(CNN) - Debajo de su puntiagudo exterior, esta fruta es suave, jugosa y maravillosamente dulce.

Las púas de la fruta de lichi —también conocida como litchi— pueden desanimar a algunos animales, pero para los humanos que desean romperlas, es una amenaza exótica y sabrosa. Y usualmente, solo uno no es suficiente.

Pero si se comen cuando aún no están maduros, particularmente si los comen aquellos que se perdieron la cena o si niños en estado de desnutrición, esta fruta aparentemente dulce puede ser tóxica y a veces fatal, como lo demostró una misteriosa enfermedad que recientemente afectó la ciudad de Muzaffarpur, en la India, la región productora de lichi más grande del país.

Cada año, cientos de niños en la India deben ser hospitalizados por fiebre, convulsiones y ataques epilépticos. Un reciente reporte reveló que estos síntomas se dan probablemente debido a toxinas de lichis sin madurar.

Combinados con bajos niveles de azúcar en la sangre o malnutrición, esas toxinas pueden provocar incluso niveles más bajos de azúcar en la sangre o hipoglicemia. Las toxinas bloquean la producción natural de azúcares del cuerpo, un hecho particularmente peligroso cuando dormimos, pues nuestros niveles de azúcar caen naturalmente.

Las toxinas del lichi pueden provocar encefalopatía, un cambio en el funcionamiento del cerebro, dice la doctora Padmini Srikantiah de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de la India, quien lideró la investigación en Muzaffarpur.

“Las toxinas naturales del lichi están asociadas con la toxicidad que lleva a la encefalopatía”, dice ella. “Es muy posible que cuando el metabolismo de la glucosa es interrumpido, consigas acumular otros metabolitos que puedan tener algunos efectos tóxicos también”.

Cuando la víctima es joven y está desnutrida, el impacto es mucho más grande.

Pero los lichis no son el único producto natural potencialmente venenoso cuando se come muy pronto o sin procesar.

“La idea de que todas las cosas naturales son buenas es basura… Nosotros comemos (frutas y) vegetales que potencialmente contienen cosas malas”, dice Peter Spencer, profesor de neurología y salud ocupacional en la Universidad de Salud y Ciencias de Oregon.

“Muchas plantas no fueron puestas aquí para nuestro beneficio sino para protegerse a sí mismas de los depredadores”, dice él.

Cuando el ackee es un enemigo natural

El ackee sin madurar contiene el mismo veneno que un lichi, conocido como hipoglicina, dice Srikantiah.

La naturaleza tóxica de la fruta de ackee es bien conocido en Jamaica y el oeste de África, donde crece la planta. Es una fruta nativa del oeste de África que fue transportada a través del Océano Atlántico durante la época del comercio de esclavos.

Como fruta nacional —y símbolo nacional— de Jamaica, es una parte importante de la comida nacional del país: allí sirven ackee y pez salado. Pero los locales saben que no se pueden acercar a un ackee sin madurar o incluso sin cocinar. Esta fruta se come cocida como un delicioso plato.

“Es bien sabido en Jamaica que si un niño come un fruto de ackee sin abrir o sin madurar, debes estar listo para llevarlo al hospital o darle una cuchara de azúcar para aumentar su glucosa”, dice Spencer.

Nuevamente, la población más afectada son los niños, dice él, particularmente los desnutridos, quienes son menos propensos a restaurar sus niveles de azúcar bloqueando las toxinas de esta fruta. Su hipótesis es que esto puede estar “relacionado con la masa corporal”, lo que significa que los niños “deben requerir una dosis más pequeña”.

Ten cuidado con la mandioca

Bien conocida en África, Suramérica y algunas partes de Asia, la mandioca es la tercera fuente de calorías más importante en esas regiones luego del maíz y el arroz, según el Banco Mundial, alimentando a más de 600 millones de personas globalmente cada día.

También conocida como yuca, es un tubérculo que es delicioso frito, cocinado o al horno, con una textura pegajosa y almidonada. También se la procesa para convertirla en una harina.

Pero la materia prima es venenosa si no se procesa apropiadamente.

La planta contiene naturalmente cianuro de hidrógeno, dice Spencer, y es sujeto de estrictas regulaciones en relación con su procesamiento y producción para disminuir la concentración de su veneno.

“Alimenta millones de personas en todo el mundo”, dice Spencer. “Pero si eres muy pobre y no tienes tiempo de procesarla, entonces te enfermarás”.

El proceso involucra una mezcla de fermentación, pelado, secado y cocción para desintoxicar los tubérculos. Comer la fruta sin procesar significa comer cianuro y metabolizarlo, lo que puede afectar las hormonas tiroides y dañar las células nerviosas del cerebro relacionadas con el movimiento, dice Spencer. Las toxinas del tubérculo también pueden causar parálisis irreversible repentina, según el Instituto Nacional de la Salud.

El desorden neurológico que causa parálisis es conocido como konzo y es prevalente en ciertas regiones en desarrollo, incluyendo la República Democrática del Congo, donde las sequías, la hambruna y el conflicto pueden incrementar la probabilidad de que las personas coman la cosecha sin procesar.

Spencer teme que este problema pueda incrementar en otras partes de África, Asia y América Latina donde el clima está cambiando y las sequías incrementando.

Aléjate del carambolo o la ‘fruta de estrella’

Esta fruta es originaria de Asia y lleva su nombre por su forma.

La fruta es usada como un remedio herbal para una serie de dolencias en varias partes de los trópicos, pero si la consume alguien que tenga enfermedades renales, puede ser fatal.

La fruta de estrella contiene toxinas que que afectan el cerebro y pueden causar desórdenes neurológicos, dice la Fundación Nacional del Riñón de Estados Unidos. Estas son procesadas y removidas en las personas que tienen riñones sanos, pero gente con enfermedades crónicas en los riñones no pueden desintoxicar naturalmente esta fruta, por lo que sus toxinas quedan en el cuerpo y puede producir potenciales daños serios o incluso la muerte.

“Es un riesgo para gente con daños renales severos”, dice Spencer. Estudios recientes han encontrado pocos casos en los que las personas lo usan para tratar otras condiciones, como un remedio verbal, y han desarrollado enfermedades renales o fallas en estos órganos, luego de consumos excesivos o incluso consumos prolongados.

Los síntomas de envenenamiento por carambolo incluyen hipo, confusión y convulsiones.

El hongo fatal de la caña de azúcar

Comer la cosecha de la caña de azúcar por sí misma no es dañina, pero déjala por mucho tiempo y su impacto no será muy dulce.

Comer azúcar mohosa y caña de azúcar vencida viene con un riesgo de envenenamiento cortesía de un hongo común que crece en la planta cuando es almacenada por más de unos meses.

“Si un niño consume ese hongo, puede causarle la muerte o provocarle enfermedades neurológicas de por vida”, dice Spencer. La toxina es dañina para personas de todas las edades, aunque los niños y las personas más jóvenes son comúnmente las víctimas.

El hongo, llamado artbrinium, produce toxinas que pueden causar vómitos, convulsiones, espasmos y coma, según la Organización Mundial de la Salud.

Las preocupaciones por las plantas cícadas

Otro producto popular de la planta cucada es el sagú, un extracto obtenido del tallo interno de la palma del sagú y consumido de varias maneras. Tal vez tengas recuerdos de haber comido pudín de sagú.

 

Perla de sagú, una forma de almidón de tapioca.

Las plantas cícadas —incluyendo la palma de sagú— son plantas antiguas que crecen ampliamente en todo el mundo, según Spencer, y son una fuente común de alimento y medicina. Pero como la mandioca, requiere un procesamiento extensivo para remover un rango de toxinas que contiene naturalmente.

“Esta es una planta antigua, pero es una de las plantas más tóxicas del planeta”, explica Spencer. “Está fuertemente implicado en la inducción de enfermedad neurodegenerativa”. Puede jugar un papel importante en la enfermedad de Guam, un desorden neurológico común parecido a las enfermedades de las neuronas motoras como el Alzheimer y el Parkinson en la isla de Guam, de donde se origina esta planta.

Dos toxinas que contiene la planta —conocidas como cycasin y BMMA— deben ser removidas antes de que pueda ser comida de manera segura. El proceso de desintoxicación varía según la región, pero entre los métodos están el lavado, la fermentación, la cocción y el envejecimiento.

Esta necesidad de un extensivo procesamiento llevó a la reducción del valor comercial de las plantas. Estas son conocidas comúnmente como un alimento del hambre, pues prosperan en condiciones de sequía. Para Spencer las plantas cícadas son una preocupación sobre todo para las personas más afectadas con el cambio climático y las sequías, cada día más comunes.

Se estima que hoy en día una de cada nueve personas van a la cama con el estómago vacío, y una de cada tres personas sufren de desnutrición, según el Programa Mundial de Alimentos.

“Con un control estricto del suministro de alimentos en Estados Unidos y Europa, tenemos poco de qué preocuparnos aquí”, dice el experto. “Pero necesitamos pensar en el resto del mundo”.

Una alerta sobre las papas

No debería ser una sorpresa que uno de los alimentos favoritos de muchos, las papas, pueden ser venenosas, particularmente cuando les salen brotes o son de color verde.

Su toxina, solanina, se encuentra en toda la planta, pero plantea un gran riesgo en papas verdes o echadas a perder, según el Instituto Nacional de Salud.

Los síntomas al comer papas envenenadas son vómitos, dolor de estómago, alucinaciones o incluso parálisis.

Los fríjoles rojos prenden las alertas

Muchas especies de frijoles contienen la toxina fitohemaglutinina (conocida como PHA), pero las concentraciones son particularmente altas en los frijoles rojos crudos. Los niveles son significativamente reducidos en frijoles cocidos.

Tan solo cuatro o cinco frijoles crudos pueden causar síntomas, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, FDA por sus siglas en inglés.

Mantente informado sobre los riesgos

Srikantiah cree que todo el mundo, no solo los funcionarios de salud pública, necesitan ser alertados de los riesgos que tienen los alimentos con toxinas perjudiciales para nuestra salud, con una mayor vigilancia de brotes de enfermedades para ayudar a los funcionarios para hacer mejores recomendaciones del estilo de vida.

“Aún hay preguntas sin resolver”, dice ella, refiriéndose a la reciente epidemia provocada por el consumo de lichi en la India y la posibilidad de que haya grupos relacionados con la enfermedad. “¿Están ocurriendo estos brotes en otro lugar y no lo estamos detectando?”.

Entre tanto, mantente seguro de lo que estás comiendo y de que esté bien procesado.