(CNN Español) - Donald Trump decía en abril, en entrevista exclusiva con la agencia de noticias Reuters, que pensaba que ser presidente “sería más fácil" que su vida anterior. En aquel momento no se imaginaba lo que le esperaba. En aquel momento su presidencia apenas comenzaba.

Esta semana, el huracán Irma rozó la costa norte de Puerto Rico y enfilaba hacia el estado de la Florida. Esto, mientras Texas y Louisiana se recuperan de la devastación del huracán Harvey.

Al mismo tiempo, la crisis en la península coreana sigue su desarrollo. Días después de que Pyongyang detonara una bomba de hidrógeno y pusiera al mundo en vilo, Trump vuelve a la carga. Este jueves 7 reiteró que una incursión militar es “ciertamente una opción” y algo que “podría suceder”, aunque acotó que "preferiría no seguir esa vía”, pues sería "un día muy triste" para Corea del Norte.

Por otro lado, como un roedor que se escucha pero no se ve, la investigación sobre las posibles conexiones entre la campaña de Trump y Rusia continua su curso. Ya trascendió que el equipo del fiscal especial, Robert Mueller, le pidió a la Casa Blanca entrevistar al personal que se encontraba a bordo del avión presidencial cuando se elaboró la declaración —inicialmente engañosa— sobre la reunión de Donald Trump Jr. con una abogada rusa en la Torre Trump, según tres fuentes familiarizadas con las conversaciones. A todas estas, el hijo del presidente de EE.UU. declaraba por cinco horas ante la Comisión Judicial del Senado y aseguraba no recordar los detalles de la participación de la Casa Blanca en la respuesta pública a su reunión de 2016 con la abogada rusa y no sabía mucho de esa reunión en el Air Force One en la que se formuló una respuesta pública al escándalo.

En fin, que los comentarios de Trump – el jefe de Estado— tras los enfrentamientos entre supremacistas blancos y grupos opositores en Charlottesville, Virginia parecieran haber quedado en el olvido. Que su iniciativa fallida de derogar y reemplazar la Ley de protección al paciente y cuidado de salud asequible u Obamacare, pareciera haber quedado en el olvido. Además, sus intentos de promover su reforma fiscal se diluyen entre tanto titular y su nivel de aprobación sigue en picada (38%).

Trump, por su parte, continúa tuiteando, como el que no hace caso al vendaval. Pero los tuits han bajado de intensidad. Son más informativos, menos combativos. Por otro lado y fuera de las redes sociales, busca ayuda de los demócratas para lograr algo en su primer año de gestión. Decidió aliarse –por una vez— con Nancy Pelosi y Chuck Shumer para ampliar el techo de la deuda por tres meses, financiar el gobierno federal, poner dinero en las arcas de FEMA y quitarse de encima un dolor de cabeza.

En fin, parece que se le llenó el plato al presidente Trump y me pregunto: ¿Qué diría de sus obligaciones si lo pudiera entrevistar el día de hoy?

¿Qué diría de sus obligaciones si lo pudiera entrevistar el día de hoy?

Julián Zamora