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Coronavirus

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Por qué las muertes no aumentan tan rápido en la segunda ola de covid-19, a pesar de los picos de nuevas infecciones

Por Ivana Kottasová

(CNN) — Europa se está ahogando en la segunda ola de la epidemia de coronavirus. Las tasas de infección se están disparando en todo el continente. Los gobiernos están imponiendo bloqueos estrictos. Las economías se están cerrando nuevamente. Pero hay un rayo de esperanza: el virus, aunque sigue siendo mortal, parece estar matando a menos personas en promedio.

Las cifras recientes de casos y muertes del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) muestran que, si bien los casos registrados de covid-19 están aumentando en el Reino Unido, Francia, España, Alemania y otros países europeos, las muertes no aumentan a la misma velocidad.

«La tasa de letalidad ha disminuido. En el Reino Unido, podemos ver que disminuyó desde alrededor de junio a un punto bajo en agosto». Así dijo Jason Oke, estadístico senior del Departamento de Ciencias de la Salud de Atención Primaria de Nuffield.

«Nuestra estimación actual es que la tasa de letalidad por infección está aumentando un poco. Pero no se ha acercado a donde estábamos. Y es poco probable que eso cambie drásticamente a menos que veamos un aumento realmente sorprendente en el número de muertes».

Oke ha estado rastreando las tasas de letalidad por covid-19 junto con su colega Carl Heneghan del Centro de Medicina Basada en Evidencia y el economista de salud Daniel Howdon. Su investigación muestra que, a finales de junio, la tasa de letalidad estaba apenas por debajo del 3% en el Reino Unido. En agosto, había caído hasta un 0,5%. Ahora se sitúa aproximadamente en el 0,75%.

«Creemos que probablemente se deba mucho a la edad. Pero también a otros factores, como el tratamiento», dijo Oke.

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La tasa de mortalidad más baja no es exclusiva de Europa.

En Nueva York, la tasa de mortalidad de los hospitalizados con enfermedades relacionadas con el coronavirus también ha disminuido desde principios de este año. Según un estudio de un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, publicado en el Journal of Hospital Medicine.

Las personas más jóvenes y saludables se están infectando

La razón más obvia del menor número de muertes es la edad.

La primera ola de la pandemia afectó especialmente a las personas mayores de Europa, extendiéndose en hospitales y residencias. Pero esto ha cambiado durante el verano, con el virus circulando más ampliamente entre los jóvenes que van a restaurantes, bares y otros lugares públicos.

La edad media de las personas infectadas en Europa descendió de 54 durante el período de enero a mayo a 39 en junio y julio, según el ECDC.

Las personas mayores enfrentan un riesgo mucho mayor de enfermarse gravemente si se infectan. Por lo que es probable que un brote que afecte a un hogar de ancianos sea mucho más mortal que uno en un campus universitario.

De hecho, los datos recopilados por investigadores del grupo sobre respuestas de atención del covid-19 a largo plazo de la London School of Economics muestran que, en promedio, el 46% de todas las muertes por covid-19 en 21 países ocurrieron en residencias.

Los investigadores encontraron que en varios países, incluidos Bélgica, Irlanda, España, el Reino Unido y EE.UU., la proporción de residentes de hogares de ancianos cuyas muertes se han relacionado con el coronavirus fue superior al 4% en algunos casos. Eso significa que más de uno de cada 25 residentes de hogares de ancianos que murieron desde el comienzo de la pandemia lo hicieron a causa del covid-19.

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Con más jóvenes infectados, la tasa de letalidad general ha disminuido. Pero esto no significa que el virus en sí se haya vuelto menos letal. Si vuelve a extenderse ampliamente entre las personas mayores, la tasa puede volver a subir. Esto ya está sucediendo en algunos países, incluido el Reino Unido, donde Oke y sus colegas han observado un ligero aumento en la tasa de letalidad.

«El virus del covid-19 es muy estable, no está mutando mucho», dijo el Dr. Julian Tang, virólogo clínico y profesor asociado honorario de la Universidad de Leicester. «La variación en la gravedad de la enfermedad de covid-19 se debe realmente a las respuestas inmunitarias del huésped individual junto con la edad, el sexo, la etnia y ciertas afecciones médicas preexistentes», agregó.

Los tratamientos están mejorando

El cambio demográfico puede haber contribuido al menor número de muertes. Pero los expertos sospechan que el hecho de que los proveedores de atención médica ahora tengan más experiencia en el tratamiento de pacientes con covid-19 es otro factor.

«Si bien el covid-19 sigue siendo una enfermedad terrible, nuestros esfuerzos para mejorar el tratamiento probablemente estén funcionando», dijo la autora principal del estudio de la NYU, la Dra. Leora Horwitz, profesora asociada en el Departamento de Salud de la Población de Langone Health de la NYU.

Horwitz y su equipo encontraron que, cuando se ajustaba por factores demográficos y clínicos, la mortalidad entre los hospitalizados dentro del sistema de la NYU se redujo del 25,6% en marzo al 7,6% en agosto.

La forma en que se trata a los pacientes con coronavirus también ha cambiado. Los ventiladores, que se usaron ampliamente al principio de la pandemia, ahora se usan menos porque los médicos han aprendido más sobre cómo pueden dañar los pulmones de los pacientes con covid-19. A su vez, acostar a los pacientes boca abajo se ha vuelto más común, ya que se ha demostrado que ayuda a aumentar la cantidad de oxígeno que ingresa a los pulmones de algunos pacientes.

Las estadísticas muestran que las personas que terminan en un hospital en el Reino Unido tienen mejores resultados.

El Centro Nacional de Auditoría e Investigación de Cuidados Intensivos descubrió que los pacientes con covid-19 tratados en unidades de cuidados intensivos en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte después del 1 de septiembre tenían muchas más posibilidades de supervivencia que los admitidos antes de eso. El 12% de los pacientes han muerto desde el principios de septiembre, frente al 39% de los ingresados entre el inicio de la pandemia y finales de agosto.

«Eso sugiere que el tratamiento es mejor y [los trabajadores de la salud] saben ahora qué hacer. O posiblemente que las personas presentan síntomas más leves», dijo Oke.

Y aunque todavía no existe una cura milagrosa para el coronavirus, existen algunas opciones de tratamiento que parecen ayudar a algunos pacientes.

El antiviral remdesivir ha sido aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los EE.UU. (FDA) para el tratamiento de la infección por coronavirus.

A principios de este mes, un estudio global patrocinado por la Organización Mundial de la Salud encontró que el remdesivir no ayudó a los pacientes a sobrevivir o incluso a recuperarse más rápido. Pero un estudio de EE.UU. encontró que el medicamento acortó los tiempos de recuperación para algunos pacientes en aproximadamente un tercio.

Se ha utilizado dexametasona, un esteroide, para algunos de los pacientes más enfermos de covid-19 que requieren ventilación u oxígeno. Después de que los ensayos demostraran que puede aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Y los científicos también están estudiando terapias con anticuerpos monoclonales, el tipo de tratamiento que recibió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, además de remdesivir y dexametasona.

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Problemas con los datos y las pruebas

Si bien las tasas de mortalidad más bajas parecen alentadoras, hay muchas advertencias a considerar. La letalidad por covid-19 se calcula como el número de muertes del número total de infecciones. Lo que significa que solo es precisa si los números subyacentes reflejan la realidad.

Y es casi seguro que ese no fue el caso al principio de la pandemia, cuando las pruebas no estaban ampliamente disponibles y solo se realizaban las pruebas a los que estaban gravemente enfermos.

«Si solo uno analiza los casos sintomáticos, puede subestimar enormemente el número de infectados si la proporción de infectados asintomáticos es grande», dijo Tang. Y agregó que algunos estudios sugieren que hasta un 60% a 70% de los casos de covid-19 pueden ser asintomáticos.

«Por lo tanto, la [tasa de letalidad] informada puede ser desproporcionadamente alta al comienzo de la pandemia. Pero luego disminuye a medida que avanza la pandemia. A medida que hacemos pruebas a más casos asintomáticos para ‘diluir’ esta tasa de muerte aparente», agregó Tang.

El principal peligro, dijo Tang, es que las pruebas más generalizadas de la población más joven menos vulnerable pueden enmascarar las tasas de letalidad en las personas mayores o con enfermedades subyacentes. «Existe el riesgo de complacencia», dijo. «Los ancianos y los vulnerables seguirán muriendo a causa de las complicaciones relacionadas con el covid-19… Pero es posible que esto no se note si se examinan juntos todos los grupos de edad con covid-19».

La tasa de letalidad también varía en los diferentes países. Según el recuento de la Universidad Johns Hopkins, la letalidad entre los 20 países más afectados ahora oscila entre el 10% en México y el 0,8% en la República Checa. Esto se debe en parte a los diferentes enfoques para contar sus casos de covid-19. Mientras algunos cuentan solo los confirmados, otros incluyen casos sospechosos no probados.

También está el problema del desfase de tiempo. «La diferencia de tiempo entre el momento en que creemos que las personas se están infectando y el momento en que podrían morir en promedio es de unas tres semanas. Pero lo que estamos viendo es que la [tasa de letalidad por infección] se mantiene más baja incluso cuando las infecciones anteriores han aumentado», dijo Oke.