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Salud mental

¿Pueden los probióticos ayudar en el tratamiento contra la depresión? Un estudio sugiere que existe un vínculo

Por Katie Hunt

(CNN) — Sufrimos una experiencia desgarradora y, a continuación, tenemos una clara sensación en el estómago.

Muchos de nosotros sentimos instintivamente la conexión entre nuestro intestino y nuestro cerebro. Esa conexión y la manera en que la variedad de bacterias que residen en nuestro tracto digestivo —nuestro microbioma— podrían ayudar a tratar las enfermedades mentales se han convertido en un campo de interés para los científicos en los últimos años.

Una nueva revisión de literatura médica sugiere que los probióticos —alimentos o suplementos que contienen microbios que se cree que ejercen una influencia positiva en nuestro intestino— podrían ayudar a aliviar la depresión.

«Esta es una investigación de buena calidad, pero es una revisión de datos relativamente preliminares», dijo al Science Media Center (SMC) de Londres Allan Young, profesor de trastornos del estado de ánimo en el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres.

«Entonces, aunque esta revisión sistemática de la literatura de investigación respalda la noción de que los prebióticos y los probióticos pueden ser de ayuda para las personas con ansiedad y depresión, se necesita más investigación. Estos datos justifican la realización de ensayos más grandes», dijo Young, que no participó en la revisión.

Los investigadores de la Universidad de Brighton y el Hospital Universitario Croydon en el Reino Unido analizaron 71 estudios publicados entre 2003 y 2019 que estudiaron cómo los probióticos y los prebióticos, compuestos que ayudan a los probióticos a prosperar, pueden ayudar a los adultos con trastornos de depresión y/o ansiedad.

El yogurt es uno de los alimentos donde se pueden encontrar probióticos.

Solo siete de esos estudios fueron considerados lo suficientemente robustos como para incluirse en la revisión sistemática, pero todos mostraron «mejoras significativas» al medir el efecto de tomar pre y probióticos en comparación a no recibir ningún tratamiento o tomar placebos. Si bien los suplementos probióticos, solos o en combinación con prebióticos, pueden estar relacionados con reducciones cuantificables de la depresión, la posible contribución a la disminución de la ansiedad aún no estaba clara, según el estudio.

Los investigadores dijeron que su revisión llevaba varias advertencias: ninguno de los estudios incluidos duró mucho tiempo y el número de participantes en cada caso fue pequeño.

Esto dificultó sacar conclusiones firmes sobre los efectos generales, cuánto tiempo duraron y si podría haber efectos secundarios no deseados asociados con el uso prolongado de los probióticos, dijeron.

David Curtis, psiquiatra consultor retirado y profesor honorario en el University College de Londres, dijo que era poco probable que los probióticos tuvieran un efecto en el estado de ánimo.

«Aunque estos estudios publicados afirman mostrar algunos beneficios de los probióticos en la depresión, no tenemos idea de si hubo otros estudios que no mostraron ningún efecto que no fueron publicados», dijo al SMC.

«Las personas con depresión deben buscar consejo médico y no tratar de tratarse con suplementos dietéticos, que no tienen un beneficio comprobado», agregó.

Brecha de conocimiento

La revisión, que se publicó el lunes en la revista BMJ Nutrition, Prevention & Health, dijo que se desconocía exactamente cómo los probióticos podrían aliviar la depresión, pero los investigadores sugirieron que podrían tener un doble efecto.

En primer lugar, los probióticos pueden ayudar a reducir la producción de químicos inflamatorios, como las citocinas, o pueden ayudar a dirigir la acción del triptófano, un químico que se considera importante en el eje intestino-cerebro en los trastornos psiquiátricos.

En segundo lugar, las personas con depresión a menudo también tienen otras afecciones subyacentes, como la producción de insulina deteriorada y el síndrome de colon irritable, y los probióticos pueden influir en cómo una persona experimenta la depresión al aliviar estas afecciones.

Sin embargo, el argumento a favor del uso de probióticos en el tratamiento de trastornos digestivos no está claro.

Para la mayoría de las enfermedades digestivas, incluidas afecciones como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o el síndrome del colon irritable, una revisión publicada el mes pasado por la Asociación Estadounidense de Gastroenterología (AGA, por sus siglas en inglés) dijo que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso de probióticos.

«Todavía estamos aprendiendo sobre las numerosas y complejas vías de comunicación entre el cerebro y el intestino. Ciertamente es plausible que las terapias dirigidas al microbioma puedan mejorar aspectos de la depresión y la ansiedad al aliviar el área gastrointestinal de un individuo», dijo el Dr. Geoffrey Preidis, portavoz de la asociación y gastroenterólogo pediátrico en la Escuela de Medicina de Baylor y el Hospital de Niños de Texas.

«La revisión de AGA de la base de evidencia actual no encontró evidencia suficiente para recomendar probióticos para el síndrome de colon irritable en este momento. Sin embargo, futuros ensayos clínicos abordarán esta brecha de conocimiento, por lo que debemos continuar evaluando la evidencia que cambia rápidamente en este emocionante campo», dijo en un correo electrónico.

Campo emergente

Los probióticos se han vuelto más populares a medida que los investigadores han aprendido más sobre el papel de nuestra bacteria intestinal, o microbioma, en nuestra salud gastrointestinal, y porque estos complementos prometen una forma efectiva de alterar el microbioma para nuestro beneficio.

Los estudios en la revisión analizaron 12 cepas probióticas, principalmente Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei y Bifidobacterium bifidum. Un estudio analizó el tratamiento pre y probiótico combinado, mientras que otro observó la terapia prebiótica por sí sola.

John Cryan, profesor, presidente del Departamento de Anatomía y Neurociencia e investigador principal del Centro de Farmacéutica Alimentaria de la Universidad Colegio de Cork, dijo que era importante identificar qué cepas tenían qué efecto.

«Sabemos que las cepas realmente importan, y esta revisión no es capaz de identificar qué es lo que pasa con las cepas específicas que tienen efectos beneficiosos», dijo al SMC.

«Como se destaca en esta revisión, existe una gran necesidad de estudios longitudinales para diferentes cepas psicobióticas y dietas, tanto como terapias independientes como complementarias en la ansiedad y la depresión», agregó.