionó con un 10% más de riesgo de muerte prematura en el estudio, publicado en la revista médica BMJ este miércoles. El estudio encontró que reemplazar la carne roja con otras fuentes de proteínas podría ayudarlo a vivir más tiempo.

“Los datos sugieren que reemplazar la carne roja con otras fuentes de proteínas, como aves de corral, pescado, nueces, legumbres y granos enteros e incluso vegetales, puede reducir el riesgo de muerte prematura”, dijo el doctor Frank Hu, profesor de nutrición y epidemiología y presidente del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública THard de Harvard, quien fue el autor principal del estudio.

“Lo que encontramos es que aumentar el consumo de carne roja se asocia con un mayor riesgo de mortalidad, y el riesgo es particularmente alto para las personas que aumentaron su consumo de carne roja procesada”, dijo.

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“Aquí es donde la investigación sobre nutrición se vuelve emocionante”

El estudio incluyó datos sobre los hábitos de alimentación y el riesgo de mortalidad de 53.553 mujeres y 27.916 hombres en Estados Unidos entre 1986 y 2010.

Los datos, que provienen del Estudio de Salud de Enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, realizó un seguimiento de la cantidad de carnes rojas y otros alimentos que cada adulto comía diariamente cada cuatro años utilizando cuestionarios autoinformados, y luego calculó el cambio en los hábitos alimenticios con el tiempo.

Las muertes por cualquier causa en los datos se confirmaron utilizando registros estatales y el índice nacional de muertes, entre otras fuentes.

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Tras analizar los datos de dieta y muerte, los investigadores encontraron que dentro de ocho años, un aumento de al menos la mitad de una porción de carne roja procesada y no procesada se asoció con un 13% y un 9% más de riesgo de muerte temprana, respectivamente. Los investigadores encontraron que una disminución en el consumo de carnes rojas y un aumento en el consumo de granos integrales, verduras u otras fuentes de proteínas se asoció con un menor riesgo de muerte en ocho años.

“Cuando las personas reducen su consumo de carne roja y comen otras fuentes de proteínas, y también alimentos de origen vegetal, en cambio, tienen un menor riesgo de mortalidad por todas las causas y mortalidad cardiovascular”, dijo Hu.

El estudio proporciona datos “valiosos e informativos” sobre las asociaciones de carnes rojas con resultados de salud deficientes, dijo la doctora Heather Fields, especialista en medicina interna de la Clínica Mayo en Arizona, que no participó en la investigación.

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“También hemos visto que el reemplazo de carnes rojas y procesadas con otras fuentes de proteínas se ha asociado con un menor riesgo de mortalidad en este estudio y en estudios anteriores”, dijo Fields.

“Teniendo en cuenta estos hallazgos, ahora podemos centrarnos en qué alimentos podemos agregar a la dieta para mejorar la longevidad y disminuir el riesgo de enfermedades crónicas”, dijo. “Además, ¿cómo podemos preparar estos alimentos para optimizar la ingesta de nutrientes mientras mejoramos la palatabilidad y hacemos que la alimentación saludable sea más placentera? Aquí es donde la investigación nutricional se vuelve emocionante”.

Shalene McNeill, directora ejecutiva de investigación en nutrición humana de la National Cattlemen’s Beef Association, señaló que los datos del estudio tienen más de 20 años y que tal vez no sean representativos de los hábitos alimenticios actuales. “La proteína, el hierro y el zinc de alta calidad de la carne fortalecen una dieta equilibrada y complementan los nutrientes que se encuentran en los alimentos vegetales”.

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El estudio tenía algunas limitaciones, entre ellas el hecho de que los datos de la dieta eran autoinformados y que los participantes eran principalmente enfermeras registradas y profesionales de la salud. Se necesita más investigación para determinar si surgirán hallazgos similares entre un grupo de personas más diverso.

El estudio también señaló una asociación entre el aumento de comer carne roja y el riesgo de mortalidad posterior, pero no necesariamente encontró la causalidad. Se necesita más investigación para determinar una relación causal.

Sin embargo, Hu dijo que investigaciones anteriores han demostrado que mayores cantidades de grasas saturadas, hierro hemo, conservantes y otros componentes en la carne pueden contribuir a resultados adversos para la salud.

Estudios separados también han relacionado la carne roja con cambios desfavorables en el microbioma intestinal, que es el ecosistema de bacterias y microbios en su intestino.

Centrando la atención en la carne roja

“La menor o falta de asociación entre el consumo de carne roja y la mortalidad en otros países o áreas del mundo indica que la carne roja puede contribuir a la mortalidad en Estados Unidos al proporcionar un alto contenido de proteínas, pero también porque puede contener otros factores que contribuyen al daño”, dijo Valter Longo, profesor de ciencias biológicas en la Universidad del Sur de California y director del Instituto de Longevidad de la USC, que no participó en el estudio.

Cuestionó la concentración de hormonas o antibióticos en la carne roja en Estados Unidos en comparación con otros países, como Japón o los de Europa.

“La reducción de la mortalidad cuando la carne roja se reemplaza con el pescado es compatible con esta posibilidad, porque generalmente contienen niveles similares de proteínas”, dijo, sugiriendo que el contenido de carne roja en Estados Unidos podría ser un factor que impulse el vínculo de la mortalidad.